Yo no quiero faltar el respeto a lo que la gente cree, -explicaba aquella amable señora-, pero, al igual que decía el papá de Atahualpa Yupanqui, yo más que creyente soy ‘dudante’.

Con amabilidad, con bellas promesas, con abrazos nos solicitaron el voto en las elecciones, ¿Y después qué…?

¿Qué les pasó a nuestros representantes elegidos, que parecían tan sinceros, tan cariñosos, tan apasionados por su pueblo…? ¿Qué les hizo voltearse…?

¿Por qué ahora nos prohíben la esperanza…?

 

Generosamente les entregamos nuestro voto y ahora quieren prohibir nuestra voz. Controlan los medios de comunicación, reprimen las manifestaciones y criminalizan a quienes disentimos de sus ideas.

Les pusimos en el gobierno y ahora quieren prohibir nuestra participación. Con mentiras y miedos someten a la ciudadanía y con descaro ningunean a las organizaciones populares.

Delegamos en ellos la representación de la soberanía popular y ahora quieren prohibir la democracia. Los “servidores públicos” se sirven de lo público. Se han convertido en clase privilegiada, condescendiente con la corrupción, que no asume responsabilidades políticas y goza de impunidad. ¡Cuánta decepción!

Se aliaron con los ricos del país (y para ellos legislan) y a nosotros/as quieren prohibirnos la comida, el trabajo, la salud, la educación de nuestros hijos y el acceso a la justicia. Hay rescates para los bancos a costa de recortes de servicios sociales para la ciudadanía.

Me pregunto, ¿Qué cosa tan grave les trastornó sus sentimientos y les hizo traicionar sus palabras…?

La señora quedó en silencio…mirándonos con sus brazos semiabiertos…

 

TRES GOTAS DE MUESTRA: 

          * Cada año, cuando llega diciembre, el Ministerio de Hacienda de Colombia repite que no pueden elevarse los salarios por encima de la inflación anual porque podría causar un desajuste de la economía. El salario mínimo mensual está a 590.000 pesos colombianos (Unos 230 euros).

Sin embargo, el pasado 8 de octubre, el presidente Juan Manuel Santos incrementó en 50% el salario de 2.000 altos funcionarios, entre ellos congresistas, ministros y jefes de organismos de control. Les elevó el salario mensual de 16 a 24 millones de pesos (40 salarios mínimos), lo que supone un gasto para la nación de 192.000 millones al año.

Más de 14 millones de colombianos pobres sobreviven con 190.000 pesos al mes (unos 75 euros) y tienen que pagar arriendo, servicios, colegios, teléfono, transporte…, gastos que ni siquiera tienen los cargos privilegiados.

          * Hace unos meses la viceconsejera de sanidad de Madrid (España) afirmó: “¿Tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema?”.

La frase es brutal y cruel, además de ser mentira, porque el sistema sanitario español no es gratis, lo pagamos todos con los impuestos y las cotizaciones a la seguridad social.

Señora, ¿Acaso usted no vive gratis del sistema y su sueldo sale del erario público?

          * Durante la última cumbre de los jefes de Estado europeos, celebrada a finales de junio en Bruselas, el tema principal fue el desempleo que afecta hoy en día a 23 por ciento de la juventud, y que en España alcanza a 41 por ciento. La OIT  había publicado previamente un dramático estudio que daba cuenta de una generación perdida.

Después de una larga discusión, los jefes de Estado decidieron asignar 6.000 millones de dólares de fondos europeos a la lucha contra el desempleo juvenil (aún pendientes cinco meses después). Y después de una reunión bastante más breve, aprobaron un paquete de ayuda a los bancos europeos cifrado en 60.000 millones de dólares, que se suman a los enormes subsidios otorgados en el pasado: solo el Banco Central Europeo cedió un billón de dólares a los bancos a costo nominal.

Ya ven, en Europa, los bancos cuentan 10 veces más que los ciudadanos. Aunque los jefes de gobierno no fueron elegidos por los mercados financieros, sino por los ciudadanos.

 

Las palabras de aquella señora nos dejó pensativos: “ahora quieren prohibirnos…”

Se nos cruzaron sentimientos de agradecimiento, de indignación, de perplejidad, de rabia, de coraje…

Nos acordamos del viejo proverbio árabe: La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.

 

Y nuestra mente voló a un poema reivindicativo de la palabra ‘prohibido’, un bello poema de la guatemalteca Paula Orellana*, que precisamente se titula así:  Prohibido

 

Prohibido tener piernas y no caminar

tener alas y no volar

tener voz y no gritar

tener mente y no pensar

tener todo y no regalar

tener poco y no prestar

tener alma y no gozarla

tener cuerpo y no compartirlo

tener enojo y no sacarlo

tener amor y no usarlo

tener ideas y no escribirlas

tener colores y usar negro

tener luz y vivir en oscuridad;

vivir en oscuridad cuando hay luz.

Tener brazos y no abrazar

tener boca y no besar

tener ojos y sólo mirar

tener conciencia y ser injusto.

De todo lo prohibido, para mí,

tú no estás prohibido.

 

Mirada Solidaria.es

 

*Paula Orellana, desde Guatemala  (publicado en ARGENPRESS CULTURAL)

 

  1. Juan Barrilero
    20 Nov 13 11:27

    Como siempre certero el análisis. Similares a las tres gotas habrá un mar de ellas. Nos queda lo que dice la poesía, que no es mala salida
    Un abrazo

  2. Fausti
    21 Nov 13 16:14

    Gracias por poner palabras a lo que nos ocurre. Yo creo que cuando sacamos fuera nuestros sentimientos y los analizamos nos sirven de consuelo. Besos

Dejar un comentario