Indignación con salidas

Decía José Luis Sampedro que difícilmente en nuestra sociedad había riesgo de explosión. Que en esta situación  tan crítica el que tiene un poquito tiene miedo a perder ese poquito y el miedo le paraliza. El que no tiene nada es quien arriesga.

Y que tendríamos que indignarnos mil veces más. Bastarían muchos actos de rechazo social a esos personajes del poder y decirles NO, cuando nos invitan, o cuando quieren que asistamos, o quieren que los celebremos. Mire usted, NO. Usted gobierna porque tiene el poder o lo que sea, pero no cuente con mi adhesión, ni mi simpatía, ni mi respeto. NO.

 

Pues sí, esa es una sugerencia, una postura frente a los poderosos.

¿Hay más salidas para la indignación…?  Efectivamente las hay, cada día aumentan las  propuestas y crecen los proyectos locales, personales y grupales, que pueden conjuntarse con otro tipo de frentes y acciones más globales y estructurales. Son propuestas de la sociedad civil, por aparte de los partidos políticos y de los sindicatos.

 

Si es tan evidente que el sistema capitalismo está sometiendo, explotando y masacrando a los pueblos, quiere decirse que cualquier sugerencia, cualquier gesto que se produzca contra dicho sistema y su funcionamiento (salirse del mundo del dinero y su control) será positivo y liberador, será una salida para nuestra indignación.

 

Una interesante experiencia están siendo las Redes de Dinero Social: En apenas 5 años han florecido en España alrededor de 70 monedas sociales. Sistemas de pago más allá del dinero oficial, que sirven para intercambiar bienes y servicios, pero no sirven para acumular. Tienen objetivos sociales, medioambientales o comerciales y pensados para dinamizar las economías locales.

Puma, Zoquito, Eco, Res, Boniato, Ecosol, Expronceda, Jara, Pita… Así se llaman algunos de estos sistemas de pago utilizados en España por asociaciones, cooperativas o redes de empresas y autónomos para intercambiar productos y servicios. (ver Monedas de cambio, un documental producido por TVE

Se calcula que en el mundo hay unas 4.000 experiencias monetarias alternativas.

El dinero legal puede ser escaso, pero las personas podemos crear otro dinero de intercambio tan abundante como sean nuestras propias habilidades y capacidades.

En el pueblito mexicano de Espinal crearon la moneda “Túmin”, en su frente se lee “Mercado alternativo y economía solidaria” y en el dorso “Sembremos justicia y el fruto será paz”.

 

Otra variante son los Bancos de Tiempo: Otra herramienta que fomenta de manera comunitaria servicios de cooperación y solidaridad. Un sistema económico por el cual los usuarios pueden ofrecer o demandar productos o servicios, en el cual la unidad de intercambio y de valor es el tiempo. Una hora siempre es a cambio de otra hora, independientemente del tipo de servicio o actividad.

Y todo el mundo puede formar parte, da igual el sexo, edad o condición física, pues todos tenemos algo que ofrecer.

 

Alternativa distinta son las Finanzas Éticas  o Banca Ética que suman ya más de 100.000 usuarios en España.

Ante la falta de acceso al crédito, las finanzas éticas cooperativas no sólo están consiguiendo mantener sus niveles de préstamo, sino que los aumentan por la participación cada vez mayor de personas que ven en estas entidades una opción real de cambio social, a partir del razonamiento de que es el dinero, y el uso que las personas hacen de éste, el que configura y modula el mundo. También es variada su tipología: Triodos Bank, Fiare, Coop57…

 

En Grecia se están multiplicando los sistemas económicos alternativos. En la ciudad de Volos (100.000 habitantes), se ha puesto en práctica la Red de Intercambio y Solidaridad. Utilizan el TEM (Unidad Alternativa Local, en griego).

Cuando alguien ingresa en la Red se le asigna un número de cuenta y se le conceden 300 TEM (1 TEM equivale a 1 Euro solo como referencia de venta), facilitando de este modo su inicio para comprar o vender productos o servicios. El mayor número de intercambios se realiza los sábados en un mercadillo en el que está excluido el uso de dinero. Una amplia oferta que incluye fruta, verdura, ropa, libros, artesanía, aparatos eléctricos, material de fontanería. Además, el sitio web ofrece un completo listado de profesionales (médicos, profesores, electricistas…) y de establecimientos locales integrados en la Red (ópticas, talleres mecánicos, panaderías, carnicerías…), que permiten el pago en TEM. Existe una sección de anuncios donde cada miembro ofrece o demanda lo que necesita.

Marita Hupis expone los principios en los que se basa la Red de intercambio: igualdad, paridad, transparencia, solidaridad y participación.

 

Curiosa actividad la de los Huertos Familiares. Existen experiencias muy variadas.

En varias zonas españolas se desarrollan los Huertos Compartidos, son huertos ecológicos, una herramienta de ayuda a personas que desean cultivar conectándolas con aquellas que disponen de terrenos sin producir, para compartir la producción.

En la pequeña localidad inglesa de Todmorden se lleva a cabo la agricultura urbana local: La idea es grandiosa por su simpleza, se señalan 70 espacios públicos donde se pueden cultivar verduras, hortalizas, plantas medicinales y frutales. Un grupo de 300 personas voluntarias se encargan del mantenimiento y cuidado, durante un mínimo de dos mañanas al mes.

En la localidad española de Posadas (Córdoba),  la Asociación de Desempleados Al-Fanadiq ha puesto en marcha un Huerto Social para producir alimentos y repartirlos entre las familias en desempleo. También quieren recuperar tradiciones como hacer jabón casero, además de poner en marcha acciones formativas para sus miembros.

 

Unas actividades muy generalizadas siguen siendo las Recogidas de Firmas  (frecuentes en las redes sociales, para apoyar denuncias sociales, presiones a las autoridades, etc.), los Comunicados de diversos colectivos ante situaciones injustas, las Concentraciones y Manifestaciones como formas no violentas y legítimas de la ciudadanía de ejercer su derecho de libertad de expresión y de manifestar sus desacuerdos. Y se están organizando amplios movimientos sociales, como el Frente Cívico Somos Mayoría  (que invita a la reflexión y a la acción para construir una respuesta unitaria, masiva y sostenida para conseguir una democracia más real).    

 

Felizmente, cada día aumentan las alternativas de todos los colores: de consumo responsable, de cooperación, de compromiso social, de agricultura sostenible, de reciclaje, de campañas anticonsumo, de medidas ecológicas, etc. Sin olvidar el humor y el sentido de fiesta.

En un café de Grecia discutían si tocaba pasar de la carne a los garbanzos. Un viejo dijo: “Escuchad, yo hice grandes festejos en mi juventud con garbanzos y después vi que cada vez aparecía más la carne en la mesa. Así que poned atención, la auténtica cuestión no es si comeremos carne o garbanzos, ¡el verdadero problema es que dejásemos de festejar!”.

 

Mirada Solidaria.es

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2 Respuestas a Indignación con salidas

  1. Juan dijo:

    Muy interesante esta información de hoy, con todo el conjunto de alternativas, unas más que otras. No todo es modorra o resignación podrida. Andemos, hagamos. Y lo que dice al final el viejo griego, que mezclo con la canción de Alberti – Paco Ibáñez:

    ¡ A festejar, a festejar hasta enterrarlos en el mar !

  2. candido dijo:

    Lo he fotocopiado y lo usaré en mi Taller de Filosofía, para que el mensaje se multiplique. No podemos cruzarnos de brazos.

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