GOTA INDIGNANTE: ¿El derecho de reunión y manifestación, pacíficamente y sin armas, es o no es un derecho humano?  

Los profesores de la CNTE que en las plazas públicas de México manifestaron su rechazo a la reciente reforma educativa, fueron desalojados brutal y despiadadamente con golpizas, gases lacrimógenos y cañones de agua, resultando varios heridos y arrestados.

Con represión policial se ha respondido a los manifestantes de Turquía, de Brasil, de Grecia, de España, de Egipto, de Chile, de Portugal, de Panamá, de Perú, de Tailandia,…

Los miles de campesinos movilizados en el Sur del Cauca (Colombia) recibieron tratamiento de guerra, al igual que los campesinos de Guatemala, y brutalmente reprimidas fueron varias organizaciones sociales, indígenas, estudiantiles, trabajadores, educadores, ecologistas y otras en defensa del Yasuní ITT en Ecuador, o la marcha contra el fracking en Neuquén (Argentina)…

 

¿Existe algún rincón del planeta donde no haya manifestaciones populares?

¿Cuántas de ellas son respetadas y no reprimidas?

¿Por qué los gobernantes consideran acción violenta cualquier movilización popular?

¿Qué orden divina convirtió al Gobierno en ‘amo de la hacienda’ y en dueño de las vías públicas?

¿Cómo un gobierno democrático puede violar impunemente un derecho humano?

¿Y qué puede hacer la ciudadanía para defenderse de la violencia institucional?

 

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Esta ‘gota indignante’ evoca un poema de Juan Rosales, “De los distintos usos de la palabra ética” que dice en su segunda parte:

 

Cuando digo la palabra ética, no es sólo una palabra.

Cuando digo la palabra ética, es que demando ¿qué han hecho de la vida?
Cuando digo la palabra ética, pienso en mis días sin pan y sin canciones.
Cuando digo la palabra ética, es que ya me cansé de estar arrodillado.
Cuando digo la palabra ética, siento que alguien me necesita como yo necesito

                 de los alguien.
Cuando digo la palabra ética, es que empecé a dudar de los fuertes

                y a creer en los débiles.
Cuando digo la palabra ética, no acuso al pecador sino al pecado.
Cuando digo la palabra ética, es que estoy con los que arrojan maíz a las palomas 

               y estrechan la mano del caído.
Cuando digo la palabra ética, sé que es tiempo de recordarlo todo

               y entender lo que se va y lo que se viene.
Cuando digo la palabra ética, quiero que el hombre y el pájaro y el árbol sean amigos.
Cuando digo la palabra ética, fraguo un ladrillo para el mundo que construirán mis nietos 

              y sus nietos.
Cuando digo la palabra ética, quiero decir que ya no soy el que pretenden,

              sino que puedo ser el que yo quiera.
Cuando digo la palabra ética, es que no me basta la palabra progreso (para unos pocos),

              y ante todo quisiera vivir de otra manera.
Cuando digo la palabra ética, se despereza el duende de la alegría,

              digo chau a la noche y bienvenido al día.
Cuando digo la palabra ética, vuelvo a mirar las cosas con ojos infantiles.
Cuando digo la palabra ética, digo primero está el amor, la mano amiga,

             el canto y la comida, las cosas importantes de la vida.
Cuando digo la palabra ética, es porque sueño con que algún día nos sentemos

            a compartir el pan y la poesía, y al fin Caín se abrace con su hermano.

Cuando digo la palabra ética, cuando se escapa a las calles, solidaria,

            y arde en los ojos que estaban apagados,

            ellos sacan la tropa o la chequera creyendo que somos números u objetos,

            y no saben que el alma no está en venta.
Y es que digo la palabra ética y creo que ya es hora de sacarla del burdel 

           y traerla a casa.

 

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GOTA ANIVERSARIO: 12 de Octubre, Día del Descubrimiento

En 1942, los nativos descubrieron que eran indios,

descubrieron que vivían en América,

descubrieron que estaban desnudos,

descubrieron que existía el pecado,

descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina

de otro mundo y a un dios de otro cielo,

y que ese dios había inventado la culpa y el vestido

y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara

al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja. *

 

Mirada Solidaria.es

 

* “Los hijos de los días” de E. Galeano. www.pagina12.com.ar/diario/elpais/

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