Comenzó con una pregunta inocente.   

¿Ustedes creen en la democracia? ¿En cuál democracia? ¿En la democracia de los grandes, en la de los pequeños, en la de los dominantes, en la de los sometidos,…?

¡Pónganle cuidado! Todavía en nuestros tiempos, cierta superioridad de Estados Unidos y de Europa parece darles el derecho a juzgar quién tiene derecho a la democracia y quién no, quién está preparado para la democracia y quién no, cuándo los que ganan unas elecciones son buenos y podemos apoyarlos y cuándo los que ganan son malos y no debemos apoyarlos… ¿No les parece ésta una mentalidad bastante colonialista, por muy democráticas que se confiesen estas potencias occidentales?

 

¿Qué dicen nuestras potencias, por ejemplo, de la ciudadanía egipcia,… está o no está preparada para la libertad? Costaron muchas muertes a esa ciudadanía hasta echar al dictador Mubarak. Hace un año celebraron elecciones y salió elegido el islamita Morsi. Y el mundo colgó en Egipto el cartel “País democrático”. Pero Morsi y su partido (‘los hermanos musulmanes’) tomaron el camino neoliberal recurriendo al FMI, que, por supuesto, exigió grandes recortes económicos y sociales; y aumentó la pobreza, e impusieron sectariamente directrices islamistas, emplearon mano dura contra la oposición, secundaron las políticas imperialistas para la zona, creció la tiranía… Y la ciudadanía ha vuelto a protestar en las plazas y a poner muertos. Incluso hubo quien aplaudió al ejército con su posterior ‘golpe de Estado’.

¿Ese ejército empresarial, propietario de la mitad del país, es ahora el adalid de la libertad?

¿Y por qué los gobiernos democráticos de Estados Unidos y Europa han evitado a coro calificarlo de golpe de Estado y condenarlo?

¿O es que, como dice el ejército egipcio, ha sido “un golpe de Estado democrático”?

¿Cuántas veces más el pueblo egipcio tendrá que protestar en las plazas y poner muertos, para reclamar justicia social y democracia?

 

Hablando de democracia. El gobierno norteamericano está persiguiendo internacionalmente al ex-agente de la CIA, Snowden, por haber revelado que los Estados Unidos utilizan el programa PRISMA de espionaje en todo el mundo. ¿Cuál es el delito: el espionaje que conlleva violación del derecho a la intimidad y atropello a las soberanías nacionales, o el revelar que se está ejecutando ese programa?

Obama lo justifica sin más: “cuenta con amplio apoyo bipartidista en el Congreso…Y es un programa que nos ayuda a prevenir ataques terroristas”. Poco menos que el espionaje es un instrumento democrático. Sin embargo, persigue ferozmente a Snowden. Y cuenta con la complicidad y subordinación de Europa.

Varios países europeos democráticos, entre ellos España, Italia, Francia y Portugal, hicieron un espantoso ridículo denegando el acceso a su espacio aéreo al avión en el que viajaba el presidente de Bolivia, Evo Morales, por las sospechas de que Snowden viajara junto a él. El avión se vio forzado a un aterrizaje de emergencia en Viena, donde Evo Morales debió permanecer 13 horas. ¿Ridículo, servilismo, o también un hecho criminal y violador del derecho internacional?

 

Así pues, ¿En cuál democracia creemos? ¿En la de los países europeos, porque son incuestionablemente democráticos?

¿Creeremos en la democracia de Berlusconi, Primer Ministro durante diez años de la República Italiana, que fue dimitido por corrupción y, entre otras muchas causas pendientes, ha sido condenado a siete años de prisión por prostitución de menores?

¿O creeremos en la democracia de la Troika europea? Un grupo decisorio formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que dicta políticas económicas y sociales discriminatorias, pero al que nadie hemos elegido.

¿O en la democracia de la presidenta alemana Merkel? La presidenta que dice: ‘los ricos en los países en crisis debían comprometerse más y asumir mayor responsabilidad en la deplorable situación actual”, pero ella está haciendo exactamente lo mismo: en defensa de los intereses de la poderosa banca alemana está imponiendo medidas que ahogan a los países europeos periféricos.

¿O creeremos en la democracia española, donde decenas de autoridades están imputadas de corrupción por la Justicia, pero permanecen imperturbables en sus cargos?

 

¿En qué democracia creeremos?

¿En la del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que se muestra como gran defensor de la paz, pero está dispuesto a formar parte de la OTAN?

¿O en la democracia de otro supuesto país defensor de la paz, Israel, que está invadiendo y bombardeando el territorio palestino, sembrándolo ilegalmente de colonias judías, cercando y reprimiendo a la población de Gaza y Cisjordania?

Por cierto, ¿Recuerdan lo que pasó en las elecciones democráticas palestinas de 2006 en las que Hamás consiguió mayoría absoluta? Pues Israel, EEUU y sus aliados declararon ‘terroristas’ al grupo Hamás y prohibieron todo tipo de reconocimiento y apoyo al representante electo.

Pueden continuar el recorrido y los interrogantes…

 

¿Qué concepto de democracia nos han inculcado?

¿Acaso la democracia es un título definitivo que se cuelga en la pared o una medalla que se prende en la solapa? ¿O más bien es un proceso, interminable y diferente en cada país, que debe ser cuidadosamente respetado?

¿Por qué los gobernantes de las grandes potencias se pavonean por todo el mundo envueltos con la bandera de la democracia? Gobernantes que muchas veces consideran el triunfo electoral como un salvoconducto para actuar a su antojo, en lugar de asumirlo como un encargo de servicio a la ciudadanía.

¿Con qué autoridad muchos poderosos utilizan un cliché dogmático para definir quién es y no es democrático…?

Que sepamos, la democracia tiene cuatro características fundamentales: celebración de elecciones libres, separación de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo), respeto a los derechos humanos y democracia económica. ¿Acaso se cumplen todos estos requisitos en algún país tradicionalmente democrático? Entonces, ¿por qué alardean de tanta democracia?

¿Qué democracia es ésa que desahucia a la ciudadanía y rescata a la banca?

¿Se entiende ahora por qué los jóvenes reclaman en las plazas “democracia real YA”?

 

Y acabó diciendo que, en su opinión, la democracia es más un camino que un final, un proceso indefinido que merece respeto, y que la población va enriqueciendo lentamente con sus luchas. Siempre con esfuerzo y coraje: “las luchas de ayer son los derechos de hoy, y las luchas de hoy son los derechos de mañana”.

 

Mirada Solidaria.es

  1. Juan Jiménez
    14 Jul 13 11:38

    Estoy de acuerdo totalmente.
    La Democracia es un proceso que debe tener esas características. Lo que vivimos no las tiene, como está bastante claro. Más bien estamos en una oligocracia o plutocracia propiciada por la escasa o nula conciencia y reflexión de la mayoría que la padecemos y sostenemos.
    Por eso, la tarea es seguir insistiendo en despertar a tanto amodorrado, o alienado que se decía más hace unas décadas.
    Tú sigue con la copla. Gracias de los que te leemos y compartimos tus mensajes.

Dejar un comentario