Cuentan que, desde que Occidente se consideró el ‘ombligo del mundo’, contempló al resto del planeta como su “patio trasero”.

De Occidente era el poder verdadero, la cultura verdadera, la tecnología verdadera, la historia verdadera, la religión verdadera,…

A Occidente pertenecen los Imperios que pueden someter, pueden invadir, pueden destruir, pueden esquilmar, pueden colonizar, pueden asesinar (con deuda externa, con guerras, con hambre…).

Y los hijos de Occidente fuimos naciendo con esa mentalidad de prepotencia y superioridad… los demás son extranjeros, Tercer Mundo, gitanos, terroristas, enemigos…

 

Después nos dijo: – Cierren los ojos y digan lo primero que se les ocurra al escuchar la palabra Somalia.

Las respuestas coincidieron: hambre, guerra y piratas. Exactamente lo mismo que repite la prensa occidental.

 

1. Miseria y hambre que se achacan primordialmente a la Naturaleza, a la sequía de 20 años, al clima adverso… El informe de la ONU dice que 260.000 personas (la mitad menores de 5 años) murieron durante la hambruna que sufrió Somalia entre 2010 y 2012, y reconoce que ‘deberíamos haber hecho más antes de la declaración de la hambruna’.

¡Oh, la ONU lamentándose por la hambruna y la terrible sequía sufrida por Somalia!

Como si la ONU no supiera de sobra:

  • que en 2009 reclamó con carácter de “urgencia humanitaria” ayuda para aquella zona a los países ricos, y éstos sólo donaron la mitad de los 1,6 mil millones de dólares comprometidos y lo hicieron a cuentagotas;
  • que el FMI ahogó a Somalia en los años 80 imponiéndole un programa estricto de produción exclusivamente para la exportación;
  • que faltan políticas que refuercen el derecho internacional a la alimentación;
  • que multinacionales agroalimentarias están especulando allí con las tierras y con productos alimenticios de primera necesidad (algunos alimentos multiplicaron su precio por 25 desde 2003);
  • que no vale la excusa de ‘la dificultad para distribuir la ayuda humanitaria, debido al conflicto y la inseguridad en el sur del país’, porque esos convoyes podrían ser protegidos militarmente como se hace con los barcos pesqueros y petroleros extranjeros en la zona.

Oigan, Señores de la ONU: En este contexto, no hay muertos sin asesinos.

 

2. Guerra que ya dura 22 años, que a través de los medios occidentales nos vendieron como ‘guerras tribales’, que produjeron la caída del presidente Mohamed Siad Barre en 1991, y que ha supuesto la muerte de más de un millón de personas somalíes, además de emigrar fuera del país el 40% de la población.

Pero la Comunidad Internacional no explica:

  • que inmediatamente (1992) Somalia fue ocupada por fuerzas extranjeras. Bush lo llamó “intervención humanitaria”, Clinton nombró la operación “Restaurar la esperanza” y más tarde Obama la calificó de lucha antiterrorista en una “zona de guerra sin fin”.
  • que EEUU manipuló el Consejo de Seguridad de la ONU con “argumentos humanitarios” y consiguió que en 1995 una coalición de 25.000 soldados ocuparan aquel país. Y desde entonces no ha cesado la intromisión extranjera.
  • que la comunidad internacional ha declarado a Somalia “Estado fallido” y procura mantenerlo maniatado y en el caos. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia están bombardeando el territorio somalí con aviones no tripulados.
  • que las Potencias tienen en Somalia intereses geoestratégicos prioritarios: el control y subordinación de Somalia permite asegurar el transporte del petróleo hacia el Océano Índico y, con una presencia militar estable en el país, se puede dominar aquella estratégica región (“Triángulo de la muerte”) y explotar las enormes reservas de petróleo en los desiertos de Ogaden, además de las grandes reservas de gas natural, hierro, estaño, uranio, cobre y otros minerales.

Oigan, Señores de la Comunidad Internacional: No hay invasiones ni crímenes humanitarios.

 

3. Piratas somalíes que, según las grandes potencias, atacaban ‘violentamente’ a los barcos  extranjeros, lo que motivó las resoluciones 1816 y 1838 del Consejo de Seguridad de la ONU “para que los estados interesados pudieran protegerse desplegando buques de guerra y aviones militares en la zona de Somalia…”. En el mismo sentido hubo órdenes de la OTAN y de la Unión Europea, y se unieron a la batalla otros países (Rusia, Japón, India, Malasia, Egipto, Yemen…). Contra los terribles piratas somalíes se organizó una flota internacional de 40 buques de guerra y mercenarios a bordo de los barcos pesqueros.

Pero los Organismos Internacionales no aclararon:

  • que, desde que colapsó el gobierno en Somalia, los intereses extranjeros aprovecharon para saquear furtivamente los grandes caladeros somalíes (más de 800 barcos pesqueros en 2005), incrementar el tráfico marítimo ilegal  y utilizar aquellas aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica;
  • que, precisamente en ese contexto, los pescadores nativos crearon una “Guardia Costera” (que Occidente demonizó como “piratas somalíes”) para vigilar sus aguas y exigir un pago por el saqueo de sus mares.

El periodista británico Hari preguntó: “¿Esperamos que los somalíes hambrientos permanezcan pasivamente en sus playas, remando entre nuestra basura nuclear, y nos observen cómo les arrebatamos sus peces para comérnoslos en restaurantes de Londres, París y Roma?

No hemos actuado contra esos crímenes. Pero cuando algunos pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito por el corredor marítimo del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar sobre esta “maldad”. 

Si realmente queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos extirpar la raíz que la causa -nuestros crímenes-, antes de enviar a las cañoneras a despejar la ruta de criminales somalíes”.

 

Exactamente la misma imagen de África en la historia. Somalia es el espejo de África.

Un Continente históricamente sometido y controlado por las Potencias Occidentales: desangrado a través de la trata de esclavos, colonizado en su totalidad, dividido con fronteras artificiales según intereses militares y estratégicos, obligado al monocultivo, saqueado de sus grandes recursos naturales, convertido en basurero de desechos tóxicos,…

Potencias occidentales que hipotecaron la independencia africana, sembrándola interesadamente de burocracias corruptas, militares despóticos, fronteras caprichosas, odios mutuos y caos.

Sin embargo, el hambre africana se publica como una catástrofe natural y las guerras africanas como ‘cosas de negros’.

Por África no llegó aún el Derecho Internacional. Ni el Tribunal Penal Internacional conoce allí crímenes contra la humanidad. Es el Reino de la Impunidad, la impunidad del amo blanco.

Con la Justicia enloquecida, el mundo da vueltas como un dado de caras desiguales.

 

Mirada Solidaria.es

  1. Luis
    16 Jun 13 14:53

    Comienzas con la hambruna de 2010-12 y sigues
    haciendo historia somalí, similar con otros países
    africanos.Por qué en la actualidad no sale Somalia
    en los periódicos?. Pienso que han hecho callo las
    desigualdades y la explotación a la que te refieres.
    Mi periódico no habla de Somalia. Lluis

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