Confesó no entender de economía, pero a su manera se expresaba maravillosamente…

 

Si actualmente los ricos se están haciendo mucho más ricos y la mayoría de la población se está empobreciendo: unos cuantos engordando a costa de la miseria de muchísimos, esta crisis es una injusticia.

 

Si los bancos se están llevando el dinero público para cubrir sus deudas (aumentando así la deuda del país) y la población ha de pagar esas deudas traducidas en recortes en educación, salud y servicios sociales, la crisis es una estafa.

 

Si la banca hace negocio con nuestra miseria: consiguen dinero público al 0,5% y, en vez de conceder créditos para crear empleo, lo utilizan comprando bonos de Deuda Nacional porque les renta un 4% o 5%, la crisis es un expolio.

 

Si los gobiernos privatizan las empresas públicas, y entregan a empresas privadas la explotación de los recursos naturales del país y los servicios estatales beneficiosos para la población (educación, sanidad…), la crisis es un atraco.

 

Si un banco a punto de ser rescatado por su deuda es auxiliado ‘legalmente’ por el Estado con dinero público y una familia a punto de ser desahuciada por su deuda es acosada ‘legalmente’ por el Estado para que abandone su casa, la crisis es una traición.

 

Si durante muchos años se permitió a empresas lucrativas (‘Cobrador del Frac’, “La Sombra del Moroso”, “El Buda del Moroso”, “El Payaso Cobrador”, “El Monasterio del Cobro”…) perseguir en las casas y en la calle, amenazar, acosar y “cobrar deudas con métodos expeditivos y de forma extrajudicial” a pequeños morosos, y ahora el Gobierno criminaliza las simples quejas populares y los ‘escraches’ y castiga a los manifestantes acusándoles de fascistas y terroristas, la crisis es una humillación.

 

Si los gobernantes insisten en que los sacrificios y medidas de austeridad aplicadas a la población son absolutamente ‘necesarias e imprescindibles’ para superar esta situación económica, mientras ellos gozan de vida privilegiada, favoreciendo al mismo tiempo a las grandes fortunas y grandes empresas con amnistías fiscales, indultos y leyes beneficiosas, la crisis es una burla.

 

Si se está produciendo un empobrecimiento masivo en el país, mientras se permite a las clases acomodadas y élites dirigentes incumplir las reglas del juego, evadiendo impuestos, llevándose los capitales a paraísos fiscales y otras muchas artimañas de corrupción, la crisis es un saqueo.

 

Si un Gobierno no es capaz de representar a su pueblo y de buscar lo mejor para el bienestar de la ciudadanía, sino que está sometido a directrices de poderes extranjeros y obligado por ellos a castigar y condenar a su población a la miseria, la crisis es un golpe de Estado.

 

Si los políticos sólo hablan de dinero en sus reuniones y nunca de las necesidades de la población, la crisis es un engaño.

 

Si las víctimas con convertidas en victimarios acusados de “vivir por encima de sus posibilidades”, y la población más vulnerable resulta ser la menos protegida, la crisis es un crimen.

 

Si las entidades y organismos causantes de la crisis no asumen su responsabilidad y ésta recae en la ciudadanía haciéndole pagar las consecuencias, la crisis es un fraude.

 

Si las clases humildes no pueden protestar por ver recortadas sus pensiones, por el aumento de desempleo, por la peor atención sanitaria, por verse impedidos para estudiar y para acudir a la justicia, porque todo eso significa ‘ejercer la violencia’, mientras los gobernantes pueden ‘legítimamente’ seguir ahogándoles con más austeridad, la crisis es una tiranía.

 

Si un Gobierno es incapaz de afrontar los problemas de su pueblo y de asumir su responsabilidad en momentos de crisis (limitándose a echar la culpa al pasado o a otras circunstancias), y,  en vez de ceder la gobernanza a otros, se empeña en mantenerse a base de engañar a la ciudadanía, la crisis es un timo.

 

Si estas palabras se entienden, pero no hay manera de entender la verborrea de nuestros gobernantes; y si todos estos planteamientos ellos los tildan de ‘demagógicos’, pero sus irresponsabilidades y corrupciones siempre son ‘políticamente correctas’, todo esto es  una trampa y una desvergüenza.

 

 

 

La ventana del mochuelo

  1. Luis
    10 Jun 13 15:05

    Me ha conmovido estos dias pasados la situación en que se encuentran los más débiles, los niños; buscando comida en los contenedores de basura, simplemente porque tenían hambre y lo veían hacer a sus madres.

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