Esos fueron los fuegos artificiales del Aniversario: 17 coches bombas que mataron a 56 personas e hirieron a más de 200. Así conmemoraron, el 20 de marzo en la capital Bagdad, el Décimo Aniversario de la Invasión a Irak.

“El secretario general condena en los términos más enérgicos los ataques con bomba en Bagdad y expresa sus profundas condolencias a los familiares de las víctimas”, afirmó la oficina del portavoz de la ONU en un comunicado. La ONU siempre tan contundente para condenar las consecuencias y tan olvidadiza de su complicidad con las causas.

 

En marzo de 2003, se produjo la Invasión de la mentira y del cinismo.

George W. Bush denunció que Irak estaba a punto de aniquilar el mundo con sus armas de destrucción masiva, ‘las armas letales jamás inventadas’. Así pretendió Bush engañar a las Naciones Unidas y al pueblo estadounidense. Él fue en verdad quien inventó ‘las armas letales jamás inventadas’.

El Secretario de Estado de aquel entonces, general Colin Powell, expresó años más tarde su pesar por haber sido utilizado por el régimen de Bush para engañar a las Naciones Unidas con inteligencia falsa, que los regímenes de Bush y Blair sabían que era falsa.

El vicepresidente con más poder de la historia de Estados Unidos, Dick Cheney, no se arrepiente de nada: “Hice lo que tenía que hacer. Me siento bien y si tuviera que volver a hacerlo todo otra vez, lo haría en un minuto”.

Con mentiras, orquestadas mediáticamente, quisieron justificar una invasión ilegal: Ni hubo armas de destrucción masiva, ni existía relación alguna con los terroristas de al-Qaeda, ni fue una invasión para ‘llevar la liberación y la democracia a Irak’. Ni había “prueba conclusiva del crimen”. Ni hubo aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Ni la invasión podía justificarse como autodefensa (cap. 7 Carta de la ONU) porque Irak no había atacado a Estados Unidos ni suponía amenaza.

A agua pasada, el exsecretario general de la ONU Kofi Annan y el director de la Comisión de Inspección de Armas de la ONU Hans Blix han declarado abiertamente que la invasión a Irak fue ilegal según el derecho internacional.

Benjamin Ferencz, un reconocido fiscal del Proceso de Nuremberg, afirma: “Existen indicios razonables de que Estados Unidos es culpable del supremo crimen contra la humanidad, ya que se trató de una guerra ilegal de agresión contra una nación soberana”.

La agresión a Irak no fue simplemente inmoral sino que fue totalmente ilegal.

Una investigación de la Cámara de Representantes de EEUU señaló que el presidente Bush, el vicepresidente Cheney, el secretario de Defensa Rumsfeld, el secretario de Estado Colin Powell y la consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice formularon 237 declaraciones engañosas sobre la amenaza que representaba Irak.

Pero nadie ha asumido su responsabilidad. Nadie ha sido juzgado en el Tribunal de la Haya.

 

La realidad dice que Irak está peor que en 2003.

– Porque aquellos 170 mil soldados armados hasta los dientes mataron a millón y medio de civiles iraquíes (según The Lancet y periodistas como Rupert Cornwell de Página 12), que dejan cientos de miles de viudas y huérfanos.

– Porque los cánceres se multiplicaron tras los bombardeos con fósforo blanco y uranio empobrecido, que siguen causando malformaciones congénitas.

– Porque los bombardeos han dejado un entorno tóxico que colapsa el sistema inmunológico: enfermedades renales, pulmonares y hepáticas antes desconocidas; aumento de casos de leucemia y anemia;  incremento dramático de abortos y nacimientos prematuros.

– Porque sufren una miseria inenarrable y carencias de agua potable, drenaje y electricidad; se destruyeron viviendas, escuelas, caminos, fábricas, hospitales y museos; hay 2,7 millones de desplazados internos (83% mujeres y menores) y 2,2 millones de refugiados en países vecinos. Y se encuentran 93.500 niños/as desaparecidos.

– Porque la invasión dejó un Estado fracasado, una frágil sociedad enfrentada entre sí, envuelta en violencia sectaria, con criminales de guerra sueltos por la calle, con líderes políticos incapaces de cerrar heridas. Se calcula que hay 30.000 personas presas sin haber sido juzgadas. Irak se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo.

Es un chiste macabro que el gobierno de EEUU ‘haya llevado la libertad y la democracia’ a Irak. Lo que llevaron los criminales de guerra de Washington fue la muerte y la destrucción de un país.

 

Nadie escuchó las masivas denuncias en todo el mundo.

Millones de personas se manifestaron simultáneamente en las calles de diversas ciudades del mundo gritando No a la guerra, No en mi nombre. Se extendió la idea de que había intereses ocultos, que detrás de la invasión a Irak estaba el control y el acceso al petróleo; que se estaban redefiniendo estrategias políticas en Oriente Medio y que la industria militar abría un espacio real donde probar nuevas armas.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) denunciaron a las fuerzas iraquíes y  estadounidenses por cometer graves violaciones de derechos humanos: detenciones sin acusación, torturas sistemáticas y malos tratos, sentencias de muerte sin juicios justos, cárceles secretas de la CIA,…

Transparencia Internacional afirma que la corrupción en Irak se convertirá en “el mayor escándalo de corrupción de la historia”. Las autoridades de la ocupación y sus agentes han saqueado descomunales fondos dentro del país. El gobierno estadounidense se apropió de todos los activos y fondos iraquíes en el mundo. Se robaron fondos de reconstrucción del pueblo de Irak. El parlamentario iraquí reveló el 13 de julio de 2012 que el volumen de la corrupción financiera y administrativa en Irak podría ascender a 229.000 millones de dólares.

Robaron el petróleo iraquí. Florecieron los negocios de multinacionales extranjeras, especialmente de Halliburton (39.500 millones de dólares), la empresa petrolera del entonces vicepresidente norteamericano Cheney.

 

Y los muertos no resucitaron.

Cuentan que el desprestigio internacional sufrido por EEUU ha sido grande y todavía acarrea la mancha de Guantánamo y las imágenes de Abu Ghraib. Pero los muertos iraquíes no resucitaron.

La invasión a Irak ha dejado malherido el Derecho Internacional y el dominio imperial de EEUU. Pero los muertos no resucitaron.

El presidente Bush aseguró que Dios estaba a su lado en la conquista de Irak. Según el presidente Dwight D. Eisenhower, la ‘guerra preventiva’ fue un invento de Adolfo Hitler. Es igual, que se pongan de acuerdo. Pero los muertos no resucitaron.

Galeano citó a John Carré:

– ¿Van a matar a mucha gente, papá?

– Nadie que conozcas, querido. Sólo extranjeros.

 

Mirada Solidaria.es

 

(Refer. 2003-2013: La resistencia iraquí, Estados Unidos “guerra sucia” y la reconfiguración del Medio Oriente. Dirk Adriaensens es coordinador de SOS Irak, miembro del comité ejecutivo del Tribunal Brussells  y un colaborador frecuente de Global Research)

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