Le vimos llegar ‘con cara de circunstancias’.

Venía del sepelio de su amigo Rafa González, quien precisamente cumplía años ese mismo día 14 de abril, el Día de la República.

Rafa había vivido 67 años justos y los había vivido justamente.

¡Un ‘juglar y caballero’ que tanto ayudó con sus artículos y su vida a discernir entre ‘lo legal’ y ‘lo justo’…!  Rafael siempre prefirió la justicia.

Y de su enorme generosidad…nada que decir, iba incluida en su ADN.

 

Y en el tanatorio, entre amigos/as, manifestó su dolor agradeciendo a Rafa los años que había vivido con nosotros.

Y celebró haberle conocido y haber conocido a su querida y admirable Mari Carmen y a sus amistades cercanas, por lo que quiso compartir con todas ellas un abrazo de cariño y de despedida.

Con Rafa compartió unas lágrimas y una sonrisa, al verle envuelto con la bandera republicana conmemorando ese Día de la II República. Rafael no entendía la vida sin compromiso.

Y para Mari Carmen otro fuerte abrazo de reconocimiento. Son momentos de respeto. Ella tiene ahora licencia y derecho a su duelo por la pérdida de la persona amada. Son momentos de desgarro. Eso sí, Mari Carmen, ¡Nadie os ‘quitará lo bailao’! ¡Ninguna muerte podrá borrar vuestras luchas y sueños compartidos…!

 

Entre los amigos, la muerte de uno de ellos se convierte en dolor, en tristeza y en interrogantes. Curiosamente, es otro aporte cariñoso que nos hace el amigo que se va.

Provoca que nuestros sentimientos se atrevan a reflexionar sobre la vida y también sobre su compañera la muerte (proscrita en nuestro caminar habitual).

¡Jodido tabú el de la muerte! Desde la infancia nos educan en el miedo a la muerte.

Es cierto que se reconoce a todos los efectos que la muerte es una parte natural de la vida. Pero inmediatamente es condenada a la condición de TABÚ. Y se le da pleno poder para atemorizarnos, acobardarnos, intimidarnos, horrorizarnos…

Nuestra sociedad modernista decretó que la muerte es vergonzosa, y huimos de ella, y la ocultamos, y la disfrazamos, y la prohibimos… Hasta los indicios, las arrugas o la enfermedad, se vuelven desecho, se consideran indignos de nosotros.

¿Por qué en Occidente se enseña a negar la muerte, como si sólo fuese aniquilación y pérdida?

¿Por qué no se enseña a escuchar a la Naturaleza decirnos que la muerte es sólo un capítulo de la vida, y la vida es más que la vida, y los sistemas vitales del planeta son todos necesarios…?

¿Por qué permitir que la muerte nos esclavice?

¿Acaso la muerte puede ahogar el canto de la Libertad?

En fin, fueron reflexiones entre amigos…

 

Y, con lágrimas aún frescas, añadió que la persona de Rafa, su vida y su muerte, le insuflaban mucho ánimo. Que él también quiere envolverse con la bandera del compromiso y de la esperanza. Que le encantaría ser también un juglar para cantar a la libertad. Luchar y cantar por una vida y una muerte dignas para todo el mundo.

Y cantar a la Naturaleza que es más sabia que las leyes. Una férrea ley de nuestro sistema inmunológico puede ordenar la destrucción de cualquier cuerpo extraño que entre en nuestro organismo, pero, ya ven, la madre no destruye a su feto, y toda la familia celebra la BIENVENIDA y el embarazo y el nacimiento…como una bendición (“bendito es el fruto de tu vientre”).

Y cantar y aprender de la Naturaleza también en las DESPEDIDAS. La separación de un ser querido duele y por eso lloramos. Pero la muerte natural no es un castigo prematuro, ni es una maldición, ni es una injusticia que conculca nuestros derechos… Tan sólo es una fase de nuestra existencia.

 

Al final, quizás para alentarnos, nos recordó un mensaje de Dalai Lama:

 

“Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero,

 después pierde el dinero para recuperar la salud.                      

 Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente,

 por lo que no viven ni el presente ni el futuro.

Y viven como si no tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido.”  

 

El mochuelo

(abril-2013)              

  1. Juan JIménez
    20 Abr 13 15:20

    ¡ Mochuelo sabio más que viejo ! Siempre has hablado bien de Rafa, porque siempre has sabido encontrar con tu aguda mirada los valores en las personas, tanto como en la naturaleza de tu bosque particular.
    Gracias por ayudarnos a ver y entender, también en la muerte-vida de Rafa.

  2. Ángel
    24 Abr 13 9:21

    Gracias, de verdad, aunque no nos conozcamos personalmente.

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