Quedamos en hacer una encuesta sencilla a personas que encontráramos por la calle.

La primera pregunta fue para un ciudadano español:

– ¿La población española entiende la crisis que está sufriendo su país?

 

Seguramente, sólo los técnicos entienden bien los temas macroeconómicos: el PIB, la balanza de pagos, el tipo de cambio, la balanza comercial, los tipos de interés, la prima de riesgo, etc.

Pero hay otros temas que sí los entiende la gente de la calle:

  • Que el gobierno nos está apretando el cinturón con impuestos y tasas, y recortándonos servicios sociales con el cuento de la crisis, eso sí lo entiende la gente.
  • Que el gobierno está bajando las pensiones y el subsidio de desempleo y las ayudas para estudios con el cuento de que hay que reducir gastos, eso sí lo entiende la gente.

 

La gente lo entiende y, además, se mosquea con toda razón:

  • ¿Cómo puede ser que lleven años recortando por todas partes a la ciudadanía con el cuento de reducir la deuda pública, y ahora resulta que la deuda pública española ha alcanzado en 2012 el nivel más alto de su historia (supera el 84% del PIB)? Y la gente se da cuenta de que se ha utilizado el dinero público para ayudar a la Banca, más de 185.000 millones de euros, y por eso nuestra deuda pública sigue subiendo y la ciudadanía pagando los platos rotos. Las deudas de las entidades privadas las asume el pueblo en forma de recortes en educación, salud y servicios sociales.
  • ¿Cómo puede ser que las grandes empresas sigan pidiendo más reformas laborales y más reducción de gastos y de salarios, cuando los costes laborales y los salarios han bajado en 2012 más que en toda su historia? ¿O cómo puede seguir el Gobierno diciendo que la Reforma Laboral era totalmente necesaria para la creación de empleo, y resulta que hemos conseguido las mayores cifras de desempleo de toda la historia, seis millones de personas?
  • Si la población lleva tantos años sometida a enormes sacrificios y privaciones, ¿Cómo no hay mejoría? ¿Tendrá algo que ver el hecho de que las grandes empresas y grandes fortunas cada vez pagan menos impuestos y cada vez defraudan más al fisco? Se habla de un fraude en España entre el 20% y 25% del PIB., el doble que la media de la Unión Europea. Solamente el año pasado el fraude fiscal fue de 70.000 millones de euros que no ingresaron en las arcas del Estado.

 

Claro que la gente entiende y se avergüenza cuando ve el reciente “Informe sobre la Desigualdad” realizado por la Fundación Alternativas. Resulta que en España la desigualdad entre ricos y pobres ha crecido en los años de crisis y mucho más que en toda Europa. Ya en los primeros años de crisis (2007-2009) la brecha aumentó un 10%. Junto con Lituania y Bulgaria estamos a la cabeza de desigualdad en Europa. ¡Ahí tenemos la explicación!

Claro que la gente entiende todo esto y se irrita porque, encima, los políticos se están subiendo los sueldos, y cada día aparecen más corruptos metidos en las Instituciones del Estado malgastando y robando el dinero público.

Y, para colmo de los colmos, los gobernantes tienen la cara dura de salir en los medios diciendo HACER exactamente lo contrario de lo que hacen. Eso es tomarnos por tontos. Y salen hablando de transparencia y resulta que no paran de hacer triquiñuelas para tapar sus corruptelas y artimañas para engañar a los jueces. Esto es tomarnos por gilipollas.

La gente de la calle sí entiende la crisis, la está sufriendo en su propia carne y están cada día más hartos de los cuentos y mentiras de los políticos. ¡Esto no es una crisis, esto es un atraco!

 

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Tal vez teníamos espacio para otra pregunta. Se la hicimos a alguien que trabajaba en el extranjero.

– ¿Esta crisis que sufrimos es mundial?   

 

Efectivamente, es mundial y no solo económica (crisis alimentaria, crisis ecológica, crisis energética, crisis de valores…) Le llaman “sistémica” porque afecta a todo el sistema social.

Los grandes poderes económicos, o los Mercados, o las grandes multinacionales, o el capitalismo, o el neoliberalismo, o como queramos llamarlo, son insaciables y quieren adueñarse de todo lo que huela a negocio en cualquier rincón del mundo, caiga quien caiga, y a costa de lo que sea. Ese grupo de potentados se consideran los amos del planeta y titulares de todos los derechos del mundo.

El Capital es el soberano, no el pueblo. Y asistimos al bochornoso espectáculo de ver a los gobiernos, las instituciones, las legislaciones, las constituciones, bailando como títeres al antojo de esos potentados económicos, que por un lado alaban como nadie la “democracia representativa” y por otro se aprovechan de ella para ocultar sus modelos de dominación y explotación. Es el caldo de cultivo de la corrupción.

Estos super-poderes imponen sus ajustes estructurales: despidos masivos, recortes de derechos laborales y sociales, privatizaciones de los servicios y espacios públicos,…Utilizan el clásico mecanismo de la deuda para dominar. Y hacen objetivo de sus garras todo lo que pueda producir algún beneficio económico (educación, sanidad, recursos naturales como el agua o alimentos,…).

Un gran timo de los poderes económicos. Eso es la crisis.

Y este castigo de la crisis no es de hoy. Esto se experimentó duramente en América Latina, en la Argentina de Menem, en la Venezuela de Luis Herrera Campins, en la Bolivia de Sánchez de Lozada, etc. Y se experimentó en otras partes del mundo, en la Rusia de Boris Yeltsin, en la Polonia de Lech Walesa, en todo el sureste asiático,… Y ha ocurrido en toda África…

Lo que pasa es que le ha llegado el turno a la Europa del bienestar y los europeos creen que este fenómeno es nuevo. No hay muchas diferencias con las crisis sufridas por otros países. Ni siquiera se diferencian los ajustes impuestos a países dictatoriales y a los países democráticos.

 

    

 

    La ventana del mochuelo

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