…Pero sí para los Bancos.

 

En el mismo momento en que la FAO (Organización de la ONU para la agricultura y la alimentación) informaba en octubre/2011 de que el hambre está afectando a 1.000 millones de personas, y estimaba en 30.000 millones de dólares anuales la ayuda necesaria para salvar todas esas vidas, la acción concertada de seis bancos centrales (EEUU, Unión Europea, Japón, Canadá, Inglaterra y Suiza) inyectaba 180.000 millones en los mercados financieros para salvar bancos privados.

Si ello fuera insuficiente, el Senado de EEUU aprueba que se agreguen 700.000 millones. Dos semanas más tarde se aprueban 850.000 millones más, y así continuó hasta llegar a septiembre/2012, en que la estimación conservadora del paquete de rescate alcanza a 17 billones de dólares.

 

Frente a una situación como ésta hay dos alternativas: ser demagógicos o ser realistas.

Si sostengo, por ejemplo, invocando la ley de la oferta y la demanda, que en el mundo hay mucha más demanda de pan que de operaciones de cirugía estética, y mucha más demanda de que se alivie la malaria que de vestidos de alta costura, o si sugiero por ejemplo un referéndum que pregunte a los ciudadanos si prefieren destinar las reservas monetarias para salvar vidas o para salvar bancos… si planteo todo esto, se me acusará sin duda de ser demagógico.

Si por el contrario acepto que es más urgente, más necesario, más conveniente y más provechoso para todos impedir la quiebra de una aseguradora o de una entidad financiera, que dar de comer a millones de niños, socorrer las víctimas de un huracán o curar el dengue, en ese caso se me dirá que soy realista.

 

Éste es el mundo en el que estamos, un mundo acostumbrado a que nunca hay suficiente para los que no tienen nada, y siempre hay suficiente para los que lo tienen todo.

No hay suficientes recursos para superar la pobreza, pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales.

¿Qué pasa si ustedes dividen esos 17 billones de dólares por los 30.000 millones anuales que la FAO estima necesario para superar el hambre en el mundo? Si hacen esa simple división, el resultado que obtendrán será… ¡600 años de un mundo sin hambre!…

 

¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién tenía ese dinero? Siempre nos habían dicho que no había suficiente para resolver la pobreza del mundo… Y de repente, casi de la noche a la mañana, hay plata disponible… (¡más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza!…)

Creo que difícilmente puede concebirse una realidad más obscena que ésta, más repugnante. Incluso yo, que he sido revolucionario, rebelde… nunca imaginé que se pudiera llegar a estas magnitudes tan descomunales.

Esto evidentemente es la decepción más profunda que uno puede tener con quienes dirigen el mundo en el que vivimos. Me repugna.

 

Hasta aquí el texto de Manfred Max-Neef  (Valparaíso, Chile),

de su clase magistral “El mundo en rumbo de colisión”.

 

La reflexión queda abierta:

* Siempre se nos dijo que, aunque quisiéramos, no era posible resolver el problema del hambre en el mundo. Pero cuando hizo falta el dinero para ‘salvar’ a los bancos, que supuestamente eran de interés público aun siendo entidades de lucro privadas, se puso todo el dinero que hizo falta, y muchísimo más, y se sigue haciendo.

* El sistema actual reconoce al capital y a los bancos como de interés público y social, y considera males lamentables pero inevitables: la muerte de los pobres, los ‘ajustes’ draconianos a la sociedad, el hambre del tercer mundo, el desempleo, la miseria y la muerte de las víctimas de los ajustes y los recortes que hagan falta para ‘sanear las cuentas macroeconómicas’.

* ¿Cuáles son los intereses de este sistema económico mundial? ¿Es un sistema pensado para el bien de la Humanidad? ¿No es la propia conciencia de la Humanidad el mayor problema? ¿Qué podemos/debemos hacer?…

 

Mirada Solidaria.es

 

(Fuente: Agenda Latinoamericana 2013)

Dejar un comentario