Hay sentencias que nunca pudo borrar el viento.    

“Temedle a un pueblo al que obligan a acorralar su alma”, sentenció el colombiano Jorge E. Gaitán, asesinado en 1948.

Por otra parte, las estadísticas suelen presumir de ‘oficialidad’, pero encierran sentimientos caprichosos. Estadísticamente los pueblos más violentos del mundo se encuentran en Latinoamérica.

¿Las poblaciones latinoamericanas son las más violentas,  o son las que vienen sufriendo histórica y  permanentemente más violencia?

Siglos llevan estos pueblos clamando justicia, clamando por la vida. Y en ello siguen…

 

En Colombia, la Corte Constitucional ordenó hace poco a las Fuerzas Armadas que devuelvan las tierras ocupadas (donde construyeron instalaciones militares) por pertenecer a las comunidades indígenas Jiw y Nukak, que están a punto de desaparecer.

Los indígenas llevan clamando desde hace tiempo: “Exigimos que se respete nuestro derecho a la vida, no más siembra de minas antipersonas dentro de los territorios que ocupamos, no más persecución a los indígenas y no más afectaciones por artefactos de guerra contra los civiles, no más ocupaciones de nuestros territorios indígenas abandonados”.

 

El Comité Contra la Tortura de la ONU condena la impunidad y falta de investigación en México: Torturas llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas para obtener confesiones sin control judicial, lo que supone  “una violación flagrante de derechos humanos”, confesiones que son utilizadas en contra de las víctimas en los procesos penales, como en el caso del joven Israel Arzate. El Comité planteó asimismo su preocupación por la tortura, incluyendo la violencia sexual, cometida contra mujeres tanto por agentes estatales (planteando el caso de las mujeres sobrevivientes de San Salvador Atenco) como por actores privados.

Numerosas organizaciones siguen clamando por: las desapariciones de mujeres, los feminicidios y la tortura cometida por razones discriminatorias en contra de las mujeres. Y por la “gran vulnerabilidad” por la que atraviesan las personas migrantes en su tránsito por México, así como por los ataques y actos de represalia en contra de las personas defensoras de derechos humanos.

 

Especial admiración merece la caravana de madres centroamericanas en busca de sus hijos migrantes desaparecidos en México y demandando a las autoridades un mayor compromiso para localizarlos. La caravana con el nombre Liberando la Esperanza, durante semanas  recorrió gran parte de México y está formada por 38 madres de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Mujeres de fuego, ese mismo que te abraza, te da calor y rebasa los límites de la fuerza. Se manifiestan, denuncian, se encuentran con organizaciones sociales y autoridades. Caminan en chanclas, sin calcetines, cubiertas con trapos sencillos, expresando su pobreza, marginación y humildad.

¿Qué pasa para que haya tantas personas migrantes desaparecidas en México, la cifra va desde las 24.000 documentadas a las 70.000 estimadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano?

Mujeres que claman por la vida con su propia vida. La caravana sigue dejando un halo de esperanza en cada lugar.

 

En Paraguay la estratagema del golpe de estado del pasado mes de junio está reluciendo más que el sol.

El presidente golpista Federico Franco está desesperado, no tanto por no saber justificar el rápido incremento de su fortuna en 645.244 dólares, cuanto por su aislamiento internacional (no es admitido en Mercosur, ni en Unasur, ni invitado a la Cumbre Iberoamericana…).

Pero sí está desvelando el significado verdadero del golpe: Por una parte, Federico Franco utiliza la farsa de supuestos peligros de ataques por parte de una triple alianza: Brasil, Uruguay y Argentina, a los que suma Bolivia, para solicitar 560 millones de dólares adicionales para gastos militares y la instalación de una tercera base militar norteamericana en el Chaco.

¿O será, más bien, que están alarmados por el crecimiento de la lucha de los campesinos que perdieron su tierra durante los últimos 20 años del neoliberalismo en el Paraguay?

Por otra parte, las transnacionales como Monsanto, la canadiense Río Tinto Alcay y la norteamericana Cargill están apoderándose del país y sus riquezas nacionales, especialmente su tierra productiva y su energía hidroeléctrica.

Con razón clamaba el destronado Fernando Lugo que la  verdadera Nueva Triple Alianza son la “oligarquía nacional, los miembros de los partidos tradicionales y las multinacionales que operan en el país. Son los que propiciaron e hicieron el golpe de Estado y son los que claman las bases norteamericanas en el Paraguay”.

 

Una orden de la Corte Federal de Brasil obliga a la comunidad indígena Guarani-Kaiowá, del estado Mato Grosso do Sul (suroeste) a desalojar la ‘cambará granja’ que ellos llaman ‘tekoha’ (‘cementerio ancestral’), que ha sido sembrado con grandes plantaciones de caña de azúcar y soja, y está preparado para la cría de ganado.             La Orden Federal añade que la Fundación Nacional de Indios (Funai) tendrá que pagar una multa de aproximadamente 250 dólares por cada día que permanezcan allí.
Los indígenas no piensan abandonar la región donde están acampados, en el margen del río Hovy, cerca de sus tierras originarias, que ocupan ilegalmente los grandes terratenientes.

Hace tiempo que vienen clamando: “Nosotros los indígenas tenemos el derecho constitucional a ocupar nuestra tierra, y vamos a seguir luchando”, enfatizó el jefe tribal guaraní, Vera Popygua, que exigió respeto para su pueblo, porque “ha sido masacrado”. “Han matado a nuestros líderes, y eso es triste e inaceptable. Somos una sociedad avanzada que vive en el siglo XXI. Esto no puede suceder, no debería ocurrir…¿A quién vamos a denunciar las violencias ejercidas contra nuestras vidas? ¿A qué Justicia de Brasil? Si la misma Justicia Federal está generando y alimentando violencias contra nosotros…
Y en su carta advierten a la justicia  que llevarán a cabo un suicidio colectivo que afectará a 170 personas, entre hombres, mujeres y niños, si se hace efectiva esa Orden.             
El Consejo Indigenista Misionero quiere mitigar la palabra  “suicidio colectivo” por el de “muerte colectiva”, aunque bien sabe el Consejo que entre 2003 y 2010 se suicidaron 555 personas en esta comunidad por situaciones de confinamiento y falta de perspectiva.

(Parece que el pasado 6 de noviembre la Justicia ha revocado la citada Orden de expulsión).

 

¡No caben tantos clamores de aquellos pueblos en este breve espacio…! Pero mientras quepan en nuestros corazones seguirán teniendo eco en estas páginas y alentando nuestro ánimo…

 

Mirada Solidaria.es

 

(Refer. http://www.apc-suramerica.     http://otramerica.com/radar/madres-centroamerica-buscan-sus-hijos-mexico-caravana/2546)     http://actualidad.rt.com/sociedad/view/56910-indigenas-brasilenos-amenazan-suicidio-masivo-despojo-tierras      http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=71531)

  1. Juan
    29 Dic 12 11:25

    SI. NO LOS CALLES, NO LOS CALLEMOS, QUE ALIENTEN NUESTROS CORAZONES Y NUESTRA VIDA HACIA LA HERMANDAD DE TODOS LOS HUMANOS QUE QUEREMOS QUE REINEN EL AMOR Y LA JUSTICIA.
    ¡¡¡ JUSTICIA Y PAZ PARA TODOS LOS SOMETIDOS, EXPLOTADOS Y MARGINADOS DE AMÉRICA LATINA Y DEL MUNDO !!!

  2. candido-moises isado j
    30 Dic 12 3:27

    No podemos felicitarnos La Navidad y el Año Nuevo sin ser conscientes de la permanente Injusticia y Empobrecimiento de los Pobres de Nuestra América Al menos multipliquemos ésta concienciación.

Dejar un comentario