En el capitalismo siempre están en crisis las personas, los pueblos y la naturaleza.

La lógica de funcionamiento del capitalismo es la obtención del máximo beneficio en el mínimo período de tiempo posible. Tanto la satisfacción de las necesidades de las personas como el respeto por la naturaleza y las culturas de los pueblos, no son cuestiones que el sistema deba respetar para garantizar su funcionamiento y hegemonía como sistema rector de la sociedad. Al contrario, la explotación y el expolio han estado y están en la base de la obtención de beneficios. Capitalismo con rostro humano… son términos contradictorios.

En esencia, que el capitalismo esté en crisis no es algo negativo para su propio funcionamiento. La crisis actúa como unas tijeras de podar: elimina de la sociedad aquellos procesos que sobran, los menos eficientes, y sólo deja que sobrevivan los procesos productivos más sólidos. Para el capitalismo, la crisis representa la necesidad de reformarse y adecuarse para poder explotar más y mejor.

 

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