Hola, amistades:

Ya sabrán que las cosas andan revueltas por España. Es verdad que ya hay más de 5,6 millones de personas desempleadas (24,6%), que ya hay más de 11,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, que ya hay más de dos millones de niños y niñas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Que los desahucios arrojan cada día a la calle a 510 familias y que miles de familias están volviendo al hogar de sus padres. Es verdad, lo dicen los informes públicos. No es cuento, ni ganas de tirar piedras sobre el propio tejado… Y en ésas andamos.

El día 11 de Julio, el presidente de gobierno, Mariano Rajoy, lanzaba contra la ciudadanía otro ataque más, otra lista de recortes sociales agobiantes. Al día siguiente se acentuaban las protestas en la calle de numerosos colectivos civiles.

Ese mismo día, el FMI manifestaba su alegría por las medidas adoptadas por el gobierno español. ¡Qué significativo! ¿verdad?

 

Ahora es que nos acordamos de otros muchos países (africanos, latinoamericanos, asiáticos, europeos,…) que han sufrido y siguen sufriendo la violencia criminal del capitalismo. Generalmente se utilizó como mecanismo la farsa de la Deuda Externa y, en los últimos años, también la nueva farsa del terrorismo.

Unos países son invadidos por la fuerza de las armas, otros asaltados mediante el soborno y corrupción de sus dirigentes, otros saqueados a golpe de recortes sociales.

Y siempre con el mismo objetivo capitalista: expoliar los bienes, los recursos, todo lo que pueda ser rentable de cada país.

 

Resulta tremendamente doloroso comprobar que las organizaciones internacionales, comenzando por la ONU, ninguna fuerza tienen contra los mercados o poderes financieros.

La economía perdió su finalidad fundamental: ya no pretende producir para satisfacer las necesidades de los seres humanos, ahora se dedica a la especulación (multiplicar el dinero, a costa de lo que sea, mediante engaños financieros y piratería). Los Paraísos Fiscales reinan a su antojo. La corrupción se convirtió en moda. No importa la procedencia criminal del dinero (según informe del FBI, por ejemplo, el narcotráfico lava anualmente cerca de un billón de dólares y la mitad lo blanquean en bancos estadounidenses).

 

Les decía que ahora en España estamos jodidos, muy jodidos. Aunque no deben confundirse: los recortes se están aplicando a los servicios y prestaciones de las gentes más necesitadas, que viene a ser la inmensa mayoría de la población (recortes en educación y  sanidad públicas, medidas contra trabajadores y desempleados, pensionistas, personas mayores dependientes, inmigrantes, subida de impuestos,…).

Para las grandes fortunas y grandes empresas ningún recorte; al contrario, se les amnistía fiscalmente por haber escondido capitales fuera de España, se les facilita el despido de trabajadores, se les abarata las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social,… Y, a pesar de ello, han evadido 321.000 millones de euros durante el último año.

A los bancos se les rescata con miles de millones de euros de dinero público, mientras sus directivos se asignan pensiones multimillonarias y marchan impunemente a sus casas sin asumir responsabilidades por su mala gestión administrativa.

 

Es horroroso, con qué descaro y desfachatez actúan los poderes capitalistas hoy día. A plena luz del día y sin necesidad de ocultarse. Desde sus organismos representativos (FMI, Banco Mundial, CEOE, G-20, BCE,…) decretan con toda naturalidad y a plena voz las obligaciones que imponen a cada país y el proceso de cómo los ahogarán si no cumplen lo dictado.

Es lastimoso observar a nuestros gobiernos de rodillas, los gobiernos que elegimos ‘democráticamente’ con la ilusión de que iban a representar al pueblo soberano y  a defender sus intereses.

Por si fuera poco con la pobreza impuesta, nos toca constatar que nuestros votos para nada sirven, que la democracia es una pantomima, porque ni la ciudadanía ni sus gobernantes son libres para decidir. Y, encima, hemos de aguantar la ridiculez de nuestros gobernantes queriendo disimular su humillación y pretendiendo asustar y engañar a la población.

 

Si vienen por España pueden encontrarse cosas tremendamente pintorescas que no son el típico flamenco y los toros.

Podrán conocer a casi 130 políticos imputados por corrupción que, a pesar de ello, siguen presentes en la política o gobernando. O conocerán los muchos privilegios y prebendas de los Diputados de la nación que se contradicen con los ajustes a la población. O se extrañarán al ver que en España tenemos el doble de políticos que en Alemania, o Italia, o Francia, aunque tenemos menos millones de habitantes.

Podrán enterarse de que cada año las grandes fortunas y grandes empresas defraudan al fisco español  unos 80 mil millones de euros (Informes Universidad Pompeu Fabra y Gestha).

Podrán comprobar las numerosas contradicciones de los gobernantes: según ellos el único camino, la única alternativa, es aumentar los recortes sociales para reducir el déficit en 65.000 millones de euros. Pero desatienden  a sus técnicos de Hacienda que les indican cómo conseguir 63.000 millones sin hacer recortes sociales, con unas medidas que ciertamente afectan a la riqueza y a las grandes fortunas. ¿Por qué esta segunda vía parece totalmente prohibida…?

 

Es verdad que España está intervenida por potencias extranjeras, aunque digamos que es mentira. Ellas nos ponen condiciones y obligaciones, ellas nos imponen ajustes sociales. Lo dice el presidente Rajoy: “no tenemos libertad para elegir”. Podemos llamarle como queramos, pero eso es intervención.

Y el pueblo está harto. Si nos someten poderes extranjeros, es que no somos soberanos. Si el gobierno defiende los intereses del capital antes que los de la población, es que no nos representa. Si los políticos no se aplican los mismos recortes que aplican a la sociedad, es que no están al servicio del pueblo sino aprovechándose del pueblo. Y si las autoridades no  permiten a la ciudadanía manifestar libremente su desacuerdo y malestar, es que cayeron en el autoritarismo y están liquidando los valores más básicos de la democracia.

Estamos hartos. Los gritos lo expresan: ¡Manos arriba, esto es un atraco!… ¡Este Gobierno no nos representa!…”Estamos hartos de que nos jodan la vida”…

 

Mirada Solidaria.es

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