Sentenció el consejero delegado de Telecinco, Paolo Vasile: “Si se pone en duda la propiedad, se pone en duda la base de la sociedad”.

 

     Propiedad y privatización están hermanadas socialmente.

¿Y la tierra, el agua, el mar, el aire, los bosques, todos los recursos naturales…son privatizables?

 

     La FAO, organismo de la ONU, indica en su informe del pasado mayo: “El incremento de las compras masivas de terrenos en África y otros continentes aumenta el riesgo de que los pobres se vean desposeídos o se les impida el acceso a la tierra y el agua”.

Al menos 30 millones de hectáreas han sido compradas para cultivar alimentos para países como China y los Estados del Golfo quienes no pueden producir suficiente comida para sus poblaciones. Este negocio ha crecido de forma exponencial en los últimos cinco años por parte de multinacionales y de Estados con superavit de capital y déficit de tierra cultivable, mediante acuerdos poco transparentes.

Madagascar: Los campesinos organizaron masivas manifestaciones, en las que resultaron muertas 100 personas. La multinacional surcoreana Daewoo Logistic había negociado un acuerdo con el Gobierno de turno para la concesión durante 99 años de 1,3 millones de hectáreas (la mitad de las tierras fértiles de la isla) para la producción de maíz y aceite de palma. El 10 de abril se cancelaba dicho proyecto.

Sin embargo, el Banco Mundial y el FMI, entre otras instituciones, defienden este modelo alegando que de esta forma se transmite dinero y tecnología a los países de Tercer Mundo.

 

     Sue Branford, editora de la publicación Seedling de la ONG Grain, dice: “Muchos Estados en el Tercer Mundo están siendo afectados por la crisis mundial, a pesar de que no hicieron nada para crearla. No pueden obtener crédito comercial y están siendo perjudicados por la caída de los precios. En tales circunstancias, una oferta de otro país para alquilar o comprar tierras es muy tentadora…En realidad, los países pobres se ven obligados a buscar soluciones a corto plazo, que no les traerán beneficios a largo plazo. Como resultado, muchos de estos gobiernos están facilitando la entrada de países extranjeros y multinacionales y ayudándoles a eludir los límites legales sobre la cantidad de tierra que un extranjero puede poseer”. Parece claro quién pierde en este negocio. Privados de las tierras, base de su supervivencia, decenas de miles de campesinos se ven obligados a dejar anualmente sus lugares de origen, cuando no son desplazados por la fuerza, para buscar en otros sitios, en las ciudades o como inmigrantes en los países enriquecidos, una alternativa al hambre.

 

     Los principales países afectados por este fenómeno han sido hasta ahora Sudán, Pakistán, Kazajstán, Camboya, Birmania, Uganda, Filipinas, Indonesia, Laos, Turquía, Ucrania, Tailandia, Mozambique, Tanzania, Uganda, Zimbabue, Ruanda, Zambia, Madagascar, Nigeria, Camerún, Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina, todos con graves problemas de desnutrición.

Argentina: Según la Federación Agraria Argentina, el 10% del territorio argentino está en manos de extranjeros. El terrateniente más grande del país es Benetton, con unas 900.000 hectáreas. En algunas provincias, la hectárea puede llegar a costar ocho dólares. Personajes como Ted Turner, Richard Gere y Matt Damon, empresas chilenas, europeas, norteamericanas y países como Malasia han aprovechado el bajo precio del suelo para comprar amplias extensiones de terreno a lo largo de todo el país.

 

     También el mar está siendo privatizado. En el sur de Chile las multinacionales salmoneras hacen todo lo que no les está permitido en sus países. Con una presencia muy significativa de multinacionales noruegas, japonesas y españolas (Pescanova), los valiosos y desconocidos fiordos, bahías y canales interiores entre el archipiélago de Chiloé y la Patagonia chilena se encuentran atestados de jaulas circulares de 30 metros por 60 de profundidad donde se engordan los salmónidos. Un sistema de monoproducción intensiva, con altos costes ecológicos y sociales, externalizados, y billonarias ganancias privatizadas. Tan embutidos se encuentran que, según fuentes del propio Servicio Nacional de Pesca, la industria empleó 600 veces más antibióticos por tonelada de salmón producido en comparación con Noruega.

La pesca, por otro lado, se ha reducido gravemente, puesto que para alimentar a los salmones a domicilio se les lleva jureles, anchovetas y sardinas. Para producir un kilo de salmón en confinamiento se requieren entre cinco y ocho kilos de estas especies de peces silvestres habituales en la dieta humana. Si están pensando que los pescadores al menos podrán pescar los salmones escapados, se equivocan. En el sur de Chile está prohibido pescar y vender los salmones que se encuentran en el mar, pues siguen siendo propiedad de las mencionadas salmoneras multinacionales. ¿Salmones con código de barras?

 

     Algunas inquietudes:

¿Existía la naturaleza ya antes de la economía moderna? En ese caso sería gratis, sin precio. Los recursos naturales (prehumanos) no deberían ser tratados como “productos”, ni como mercancías del mercado, ni deberían estar sujetos a la ley de “propiedad”. La tierra no es naturalmente el resultado de la actividad productiva humana, por lo que tendría que ser de libre acceso. Cuanto mucho, la tierra ya transformada, labrada y “cultivada” podría estar sometida a los mecanismos sociales; y, en tal caso, tendría que ser propiedad de aquellos individuos que la cultivaran.

Según las aristocracias históricas o las modernas multinacionales, todo este párrafo es una aberración. Ellas crearon leyes que justificasen sus posesiones ‘adquiridas’, crearon conceptos como “bienes públicos” a la vez que los cauces “privatizadores”, crearon el Orden Mundial por el que están autorizadas para privatizar el mundo (transportes, telecomunicaciones, servicios de salud y medicamentos, enseñanza, suministros de agua y energía,…y la tierra con sus bosques, los ríos y los mares, los minerales, animales y plantas…TODOS LOS RECURSOS).

Con el tiempo, tampoco el sol brillará gratis y se privatizará hasta el aire que respiramos. 

     ¿Qué Ley natural autoriza la privatización y acaparamiento solamente a las Potencias, a los fuertes y ricos? Y vuelven a mencionar  el Orden Mundial (establecido por ellos) con su Ley de Propiedad privada, su Ley del Mercado y sus organismos protectores OMC, BM y FMI (igualmente creados por ellos).

Para los países pobres queda establecida la sumisión, la deuda externa, la dependencia,…es el Orden Establecido.

Decir que “los recursos naturales son patrimonio de la humanidad” es pura fantasía.

La expresión la maldición de las riquezas naturales” es una sentencia para los países empobrecidos.

El principio básico del Derecho internacional sobre el “derecho de los poderes públicos a controlar la explotación, la gestión y el comercio de los recursos naturales,  como consecuencia de la soberanía de los Estados” es letra muerta en papeles muertos.

Que los países del sur tienen el “derecho inalienable de propiedad y explotación de sus recursos naturales en beneficio de sus poblaciones, imprescindible para construir un modelo económico socialmente justo y ecológicamente sostenible” es simple ilusión.

Y  todo cuanto esté fuera o en contra del Orden Establecido es sentenciado y condenado como desorden.

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