¿Han visto cómo cazan los leones?, nos preguntó aquel viejito.

Primero seleccionan la presa más débil y a continuación se aproximan sigilosamente y lanzan un ataque corto y potente. Saltan sobre la presa derribándola y clavan sus dientes en el cuello, comprimiendo las arterias carótidas o la tráquea hasta estrangularla; o bien le tapan la boca y la nariz hasta asfixiarla.

Por mucho que la presa se resista y ruede, el león no suelta sus dientes hasta verla ahogada.

Y si la presa es muy grande, atacan organizadamente en manada.

 

Nos quedamos mirando al viejo. ¿Qué nos iría a explicar…?

 

Miren, nos dijo, eso mismo hacen los mercados o poderes financieros con los países. Ellos son los ‘reyes de la selva’.

Primero seleccionan sigilosamente a su víctima. Ellos conocen las potencialidades, recursos naturales y deudas que tiene cada país y la debilidad de su Gobierno.

Y a continuación lanzan su ataque: Las Empresas de Calificación norteamericanas (Standard & Poor’s, Moody’s, Fitch) empiezan a publicar que determinado país tiene dificultades para pagar su deuda. Y, por tanto, que eso conlleva riesgos para quienes quieran invertir en dicho país. Siembran dudas que van debilitando públicamente al país.

Los Mercados continúan subiendo la Prima de Riesgo, con lo que subirán también los intereses: cada vez que el Gobierno del país necesite dinero prestado para hacer frente a sus deudas, si la Prima de Riesgo es alta, tendrá que pagar intereses más altos para conseguir dinero. Y la deuda más los fuertes intereses van engordando como bola de nieve.

Y los poderes financieros siguen apretando sus dientes. No sólo exigen mayores intereses, sino que además imponen diversas condiciones al país que quiere y necesita recibir préstamos. Y aquí viene la sangría: Exigen que el Gobierno de ese país recorte servicios sociales (en prestaciones asistenciales, en educación, en sanidad, en funcionarios públicos, en pensiones,…), que ese país aumente los impuestos a la ciudadanía (para conseguir más ingresos), que permita a las multinacionales extranjeras explotar sus recursos nacionales (agua, energía, minerales,…) y sus servicios públicos rentables (enseñanza, sanidad, transportes,…). Y el Gobierno del país, además de tener que pagar la deuda y sus intereses, se ve obligado a hacer crueles recortes sociales. Y poco a poco van ahogando al país.

Y le exigen que inyecte dinero público a sus allegadas y cómplices, las Entidades Financieras, para mantenerlas saneadas, aunque estén dirigidas por administradores corruptos. Y esas ayudas a los bancos van engrosando aún más la deuda pública.

Si no sirve el ataque corto (mediante una invasión militar, o algún mecanismo de corrupción), los Mercados atacan en manada (con el FMI, el Banco Mundial, el Banco Central Europeo,…) para conseguir su objetivo. Y entonces todo parece más legal y normalizado.

 

Estábamos asombrados con la descripción del viejito. Todo cuanto decía nos resultaba conocido y familiar. Atentos esperábamos el final de su relato.

 

¿Existe alguna salida para las víctimas?, se preguntarán ustedes.

Difícilmente el león soltará a su presa. El olor a sangre le enfurece aún más. Aunque, excepcionalmente, hay casos en que la presa es defendida solidaria y ferozmente por un numeroso grupo de su especie consiguiendo distanciar al depredador.

Los Mercados son insensibles y su codicia es insaciable. Se guían exclusivamente por el negocio, las ganancias, la especulación, la acumulación, el enriquecimiento,…

Todo cuanto no esté relacionado con la rentabilidad les resulta indiferente. Nada sienten por la agonía de inmensos grupos de población: desempleados, ancianos, niños, enfermos, desahuciados,…

Por mucho que los débiles gobiernos imploren, se revuelquen, hagan buenos propósitos, se humillen…nada les conmueve. Los gobiernos son sus siervos y lo único que pueden hacer es atemorizar a sus conciudadanos para imponerles más recortes agobiantes.

Pero, como les decía del león, muy excepcionalmente hay casos en que la ciudadanía puede conseguir librarse de las garras del depredador. Para eso es absolutamente necesario que, junto o al margen del gobierno, la población manifieste su coraje, que diversos sectores ciudadanos afectados se unan en la lucha, que se dialogue y se busquen mecanismos alternativos para defender la propia vida, que la dignidad personal y ciudadana empuje a la movilización solidaria…

¿Entienden ahora por qué en nuestro mundo moderno rige la Ley de la Selva?, terminó diciendo el viejito.

 

Le agradecimos su exposición. Aunque breve, su historia dibujaba maravillosamente nuestra realidad.

Nosotros nos miramos con una leve sonrisa en los labios.

Por momentos, los sistemas democráticos, de elecciones y votaciones, de Parlamentos y Estados de Derecho, de partidos y sindicatos, de soberanía popular, de derechos sociales,…nos parecían elementos de un ‘Mundo Ficción’.

Y por momentos, la cólera  nos brotaba al contemplar nuestro mundo regido por crueles y asesinos poderes fácticos, que nadie votó ni a nadie representan.

Nos fuimos con un ‘ronroneo’ interior:

En realidad, ¿para quién trabaja nuestro Gobierno…?

¿Cuándo caducará este sistema capitalista canalla que se alimenta asesinando a pueblos enteros…?

¿Cuánto faltará para la movilización ciudadana solidaria…?

 

 

 

La ventana

del mochuelo

 

  1. Enrique
    10 Jul 12 17:03

    ¿ Porque tenemos que pagar el pueblo el despilfarro de los bancos y algunos pooliticos ?
    Cuando un obrero no cumple con su trabajo lo despiden y se queda sin sueldo y sin trabajo me pregunto yo ¿ porque los politicos que han llevado a la ruina total a España no se les hace pagar por todo el mal que han echo ?

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