En España llevamos años haciendo las leyes cada vez más restrictivas para la entrada y permanencia de inmigrantes. Aclaremos que las restricciones son para inmigrantes pobres, no para empresarios, inversores, futbolistas y deportistas extranjeros que tienen las puertas abiertas.

Cada vez más controles, menos permisos de trabajo, más detenciones a “sin papeles” (encerrados en los peligrosos CIEs), más expulsiones… a personas inmigrantes que alimentan la economía sumergida de las empresas y por salarios de miseria. Durante el año pasado el Estado repatrió a 30.792 personas a sus países de origen, un 2,08 por ciento más que en 2010.

Personas inmigrantes discriminadas en todos los ámbitos, acusadas de quitarnos el trabajo y de estarse aprovechando de nuestros servicios sociales. ¡Mentira total!, pues ocupan trabajos que ningún español quiere y, por otra parte, son quienes menos utilizan los servicios públicos (La Caixa, en su informe ‘Inmigración y Estado del bienestar en España’ indicaba: “Menos del 1% de los pensionistas son extranjeros” “Los inmigrantes consultan un 7% menos el médico de cabecera y un 17,5% a especialistas” “Tan sólo el 6,8% de las intervenciones de los servicios sociales y el 11,2% de rentas mínimas de inserción se dirigen a inmigrantes” a pesar de que el 30% de los inmigrantes están situados en los umbrales de pobreza).

La Presidencia de Gobierno lleva años haciendo balance económico de la inmigración (entre ingresos que aportan y gastos que ocasionan por uso de servicios): el resultado es que cada año los inmigrantes dejan unos beneficios de 6.000 millones de euros a España, aparte otros beneficios como mejorar el índice de natalidad.

Sin embargo, cada vez son mayores las exigencias. Por ejemplo en Madrid, para obtener la tarjeta de residencia se exige a la persona inmigrante, entre otros requisitos, el conocer la Constitución española, la normativa de extranjería y el idioma. Y a nivel nacional los inmigrantes “sin papeles” no tendrán derecho a la sanidad pública gratuita, sólo a la básica (urgencias, maternidad y atención infantil); para empadronarse se necesitará ‘residencia fiscal’ (trabajar y pagar impuestos).

 

Y las medidas restrictivas para la inmigración se van acentuando con las normativas de la Unión Europea.

Por tanto, no es de extrañar que otros países latinoamericanos empiecen a endurecer las condiciones de entrada a los turistas españoles en reciprocidad con los requisitos que España exige a los ciudadanos de aquellos países.

Países como Guatemala, Paraguay, México, Perú, R. Dominicana, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Uruguay apenas piden todavía formalidades. Otros como Brasil  sí las exigen, desde el pasado 2 de abril (billete de ida y vuelta, comprobante de medios económicos suficientes, reserva de hotel pagada, carta de invitación,…). Y aún así, no tienen por qué quejarse los turistas españoles, porque siguen siendo menos que los requisitos exigidos por España.

 

Pero, además, los movimientos están cambiando con el tema de la crisis económica y la elevada tasa de desempleo en España.

En el primer trimestre de 2011 abandonaron España: 3.234 ecuatorianos (7,16%), 1.751 colombianos (4,55%) y 1.511 peruanos (2,88%). Los argentinos se redujeron en un 3,88% y los cubanos en un 0,70%.

Y desde hace tres años comenzaron a disminuir las llegadas de extranjeros.

Aún hay más. Según el INE, se ha producido un vuelco en España: el año pasado se fueron más personas que entraron. Se marcharon 507.740 y sólo entraron 457.650. La población española será inferior un 1,2% en 10 años. La natalidad seguirá a la baja y el envejecimiento al alta. En 2019 habrá más muertes que nacimientos.

El 90% de los que se van son extranjeros y el 10% españoles.

La migración de españoles a Alemania en 2011 creció un 50% (2.400 personas).

Más de 300.000 españoles se han ido al extranjero desde el inicio de la crisis.

Cambió el viento. “El país propio deja de ser el país apropiado, deja de ser una opción”.

En el primer trimestre de 2012, han emigrado 27.004 españoles. Jóvenes entre 25 y 35 años que marchan a Alemania, Reino Unido, Francia, México, Argentina, Brasil, Cuba, Estados Unidos,…

En España se habla de que son cuantiosos los talentos que emigran, en cuya formación se ha invertido mucho: ingenieros, técnicos, informáticos, personal sanitario e investigadores,… También se marchan albañiles y de otros oficios. ¿El motivo? El terrible desempleo y su desesperación.

Entre las personas inmigrantes en España, procedentes de África y de otros continentes también llegaron abogadas, sicólogas, administrativas, médicas y de otros muchos oficios. ¿El motivo? La falta de medios y de seguridad y su desesperación.

Unos y otros emigraron por necesidad y no por gusto.

 

Y llegados a este punto, invitamos a las familias españolas a releer el primer apartado de este comentario.

¿Les gustaría que a sus hijos les tratasen en el extranjero de igual forma que tratamos aquí a las personas inmigrantes?

 

Mirada Solidaria.es

 

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