Queriendo el Poder Universal Supremo (PUS) manifestar su total omnipotencia y hegemonía sobre el mundo y las cosas, vio la necesidad de crear un ser humano, a su imagen y semejanza, que continuara su obra exterminadora y que subordinara su inteligencia y su voluntad al diseño establecido para los nuevos tiempos, esos en que el “pensamiento único” se impondría de manera definitiva sobre cualquier otra ideología o forma de organización social en todos los rincones del planeta.

 

Y el PUS estimó, con buen criterio, que para ello sería necesario contar con un modelo de hombre y de mujer sin ideas propias, dotados de altas dosis de egoísmo e insolidaridad que les llevaran a poner siempre el “yo” delante del “nosotros”, los impulsos irracionales sobre la reflexión consciente, la dureza de corazón por encima de la sensibilidad y la ternura. Y fue fabricando un medio idóneo que pudiera acoger a este hombre y esta mujer, a esta humanidad nueva:

 

* Un medio en que la educación se asimilara a la mera instrucción, a la acumulación de contenidos sin elaboración propia, a la habilidad de repetir sin pensar, de obedecer sin cuestionar ni participar. Y donde la información fuera convenientemente administrada por medios al servicio del Supremo Poder; medios que lograran hacer de la mentira verdad, que eligieran lo irrelevante sobre lo significativo, que dieran voz y espacio a los diversos lacayos de ese Poder y silenciaran las voces disidentes.

Y vio el PUS que eso era bueno para sus intereses. Y anocheció el primer día.

 

* Y procuró también un medio en progresivo deterioro, donde los recursos de todo tipo (aire, agua, minerales, productos energéticos…) fueran cada vez más escasos como resultado de una sobreexplotación y una contaminación crecientes; recursos, además, desigual e injustamente repartidos en beneficio de una pequeña parte de la población mundial.

Y entendió el PUS que eso era muy bueno para sus intereses. Y anocheció el segundo día.

 

* Rápidamente fue instaurada la Religión Única y Verdadera al servicio del Dios Dinero y de su hijo unigénito, Máximo Beneficio, ante los cuales todo sacrificio humano es exigible, hasta el punto de que cualquier hombre o mujer, cualquier ser de toda especie y condición, tengan que olvidar su integridad y su propia vida, el cuidado de sí mismos y de los suyos, para ofrecerlos a mayor gloria de esas deidades omnipresentes y absolutas.

Y se congratuló el PUS al ver cuán bueno era ello para sus intereses. Y anocheció el tercer día.

 

* Considerando la necesidad de que la nueva humanidad permaneciera atemorizada y sumisa, el Poder Universal Supremo inventó el Infierno de la Crisis, poblado por multitud de feos y repulsivos demonios: Paro Creciente, Déficit Público, Deuda Externa, Desconfianza de los Mercados, Prima de Riesgo…. Para exorcizar los cuales se necesitaban las poderosas artes milagreras de sacerdotes especializados en estos menesteres: Reforma Laboral, Recortes del Gasto Público, Privatización de Servicios Sociales, Rebaja de Salarios…

Y se alegró mucho el PUS al ver lo bien que lo iba controlando todo. Y anocheció el cuarto día.

 

* Pero estimando igualmente que era necesario buscar al ser humano alguna distracción y descanso que le hiciera más soportable su condición de esclavo, el Poder Universal inventó el fútbol, la televisión y toda esa pléyade de gadgets y maquinitas que tuvieran ocupados a niños y mayores. Y creó igualmente la publicidad, para fomentar en las masas la pulsión irrefrenable de comprar y consumir y así tenerlos encerrados en ese círculo vicioso de producción-consumo cada vez más acelerado y demencial.

Y vio que eso era muy bueno para acrecentar su dominio sobre el mundo mundial. Y anocheció el quinto día.

 

* Y, así, el sexto día el magnánimo Poder se dio el gusto de dedicarse por entero a la creación del hombre nuevo, ese que, convenientemente idiotizado, encadenado y confuso, asistiría –y contribuiría- a la gran traca de la hecatombe final. Y de él, modelado a base de papel maché obtenido de billetes de banco pringosos, extrajo una costilla con la que dio forma a la mujer.

Y vio que esto era lo mejor de lo mejor de todo lo que había creado…

 

Y anocheció para siempre.

 

Rafael González Jiménez

 

  1. Rafa
    18 Abr 12 8:14

    Es para mi un honor figurar en estas páginas de “Mirada Solidaria” que tradicionalmente acogen firmas, artículos y reflexiones de mucha más altura y calidad que estas muy modestas líneas.
    Lo frustrante es que, a pesar de todas las aportaciones críticas y denuncias, la política depredadora y canalla de quienes nos desgobiernan no se aparta un ápice de sus objetivos devastadores.
    Pero la historia -a pesar de lo que diga Fukuyama- aún no ha llegado a su fin.

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