Al pasar al tanatorio encontramos lo que esperábamos: muchas personas tristes y destrozadas por el dolor.

Un aneurisma dejó sin vida a la joven y preciosa Prado, en la puerta de la Universidad, al salir de su último examen de carrera. ¿Habrá alguna manera  de poder insultar a un aneurisma que te mata a traición…? ¿Vale maldecir a ese jueves 19 de enero? ¡Vaya putada!

¡La rabia fue multiplicando los interrogantes…siempre sin respuestas y sin consuelo!

 

El cuerpo del  bueno de Quico, novio de Prado, estaba secuestrado por el dolor. Un cuerpo de llanto que provocaba más llanto.

¿Puede un cuerpo tan joven aguantar tanto desconcierto e incredulidad, tanta tristeza y agresividad generadas…? ¿Pueden sus lágrimas compensar tanta desesperación y depresión…? A Quico le dolía toda la vida, el pasado, el presente y el futuro…

Afortunadamente estaba flanqueado por sus tres hermanos y algún amigo personal, cuyas rabias eran igualmente tan grandes como sus fuerzas. Allí estaban, necesitándose mutuamente, ellos a Quico, y Quico a ellos.

 

Aún sin conocerlas, desde lejos se hubieran podido identificar a las madres de Prado y de Quico. Eran rostros del sufrimiento, dos sacramentos del dolor, del desconsuelo, del suplicio, de la aflicción, de la angustia…del calvario.

No estaban hundidas, estaban sencillamente agotadas, quebradas por tanto dolor.

Todo el mundo agradecía enormemente un abrazo de cualquiera de ellas. Era suficiente…”el dolor se dice callando”.

 

Familiares y amistades fuimos acudiendo. Para la mayoría, el duelo comenzó el día anterior, al conocerse la noticia. Nunca sabrán Quico, su familia y la de Prado la cantidad de comentarios de dolor y rabia que hicieron las personas acompañantes y sus muchos silencios prolongados y sentidos. También ellas necesitaban desahogarse.

Fue lo más positivo: tanta gente uniendo sus lágrimas por cariño a Prado y a Quico. Y llorando junta por el amor que esta pareja se tenía.

Agradecido brindis de dolor: ¡tanta gente jodida y llorando unida por amor a ellos!

 

Es inútil peguntar: dígame, ¿cómo se acaricia? Todo el mundo lo sabe, pero cada cual lo hace a su manera.

Igual pasa con el dolor. Cada cual sufrimos a nuestra manera.

Cuentan que ‘en ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL: biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de los otros) y espiritual (duele el alma)…En la pérdida de un ser querido duele toda la vida en su conjunto’.

La situación y la amistad reclaman un gesto más de cariño: que nos respetemos el duelo personal.

 

Necesitamos tiempo para adaptarnos dolorosamente a la nueva situación, para aceptar y valorar la pérdida y soportar la frustración que comporta, hasta poder hacer el camino de regreso al presente,…Eso es el duelo y dura el tiempo que marca el reloj íntimo de cada cual.

Somos seres en proceso y así funcionamos. ¡Se ruega un poquito de trato humano!

En el dolor no hay rebajas. Encontrar sentido a la muerte no es fácil, a pesar de lo rápido que surgen las respuestas de algunas bocas  desde posiciones religiosas o filosóficas.

Los seres humanos aprenden de lo que viven y lo único que la experiencia muestra de la muerte es dolor, angustia, desesperación, tristeza y enojo, y algunas otras cosas más.

Desde la fe podrá buscarse sentido a la muerte, pero desde la experiencia no se sufre por la muerte, sino por la pérdida de la persona amada.

Buscarle un significado a lo sucedido es tremendamente complicado… Y hasta la propia vida nos permite un receso.

 

¿Y entonces…?

Entonces dejemos aparte teorías y expresemos a corazón abierto todos nuestros sentimientos.

Y entonces esperemos, porque comprobaremos que la vida tiene más fuerza y empuje que la muerte. Se cerrarán las heridas, aunque más tarde sintamos orgullo de esas cicatrices.

Y esperemos, porque el amor entre Quico y Prado no ha sido en vano. Y, por paradójico que parezca,  ella ayudará a sus personas queridas y dolientes, porque querrá estar presente en sus corazones, no por lo que fue, sino por lo que les hizo ser: madre, padre, hermana, novio, amiga,… Y  ella con su cariño les ofrecerá el mejor mensaje de vida, el mayor deseo de paz y de esperanza. El amor nunca se pierde.

Y podremos gritar que, por mucho que una muerte así produzca tremendos desgarros amorosos y frustre esperanzadores proyectos, la muerte de Prado no ha sido un fracaso.

No caeremos en las garras de este Sistema social que todo lo clasifica y que sólo premia el éxito y castiga el fracaso. No le daremos ese gusto. No nos sentimos desprestigiados, arrastrados, impotentes, ni fracasados, por muy tatuado de dolor que esté nuestro corazón.

La muerte no es capaz de borrar los caminos y los sueños…

Y ahora, pssss, en silencio, dejémonos seguir compartiendo con ternura nuestro duelo…

Os queremos.

 

d.t.

(Con un abrazo a nuestros queridos Quico Angora y familia)

 

Mirada Solidaria.es

 

  1. Rafael González Jiménez
    24 Ene 12 10:43

    Me hubiera gustado saber expresarlo de forma tan bella, tan profunda y tan entrañable. Pero como no sé me uno a lo que dices y lo suscribo personalmente, compartiendo el dolor y el abrazo.

  2. Fausti
    24 Ene 12 19:04

    No conocía a Prado ni a Quico personalmente pero, Domingo, con lo que has escrito he sentido y compartido la cercanía, el cariño y el dolor. Gracias por hacer lo difícil fácil. Un beso grande para la familia y para ti por tus palabras.

  3. Juan Jiménez
    25 Ene 12 21:06

    Compartimos las palabras de Rafa, suscribiendo también tus sentimientos y tus palabras, cuya expresión agradezcemos especiamente.

  4. kiko
    01 Feb 12 10:41

    Hola Domingo,

    Muchas gracias por dedicarme estas palabras. No es la primera vez que estoy delante de este cuadro de texto intentanto escribir para agradecerte este bonito gesto. No es fácil.

    Desde aquel día estoy atravesando un camino de dolor, rabia, desconsuelo y frustración. Aún no soy consciente de que no podré volver a disfrutar de Prado como en estos cinco años de atrás, de que se me ha ido para siempre. Aún no he comenzado mi camino de regreso al presente.

    Un fuerte abrazo.

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