Así abrió la reunión un compañero: “Rematadamente tontos. Y no es que lo seamos, pero así nos tratan… y con total naturalidad”.

Conociéndolo, enseguida supimos de qué iba: de las contradicciones de los políticos, de las triquiñuelas de la gente de dinero, de las dobles morales y diversas varas de medir que se aplican en la sociedad, de las falsedades con las que pretenden engañarnos cada día las autoridades,… de todo eso que sucede a diario y nos deja cara de tontos.

Pongamos algunos ejemplos de España. Parecidos ejemplos los hay en otros países.

 

Cada vez que se hace una compraventa de vivienda de segunda mano es obligatorio pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales (7%). Y ¿Por qué los Bancos, cuando se quedan con viviendas desahuciadas y las venden a terceras personas, no pagan dicho impuesto?

Es decir, los bancos dejan de pagar miles de millones de euros al Estado, pero los gobernantes no dicen ni pío, a pesar de los muchos recortes sociales que están imponiendo a la ciudadanía.

 

Cuando un trabajador cobra una pensión de jubilación de la Seguridad Social no puede seguir realizando otros trabajos remunerados. Y ¿Por qué los expresidentes de gobierno pueden trabajar y cobrar de la empresa privada y a la vez cobrar una pensión vitalicia de la Seguridad Social? Y ¿por qué la pensión máxima de jubilación para cualquier trabajador/a es de 32.000 euros anuales, y los políticos tienen derecho a pensiones vitalicitas muy superiores y, además, compatibles con otros sueldos? Numerosos escritos han recorrido internet relacionando los muchos privilegios de los políticos (sueldos, dietas, transportes, retenciones de Hacienda, móviles, etc).

¿Qué ‘Estado de Derecho’ es éste que, los responsables de defender el imperio de la Ley, al mismo tiempo que aprueban las Leyes, aprueban también privilegios para sí mismos que los sitúan al margen de la Ley?

 

Cuando en Mayo y Junio llega el tiempo de las Declaraciones de Renta, los españoles/as sólo tenemos que confirmar los borradores que nos remite la Agencia Tributaria, porque Hacienda conoce al detalle todos nuestros movimientos económicos y los de nuestras familias. Resulta prácticamente imposible hacer trampas o fraudes fiscales para pagar menos impuestos.

Y ¿cómo puede ser que el New York Times se entere antes que Hacienda de que hay unas cuentas secretas en la banca suiza HSBC con 2.000 millones de euros que nunca se han  declarado a la Agencia Tributaria? Un dinero correspondiente a 569 españoles, entre quienes se encuentran Emilio Botín y familia (presidente del Banco Santander), el padre del presidente de la Generalitat (Artur Mas), etc.

¿Por qué el Gobierno, tan duro con medidas contra la ciudadanía, no actúa contra el fraude fiscal de las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca, en los que se centra el 74% del fraude fiscal según la propia Agencia Tributaria, que supone 64.000 millones de euros? ¿No es verdad que si se recaudara esos miles de millones defraudados, no harían falta tantos recortes sociales?

 

El reciente Gobierno español adoptó más ajustes en su último Consejo de ministros de 2011. Había insinuado el nuevo Presidente que todos deberíamos aportar para encontrar solidariamente salidas a la grave situación de crisis. Pero aparte de los recortes para las clases populares y clases medias, el Gobierno nada dijo de perseguir el fraude fiscal y aumentar impuestos a los ricos. Es decir, se asfixia al 90% de la población y al mismo tiempo se favorece a las grandes fortunas.

Entonces, no todos aportaremos para salir de la crisis. No es verdad que “se distribuirán equitativamente los costes de la salida de la crisis”, como dijo el ministro Montoro.

Y así se explica que, en 2011, una decena de grandes fortunas haya ganado en plena crisis un 6% más (2.150 millones de euros), mientras se han perdido 1.000 empleos cada día.

¿Dónde están las medidas para estimular la creación de empleo que tanto repitieron en la campaña electoral? Sin embargo, sí han adoptado desde el primer día medidas de apoyo a las entidades financieras ¿Qué nombre dará el Gobierno a este fenómeno, por el que la mayoría de la ciudadanía queda desprotegida y una  minoría favorecida?

 

No importa que lo dijera el propio Rey de España: “La justicia es igual para todos”. Eso no se lo cree ni él. No hay más que asomarse a las cárceles para ver cuántos pobres están dentro. Y no hay más que contar los delitos prescritos para comprobar cuántos ricos se ríen de la justicia.

Cuando hay excepciones en las leyes, es que no son iguales para todos. Ya lo hemos visto con las pensiones y otros privilegios de los Congresistas. Hasta la Constitución recoge una excepción: dice que “la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” (artículo 56.3).

¿Acaso la falta de transparencia de las cuentas de la Casa Real no es otra excepción? ¿Si hubiera una fiscalización pública, se habrían impedido supuestas corrupciones de un miembro  de la Casa Real como es Iñaki Urdargarin?

 

Efectivamente, los gobernantes y los grandes adinerados incluyen la prepotencia en su carnet de identidad. La ciudadanía para ellos es ingenua y boba, fácil de engañar y manejar.

No importa que un gobernante (como Camps) sea corrupto… para ser reelegido por la mayoría. No importa que un banquero (como Botín) se burle de la justicia… para ser temido  en distintas esferas de la sociedad. No importa que una gran empresa (como Zara) sea denunciada por varios delitos de esclavitud… para que su dueño sea admirado nacional e internacionalmente. No importa que el actual Gobierno esté contradiciendo todas sus buenas promesas lanzadas apenas hace un mes en la campaña electoral… para que siga haciéndose aclamar.

Para ellos ésta es la ‘prueba del algodón’ de que la ciudadanía es ilusa y mema.

De todas maneras no está bien, señores del Gobierno, tomarle el pelo a la ciudadanía. La sociedad puede estar asustada y apurada por las medidas de ajuste, pero puede llegar a irritarse por la injusticia y la desigualdad...

Los amigos reunidos nos quedamos mirándonos…y asintiendo con las cabezas.

 

 

La ventana del mochuelo

 

  1. Rafael González Jiménez
    18 Ene 12 19:54

    Plenamente de acuerdo, Mochuelo. Y el asunto es que a los que conocemos ya los manejos que se trae esta gentuza quizá no se nos queda cara de tonto, porque sabemos lo que se puede esperar de ellos, de su codicia infinita, de sus mentiras… ¡Pero se nos va poniendo una mala hostia!

Dejar un comentario