La moderna tecnología calculó exactamente que el día 31 de Octubre 2011 se alcanzaría la cifra de 7.000 millones de habitantes en el mundo.

¿Qué hacemos? ¿Hemos de felicitarnos? ¿Es una buena o una mala noticia?

Hasta ahora, cada familia ha celebrado siempre que nace un nuevo ser en su seno.

¿Celebrará el mundo que ha nacido su ‘habitante 7.000 millones’?

¿Cuál ha sido nuestra primera impresión o reacción personal al conocer la noticia? (Póngale cuidado, es importante)

 

¿Jugamos con los números? Apenas hace 211 años éramos 1.000 millones la población total mundial. Ahora cada 12 años aumenta la población en 1.000 millones.

Una pequeña precisión: ¿Hemos llegado realmente a los 7.000 millones, o somos algunos más si contamos a todos los millones de personas que, por diversas razones, son invisibles porque nunca fueron registrados en China, en India, en Tailandia, indígenas en Latinoamérica,…?

Era fácil pronosticar dónde nacería el habitante “7.000 millones”: El crecimiento demográfico se debe en un 90% a las naciones más pobres del planeta. Así, ocho de cada diez jóvenes viven hoy en Asia y África.

Sin embargo, entre los 25 países con la tasa de población más baja, 22 son países desarrollados de Europa. En Europa existen 18 países con una tasa de población en disminución, entre los cuales Rusia es el caso más preocupante. Y éste es uno de los mayores problemas del mundo rico.
Efectivamente, el habitante “7.000 millones” fue niña y nació en un país pobre: Danica May Camacho, nació en Filipinas.

 

El tema poblacional se presta a otro juego: el juego de los fantasmas.

Y así aparece el fantasma de la superpoblación: ¡Somos demasiados! Más correctamente expresado quieren decir: ¡Hay demasiados pobres! o ¡Nacen demasiados pobres!

Y es muy cierto: La inmensa mayoría de la población mundial es pobre. Un 48% de la población mundial malvive con menos de dos dólares (1,4 euros) al día.

“No creo que seamos demasiados. La cuestión está en encontrar un bienestar razonable para todos, un equilibrio entre cifra de población y la cobertura de sus necesidades básicas…”, plantea el economista Ramón Tamames.

Hace años anda suelto este fantasma. El FMI y el Banco Mundial añadieron una cláusula a todos sus Planes de Ajuste: El control de la natalidad. Legal o ilegalmente se utilizaron numerosos métodos de esterilización, que reforzaron al mayor instrumento de exterminio que era la propia miseria.

El empresario colombiano, alto Consejero para la Prosperidad Social, Samuel Azout, ha planteado recientemente el control de natalidad para reducir la pobreza. ¿Hay excedentes de población en Colombia, cuya densidad es de 40 habitantes por kilómetro cuadrado? Pues Holanda tiene 470 habitantes por km2  y ningún holandés se muere de hambre.

Los planes de esterilización han dado pie a verdaderas barbaridades, como en China y en la India, llegándose a la selección de fetos por razones de género. Según un reciente informe del Banco Mundial, solo en China el número de niñas ‘no nacidas’ podría superar el millón anual.

 

Otro fantasma sobrevuela sobre el tema poblacional: el fantasma del hambre.

Y con las cifras empieza también el juego de palabras: 1.000 millones ha crecido la población en 12 años y 1.000 millones son las personas que se mueren de hambre actualmente en el mundo y 1.300 millones de toneladas de alimentos son los que se tiran cada año a la basura.

El representante especial de la ONU, Olivier de Schitter, dice que no es problema tanta población, pues con la tecnología actual se podría alimentar a 9.000 millones de personas. El problema es de desigualdad social.

¿Por qué resulta a veces tan difícil entendernos las personas? Pareciera, en ocasiones, que somos imbéciles o cínicas y nos costara tremendamente razonar, o atenernos a razones.

Veamos un dato: Con tan sólo el 1% del rescate bancario global se hubiera terminado con el hambre en el mundo. ¿Es realmente tan complicado de entender este dato?

¿Qué es más difícil entender, la extrema pobreza o la extrema riqueza?: el 0,9% de la humanidad ostenta el 39% de la riqueza mundial. También el 1,3% de los ingresos de esos pocos ricos serviría para erradicar el hambre en el mundo.

El gasto militar mundial alcanzó 1,6 billones de euros en un año. ¿Es demagógico reconocer que sólo el 4% de ese gasto sería suficiente para poner fin al hambre en el mundo?

Pero el fantasma del hambre insiste en que el problema es de población.

 

Los fantasmas no son capaces de enterrar tanta Injusticia, tanta desigualdad y tan poca voluntad política.

El mundo de los 7.000 millones está patas arriba. El Des-Orden Establecido nos tiene locos, a los de arriba y a los de abajo.

¿Cómo tres grandes fortunas individuales pueden equivaler al PIB de 48 Estados?

¿Cómo el 1% de la población mundial puede tener una renta anual equiparable al 57% de la humanidad?

¿Cómo el 20% más rico del planeta puede absorber el 83% del PIB mundial, y el 20% más pobre tan sólo el 1%?

Naturalmente que, si los 7.000 millones de personas consumiéramos como estadounidenses, el planeta sería totalmente insostenible. Son el 3% de la población mundial y consumen el 25% de la energía.

¿Cómo es posible que, en este mundo con tanta gente en la miseria, los mercados financieros estén especulando con los alimentos y hayan subido su precio un 50%?

¿Es problema de espacio el que tenemos en nuestro planeta, o es de recursos y patrones de consumo?

¿Debemos limitar el crecimiento de la población o aprender a gestionar los recursos de manera más eficiente y sostenible? ¿Es un problema de cuántos o es un problema de cómo?

 

Mirada Solidaria.es

 

  1. candido-moises isado jimenez
    11 Nov 11 23:21

    Es problema de cómo.Todo ciudadano, aún el incosciente, debería leer éste artículo; y los que lo leemos “dándonos cuenta”, debemos responsabilizarnos en comprometernos en su difusión. En mi Taller de Filosofía del Centro de Mayores de mi Ciudad, cada integrante recibirá una copia de éste artículo, para multiplicarnos en su difusión. Es lo poquito que yo, de momento, puedo hacer y lo hago. Gracias por habérmelo enviado.

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