A galeras

25 Oct Poemas

Como no puedo gritar

porque me cercenaron las cuerdas bucales

en la última manifestación a la que asistí sin fe y sin esperanza,

pero llena de una ciega rabia que me sustentaba el paso

y que me ha dejado así de confundida, así,

llena de ganas de no tener ganas de nada.

 

Como no puedo gritar como yo quiero,

en un aullido interminable que llegue a la recóndita fabela,

al más ignoto dolor de mujer maltratada.

A la dolorosa agonía de hombre que se siente nada

en medio de tanta podredumbre que generan los ascos

que produce la vida cuando no sabes dónde arrojarla,

porque te duele este desafío sempiterno

que es nacer para que no te dejen soñar la vida,

que es lo único sensato que se puede hacer con ella

si se desea sobrevivir.

 

Como no puedo gritar, digo,

que -a lo mejor- es que no sólo me robaron

el bolso, la cartera, la identidad y

las ganas de perderme entre unos brazos y una boca,

cuando me atracaron en aquel callejón oscuro

al salir de mañana a renovar mi tarjeta del INEM,

para no perder la antigüedad.

La antigüedad de ir arrastrando el sufrimiento

que me da derecho a venir aquí y

GRITAR en unas líneas,

que ya no tengo ganas de gritar…

 

Sólo de decir bajito, quede claro,

ÉSOS que ME DEJEN SEGUIR GRITANDO,

aullando por la noche como una loba malherida,

como un perro en celo.

Toda mi desesperación y mi ira de persona estafada por el nacer.

 

Que me dejen gemir al menos en los chats de más de 40,

hechos para mujeres como yo,

sin ganas de gritar y con deseos de olvido.

Dónde encuentro hombres como aquel,

que me robó el último grito,

mientras me tapaba la boca con besos virtuales.

 

Ahora ando por ahí, desvencijada,

dejándome el alma y la piel como jirones viejos

y sucios de muñeca de trapo de niña pobre.

Y que no me pidan cuentas.

Soy morosa e insolvente afectiva.

 

ROSER MONTSENY (Madrid, 1960)

 

(www.editorialcelya.com)

 


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