Si definimos ‘DESARROLLO’ por los contenidos y no por las intenciones, ¿qué es el desarrollo? ¿El avance tecnológico moderno?, ¿El progreso económico de unos cuantos países que se dignan prestar ayudas a otros países empobrecidos? (Hace años que el Primer Mundo invertía unos 50 billones de dólares al año y sacaba un beneficio superior a los 500 billones de dólares anuales, sin contar la Deuda), ¿O, como dicen muchos libros actuales, se trata de un desarrollo cultural, humano, civilizacional…?

    

     Difícil aclararnos, como dice Raimon Panikkar.

El 18% del mundo consume el 80% de toda la energía disponible. ¿Es esto lo que queremos sostener? No es posible, porque, si el otro 82% tuviera que consumir la misma cantidad de energía que consume el 18% de la humanidad, no habría futuro para la próxima década. Si cada ciudadano, o solo uno de cada tres, tuviera coche, la situación ecológica del mundo sería catastrófica: en diez años la tierra sería irrespirable.

    

     Por lo tanto no somos sinceros cuando decimos que los coches son una buena cosa para TODOS. Pueden ser buenos para nosotros (mientras los tengamos solamente nosotros), pero no para todos.

Si el mundo tuviera que consumir la misma cantidad de papel que consumen los Estados Unidos (y son el 6% de la población mundial) en dos años no quedaría un solo árbol sobre el planeta.

Para producir 100 calorías de alimentos los sistemas de agricultura tradicional usaban 1 caloría; los sistemas modernos científicos y técnicos usan 50.000 calorías, si se incluye toda la infraestructura. Pero a pesar de ello la operación es rentable porque el producto ecológicamente más costoso se vende a mejor precio en el mercado.

En 1960 el Norte era 20 veces más rico que el Sur, en 1980 era 46 veces más rico…Y la desigualdad continuó creciendo.

    

     ¿Existe alguna solución a esta situación?

Desde el interior del Sistema parece que no. Desde el momento en que el dinero produce dinero este desequilibrio es inherente al Sistema.

Y no es que toda la gente sea rapaz y ambiciosa, simplemente es que con las mejores intenciones se colabora en hacer que las cosas ocurran de esta manera.

    

     Es complejo este asunto del desarrollo.

El nivel de vida de la llamada civilización moderna consume cuatro veces más energía de la que el planeta puede reciclar. Se gastan, hoy en día, trece unidades de energía per cápita, doce de las cuales las consume el Primer Mundo o mundo ‘desarrollado’. Pero la tierra solamente regenera tres. Las otras nueve son las responsables de los desastres ecológicos: capa de ozono, desertización, problema del agua, etc.

    

     ¿Hasta qué punto, si nos tomamos las cosas en serio, puede evaluarse la actual situación con las viejas categorías habituales? ¿Podemos seguir haciendo las cosas como siempre? ¿O es preciso un cambio de nuestros parámetros?

Hay quien piensa que nuestra visión monopolizadora y exclusivista occidental nos está volviendo miopes: “nuestro concepto de desarrollo”, “nuestra cultura”, “nuestra civilización”, “nuestro sistema de democracia”, “nuestra religión”, “nuestro sistema capitalista”, “nuestro Orden Mundial”…como si fueran lo ‘máximo’, lo único, lo mejor. Porque nosotros nos consideramos los más avanzados, los más desarrollados,…

¿Dónde queda nuestra función histórica de cara al mundo? ¿Dónde queda nuestra responsabilidad vinculada con la dignidad de la existencia humana? ¿Cómo justificar las víctimas del sistema actual que se cuentan por millones?

    

     El colonialismo es la creencia de una sola forma de cultura, el monoformismo cultural, el pensamiento único. ¿Recuerdan…un rey, un dios, una religión, un imperio…? ¿Acaso esto no había pasado de moda? Al parecer no. Seguimos diciendo: un banco mundial, un desarrollo, una ciencia, una tecnología,…

La idea de desarrollo resulta monocultural, no intercultural.

¿Por qué desarrollo ha de significar necesariamente perfección? ¿Por qué hemos de estar siempre desarrollándonos, siempre desenrollándonos, como dice su etimología?

¿Por qué ha de ser ideal ese modelo evolucionista y biológico que no nos permite caminar por la vida encontrando gusto en el camino mismo? ¿Por qué vivir angustiados constantemente por desarrollarnos?

¿Tal vez por eso la muerte es vista como una tragedia por la gente desarrollista? Nunca se puede ser feliz, nunca se puede tener paz, nunca se puede descansar ni gozar. Nunca se está suficientemente desarrollado. Siempre hay una ilusión seductora delante de nuestra vista, más y más lejos. Hay que continuar. La aceleración se convierte en virtud.

    

     ¿No es esto una alienación? El desarrollo pone la meta fuera, siempre fuera del camino. Es por eso que el desarrollo roba al ser humano su libertad, no le deja ser. Le impone una especie de imperativo extrínseco de desarrollarse. No es extraño que la competitividad y el consumismo sean el corolario obligado del desarrollo.

Panikkar decía que el desarrollo priva al ser humano de novedad, de sorpresa, de sentirse único y original. Y la vida no es desarrollo sino creación constante, algo que no circula por una autopista ya hecha.

Muchísimas culturas ven la realidad de manera diferente. No tienen la idea de que el ser humano es una especie de móvil que corre hacia el cielo o hacia cualquier otro lugar, y cuanto más aprisa mejor.

Todas esas diferentes ideas implican que el ‘desarrollo’ no es un hecho cultural universal, y mucho menos una invariable humana. No todos los pueblos tienen este ‘desarrollo’ como meta.

Para muchos pueblos la tierra no es un recurso a tomar para sus propios fines. El espacio no es una caja. El tiempo no es el movimiento dentro de la caja. El movimiento no es tráfico…

    

     ¿Qué tal que cambiásemos la denominación ‘desarrollo’ por la de ‘realización’? Pueblos en camino de realizarse tendría entonces otro sentido.

La ‘realización’ sugiere una actitud diferente respecto al sentido de la vida, a la realidad de la tierra y de la humanidad. Se haría visible otra dimensión de las cosas.

No sería el privilegio de unos pocos que se han desarrollado explotando unos recursos limitados, sino la posibilidad de cada uno de llegar a la plenitud de su ser.

    

     Disculpen. Tan solo es una reflexión.

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