Lecciones

Pues no, no voy a hablar del viaje del Papa a España.

Sencillamente porque me resulta imposible considerar que este señor sea el máximo representante de Cristo en la Tierra.

Se puede reconocer hoy algo similar al Templo de Jerusalén, a los Sumos Sacerdotes, a los Doctores de la Ley, a los escribas y fariseos, a Pilatos, es decir a todos los que condenaron a Jesús. Pero no puedo imaginarme a Jesús de Nazaret en papamóvil, con la parafernalia y  medidas de seguridad que rodean al Papa y bendiciendo a los poderes políticos, económicos y religiosos.

Puedo imaginarme a Jesús en un establo de Belén, pero no en un Vaticano rodeado de riquezas y poderes. Perdonen, no me lo puedo imaginar. Jesús no predicaba la pobreza, era simplemente un pobre. Nunca se dejó llamar padre, y mucho menos “santo padre”. Para él se “perdonaba más a quien más amaba”, no a quien acudía a los confesionarios del Retiro de Madrid durante la visita de un Papa.

Así comenzó su comentario, uno de los compañeros.

 

Pues, yo tampoco voy a hablar de fútbol, ni de la huelga de los futbolistas que tanto preocupó a los clubes, a los medios y a las aficiones, replicó otro de los compañeros con cierta sonrisa de guasa.

No puedo entender la manga ancha que se tiene con los clubes de fútbol cuya deuda asciende a 4.000 millones de euros (más de 600 millones deben a Hacienda), mientras están desapareciendo miles de pequeñas y medianas empresas agobiadas por las deudas (la mitad de las empresas españolas, 1,4 millones de empresas en España están en peligro de quiebra por la morosidad, según el Banco Europeo de Inversiones).

No puedo entender los fichajes multimillonarios de los grandes clubes, mientras 300 jugadores de clubes humildes están reclamando sus modestos salarios de años pasados que figuraban en sus contratos. ¿Y cómo entender tantos millones para algunos futbolistas en un país de casi cinco millones de desempleados?

Ni puedo entender, en estas circunstancias, la presencia de tantos cargos públicos en los palcos de los estadios. ¿O utilizan el fútbol y su pasión como chantaje y adormidera?

 

Pues yo sí entiendo vuestro tono de conversación, terció el colega más viejo. Y entiendo que no queráis darle más bombo a temas que ya nos tienen demasiado saturados.

Y entiendo que estéis hartos de tanta publicidad, de que todo el mundo quiera “vendernos su moto” y que, mientras unos cuantos engordan sus bolsillos, los demás tengan que vivir de la basura (televisión basura, comida basura, contratos basura,…)

Parece que en nuestros tiempos hay más querencia a hablar que a escuchar, a dar lecciones que a aprender. Y tal vez por eso nuestra sociedad resulta tan paradójica.

Desde la satisfacción se dan lecciones a los hambrientos. Y desde el derroche se dan lecciones de igualdad.

Desde la corrupción se dan lecciones de honradez e integridad. Y desde la arbitrariedad se dan lecciones de justicia.

Desde la pederastia se dan lecciones de moralidad. Y desde la manipulación periodística se dan lecciones de imparcialidad e independencia.

Desde la invasión se dan lecciones de democracia. Y desde el militarismo se dan lecciones de paz.

Desde la tortura se dan lecciones de libertad. Y desde la sobreexplotación de recursos naturales se dan lecciones de ecología.

Entiendo perfectamente que estéis cansados de lecciones, de tanto pan y circo, de tanta hostia y tanto fútbol, de tanto paripé y tanto sarcasmo.

¿Os parece poco sarcasmo que la sagrada Constitución Española proclame que “todos los españoles tienen derecho al trabajo” (a.35) y que “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada” (a.47)?

 

Ventana del mochuelo

 

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Una Respuesta a Lecciones

  1. Rafael González Jiménez dijo:

    Amigo Mochuelo: Eres, sin ninguna duda, el Galeano español. Justo, indignado e indignante artículo. ¡A la calle, que ya es hora…!

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