Estamos en lo más duro de una crisis económica sin precedentes al menos desde la última posguerra. Una crisis que, habiendo explotado en EEUU, está poniendo derodillas al mundo entero. Sus causas son muchas y diversas: desde la hegemonía de la economía financiera sobre la productiva, hasta las especulaciones criminales realizadas por los altos dirigentes de bancos y aseguradoras. Pero la verdadera razón, la más pro-funda, de la actual crisis, la que frecuentemente se tiende a callar, hay que buscarla más abajo. A lo que hemos asistido (todavía hoy) es al derrumbamiento de un sistema económico en el que sólo cuenta la maximización de la productividad y del lucro a cualquier costo, sea humano o ambiental.

 

La alarma ante esta situación no viene solamente de expertos de ética o de obreros sociales, que denuncian la brecha creciente entre Norte y Sur y el avance del desastre ecológico. Viene también de los mismos economistas -al menos los más lúcidos-, que no dudan en subrayar cómo lo que hasta ayer era considerado sólo éticamente inaceptable, hoy debe ser considerado también económicamente improductivo. Debe pues ser enjuiciada la ideología del «crecimiento a toda costa», alimentada por la presunción de un crecimiento indefinido que no ha sabido contar debidamente con el límite de los recursos (en muchos casos, no renovables) y con el crecimiento en espiral de la contaminación de los bienes fundamentales para la vida: el aire, el agua y la tierra.

 

Se hace necesario así un «cambio radical en la concepción de desarrollo», abandonando un modelo rígidamente –cuantitativo, en favor de un modelo –ecosostenible, que se conforme con los recursos ambientales disponibles y busque la promoción de la humanidad actual y de las generaciones futuras, a las que es obligado pasar un mundo habitable. Esto significa que la eficacia económica no puede (ni debe) ser valorada sobre la sola base de la cantidad de bienes producidos, expropiando radicalmente la naturaleza; debe, por el contrario, contemplar también otros parámetros, como la atención a la bondad intrínseca de cuanto es producido, su distribución equitativa y el uso comedido de los recursos naturales.

 

Leer artículo completo

  1. Es un goce encontrar a alguien que realmente sabe lo que están hablando en Internet . Con seguridad, que sabes cómo llevar articulo a la luz y que sea adictivo. Más personas tiene que leer esto.

Dejar un comentario