Podéis dar todas las vueltas que queráis al tema, pero son habas contadas”, decía un compañero, cuando nos veía dando rodeos en la conversación sin querer llamarle a las cosas por su nombre por respeto o temor a opiniones de terceras personas.

Siempre se agradece cualquier empujoncito que te ayude a aterrizar en la realidad y a tener un pensamiento libre.

¡Qué bonito es poder pensar libremente y no ser un simple loro repetidor de los mensajes de televisión, o de los argumentos de los todólogos tertulianos de los Medios!

 

El mismo día que el presidente Zapatero anunció la fecha de elecciones en España para el 20 de noviembre, el jefe de la oposición, Sr. Rajoy, se alegró enormemente y dijo: “Ahora la sociedad española tiene la palabra, ahora los españoles son los verdaderos protagonistas”.

¿Quiso decir la sociedad tiene la palabra, o el voto? Los políticos confunden palabra con voto. Esa es exactamente la diferencia entre ‘democracia real’ y ‘democracia formal’.

En la democracia formal la ciudadanía sólo tiene ‘protagonismo’ un día cada cuatro años, el día que va a votar a uno de los candidatos prefijados por los propios partidos. Ahí se agotó su participación ciudadana, ahí delegó toda su soberanía a un extraño, ahí se jodió.

 

Las palabras podemos retorcerlas hasta ahogarlas.

Por cierto, ¿Saben cómo llamaron a quienes ejecutaron un fusilamiento en el estado norteamericano de Utah? ¡Agentes pacifistas!, ni más ni menos.

“El preso será sentado y atado mañana a mediodía en una silla con una capucha y con una marca en el corazón, a modo de diana, para señalar dónde deben apuntar las cinco personas anónimas, certificadas como ‘agentes pacifistas’, que apretarán el gatillo”. (Público, 17/06/2010)

 

No es por meternos con los políticos, pero es que, la mayoría de las veces, resulta dificilísimo entenderlos…y creerlos. No es extraño que la primera faena de todo gobernante sea rodearse de un Gabinete Jurídico, que más bien es un “Gabinete experto en Recursos”, para defender su impunidad.

En estos días ha renunciado a su cargo de presidente de la Comunidad Valenciana el Sr. Camps, acusado de varios casos de corrupción, para evitar mayores perjuicios a su partido político. Pronto tendrá que comparecer ante los tribunales, pero se despidió haciendo una proclama de su inocencia. ¿Cómo quiere que le creamos, Sr. Camps…?

Mire usted, quien es inocente nada tiene que temer, ni tiene por qué dimitir. Por cierto no ha renunciado a su sillón de diputado, alegando que está ahí por los votos ciudadanos. ¿Iba incluida en los votos la licencia de corrupción?

Es más, no sólo sigue siendo diputado y miembro del Consejo Jurídico Consultivo (precisamente), también es el primero en la historia que se acoge al Estatuto de los expresidentes de la Generalitat Valenciana, por lo que dispondrá de por vida de un despacho mantenido, una asesora y un chófer bien pagados. ¿Lo considera un buen ejemplo tratándose de la comunidad autónoma más endeudada de España (17.600 millones €)?

Aclaremos que tan sólo se trata de un ejemplo… ¡Los hay a puñados!

 

Siempre habrá quien diga que la corrupción de los bancos y de muchas empresas es mucho mayor.

Efectivamente, el caso es chupar del bote y aprovechar los puestos de poder y de influencia para sacar tajadas del erario público, y siempre como si fuera un accidente imprevisto, no deseado, inexplicable…

Acaba de quebrar en estos días la centenaria CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo), que hace unos años era la séptima Caja más fuerte de España. Su rescate va a costar al Estado Español la friolera de 2.800 millones de euros. Fíjense, el doble de lo que se ahorró con la congelación de las pensiones.

Tan sólo una lindeza: No había dinero para créditos al público, pero sí para sus propios consejeros, a quienes concedían créditos no con el interés general del 4 al 9%, sino al cero interés, como lo oyen. ¡Total, ya puestos, podía servirles hasta para lavar dinero negro!

Y resulta que esos préstamos a los consejeros fueron autorizados por el Gobierno de la Comunidad Valenciana. Eso sí, a cambio, la CAM prestó 200 millones de euros a la Generalitat Valenciana dos días antes de su quiebra. ¡Que se besen, que se besen…!

Manda narices que el pueblo español tenga que estar pagando la mala gestión y sinvergüencería de los bancos y sus banqueros. De momento, el Banco de España calcula que el rescate del sector financiero español nos costará 17.024 millones de euros del dinero de todos.

 

¡Sorpresas a gogó!

Para la Iglesia católica sí hay dinero en este Estado aconfesional. Más de 10.000 millones de euros anuales.

Para las empresas patrocinadoras del viaje del Papa también hay dinero. El Corte Inglés, Coca Cola, Grupo Prisa, Intereconomía, Banco de Santander, Telefónica, etc., contarán con extraordinarios beneficios fiscales con deducciones de entre el 45% y el 90%.

Para la propia visita del Papa a Madrid hay dinero: 50 millones de euros. Sin embargo, los recortes en educación pública del gobierno de la Comunidad de Madrid ascienden a 40 millones de euros.

Para las empresas tramposas y grandes fortunas hay ahorros por sus fraudes contra el Estado. El fraude asciende a más de 90.000 millones anuales.

Para muchos diputados, alcaldes, concejales, altos directivos de empresas…hay dinero y se han subido los sueldos y emolumentos  sin reparo, a pesar de la gravedad de la crisis: directivos del Ibex-35, gobernantes de Castilla La Mancha, alcaldes de Fuengirola, de la Coruña, de Alpedrete, de Tres Cantos, de Mollet del Vallés, etc. etc. etc.

La lista de sorpresas, o mejor de escándalos, es interminable.

 

Tan escandaloso como que haya gente que tenga que vender sus propios órganos para mantener a sus familias: “Vendo riñón por 8.000 euros”, explica un ciudadano en España. La práctica está prohibida, pero no son pocas las ofertas de riñones entre 15.000 y 100.000 euros en Madrid, Castellón, Málaga y Sevilla, afirma Facua (en el mercado negro un riñón vale más de 120.000 euros según Organ Trafficking de la ONU).

Cosas así no gusta que se cuenten, porque por lo visto dañan la imagen de un país.

 

El compañero se nos quedó mirando y añadió: Pues,…todavía hay quienes se extrañan enormemente de que haya gente indignada, o incrédula, o que vote en blanco, o que ni siquiera vote,…en España y en muchos países del mundo.

 

 

Ventana del mochuelo

 

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