Y llegado el siglo XX, dijo el hombre: No adoraré a otro dios que al DINERO. De ÉL dependerán la vida y la muerte.

Y erigieron el Becerro del Mercado.

Los valores de Bolsa se sobrepreciaron cotizando al alta, y se fueron hundiendo los valores humanos.

La Ley de la Propiedad Privada se convirtió en la ley más sagrada.

Se definieron como LEYES más operativas: La Ley del embudo que acrecenta la desigualdad y la Ley del más fuerte que aumenta la esclavitud y la miseria para la inmensa mayoría.

Surgió el estilo de vida moderno: Se impuso el juego de dominación-dependencia, la corrupción se sobrevaloró y la honradez se despreció… Los especuladores, vampiros tan veloces como insaciables, triunfaron en la fama y engordaron con los aplausos… Porque el triunfo se premia y el fracaso se castiga.

Un cartel reza: Prohibida toda persona que no pueda consumir.

 

Era tanto el dominio del dinero, que la gente enmudeció, dejó de razonar y sólo rumiaba cuentas y babeaba números.

 

Vasos incomunicantes: En la medida que se reducía el número de multimillonarios acumulando aún más riqueza, así aumentaba la cantidad de hambrientos.

La libertad de los Mercados es directamente proporcional a la esclavitud de los pueblos.

 

Una visión: vio entre sueños al Sr. Mercado, desde su poltrona, dando orden de iniciar el desfile.

Una fila de países aterrorizados avanzaba  de rodillas con las sogas de la deuda al cuello  y las manos juntas implorando: Señor, aflójenos un poquito la soga, por favor, nos estamos ahogando…

El Sr. Mercado, con mirada amenazante, accedió y ordenó a sus verdugos (FMI, BCE, Agencias Rating…): Aflójenles un poco la soga, pero a cambio colóquenles unas sogas más gruesas.

La soga de la deuda fue engrosando, la esclavitud se fue agrandando.

 

Desengaño: el dinero me compró la casa, pero no el hogar; me compró la cama, pero no el sueño; el reloj, pero no el tiempo; los libros, pero no el conocimiento; me compró comida, ropa, coche, restaurantes, peluquerías, playas y hoteles, pero no la alegría de vivir…

 

Desde la perspectiva del cantautor popular:

Solamente lo barato se compra con el dinero…

Lo importante no es el precio, sino el valor de las cosas…

Qué importa ganar diez, si sé contar hasta seis… (Facundo Cabral, argentino)

 

Desde la perspectiva del filósofo:

El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.

(Sir Francis Bacon, británico)

La riqueza es como el agua salada; cuanta más se bebe, más sed da.

(Arthur Schopenhauer, alemán)

Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.

(Voltaire, francés)

 

Desde la perspectiva del estadista norteamericano:

El dinero y no la moral es el principio de las naciones fuertes.

(Thomas Jefferson, estadounidense)

 

Desde la perspectiva de un humorista:     Valores del siglo XXI

 

Y todos los idiomas… se mutaron económicos.

 

El mochuelo

(agosto-2011)

 

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