Cuidado que joden los métodos no violentos… A los políticos les pone algo inquietos y un tanto expectantes, aunque no les hacen reaccionar ni movilizarse hasta que los gestos rondan la tragedia.

Tampoco los entiende mucha gente de la calle, especialmente la más acomodada… ¡Tendrá ganas de sufrir…! ¡Hace falta estar loca…! “De todas maneras, ha coincidido con muy malas fechas… la gente, mire usted, está preocupada con los adornos, las compras y los regalos de las navidades”.

Aminatou Haidar, con valentía y determinación, está llevando a cabo una acción no violenta tan potente como una huelga de hambre. Se está jugando la vida para defender el derecho a vivir en su tierra.

Detrás bulle un problema escabroso: la injusta situación del Sáhara Occidental.

Problema aún más grave, porque encierra varias injusticias: El Estado de Marruecos absolutiza su poder, en contra de la Declaración de Derechos Humanos, y prohíbe a Haidar volver a su tierra, porque en su tierra también manda Marruecos. Por su parte, la comunidad internacional (es decir, sus dirigentes) tampoco quiere pillarse los dedos, por muchas Resoluciones de la ONU que estén pendientes de cumplirse sobre la autonomía del Sáhara. Estados Unidos, Francia, Argelia, España y la Unión Europea mantienen tantos intereses con Marruecos que no están dispuestos a perjudicar sus relaciones.

Evidentemente, los Derechos Humanos, las Resoluciones de la ONU, las manifestaciones populares,…siguen ocupando un nivel muy inferior con respecto a los intereses económicos y políticos de los poderosos.

La lucha pacífica de un pueblo como el saharaui está muchísimo más desvalorizada y menos considerada por la comunidad internacional que las acciones de carácter terrorista de cualquier grupo.

Los dirigentes acuden a su maravillosa arma de la EVASIVA que todo lo borra:  El ministro de Justicia de Marruecos, Abdelwahed Radi, subrayó: “España no ha querido el problema, no lo ha creado y Marruecos tampoco”. Ya ven, el problema se creó sólo.  

Una estupenda LECCIÓN sobre los valores y criterios que rigen en nuestra sociedad mundial.

    

     En el presente mes de diciembre, el Ejército israelí impidió a una delegación parlamentaria de la Unión Europea (UE) la entrada a la Franja de Gaza que se encuentra bajo control de Hamas. La delegación ya se encontraba en el cruce fronterizo de Erez, en el norte de la Franja de Gaza.

Había una dificultad: Horas antes la UE exhortó a Israel y a los palestinos a negociar sobre Jerusalén como la futura capital de ambos estados.

Y más inconvenientes añadidos:  Los legisladores tenían programado inspeccionar las áreas atacadas en la última operación militar de Israel contra Gaza en invierno pasado, así como reunirse con funcionarios de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, siglas en inglés), y los miembros del destituido gobierno de Hamas.

El ejército israelí utilizó la EVASIVA para prohibirles la entrada: “preocupaciones de seguridad”.

En realidad, la delegación parlamentaria había olvidado que el ejército invasor manda también sobre el país invadido; que al país invasor nadie puede exigirle negociaciones y mucho  menos con el país invadido; que el país invasor impone siempre sus negociaciones y dicta las condiciones.

Haciendo oídos sordos a todas las Resoluciones de la ONU y sin temblarle la mano, Israel continúa quitando residencias en masa del Jerusalén árabe (Interior retiró 4.557 permisos a palestinos durante 2008) en su proceso unilateral de judeización de Jerusalén Este; continúa impidiendo que la población palestina reciba suficiente agua potable (sólo el 10% del agua en la Franja de Gaza es útil) e impidiendo la importación de tuberías para las infraestructuras destruidas; continúa bloqueando la ayuda humanitaria, por ejemplo, abordando ilegalmente en aguas internacionales al barco  Spirit of Humanity, secuestrando a su tripulación de 21 personas (incluidas la ex representante del Congreso de EE.UU., Cynthia McKinney, y la Premio Nobel de la Paz, Mairead Corrigan Maguire) y confiscando la carga de suministros médicos, olivos, materiales de reconstrucción y juguetes para niños que iba en camino a la costa mediterránea de Gaza…

La ONU concluyó que Israel comete “violaciones del derecho humanitario internacional” y sus fuerzas armadas cometieron “crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad” en diciembre 2008. Ese ‘Informe Goldstone’ de la ONU sólo sirvió para levantar las iras de las autoridades israelíes.  “El informe Goldstone es un intento peligroso para dañar el principio de autodefensa de los estados democráticos”. (¡Increíble! ¡Israel hablando de  autodefensa!).

El Gobierno de Londres estudia con carácter “urgente” reformar su sistema legal para evitar que los tribunales de Londres puedan dictar órdenes de arresto como la que emitió contra la ex ministra de Exteriores israelí,  Tzipi Livni, acusada de crímenes de guerra en Gaza. “Israel es un socio estratégico y un estrecho amigo del Reino Unido. Estamos determinados a proteger y desarrollar estos lazos”, dijo el ministro británico.

Similares presiones israelíes se dieron con España y se produjo la Ley del Gobierno español que reforma la normativa de la Jurisdicción Universal y que evita enjuiciar a extranjeros por crímenes contra la humanidad.

Una tremenda LECCIÓN sobre el valor que tienen los Tratados y el Derecho Internacional y la obligación de cumplirlos.

    

     Y de la Cumbre de Copenhague ¿qué? Más de 1.200 limusinas y 140 jets privados acercaron a los asistentes de la Cumbre, que descansaron en hoteles de 1.000 euros por noche.

No es cuestión de demagogia, es que está en juego algo irreversible: la Tierra ya se ha calentado, en exceso, por causa de nuestro estilo de producir, de consumir y de maltratar la naturaleza.

La Cumbre se entretiene en buscar medios para tratar los síntomas pero no se va a la causa fundamental. Definitivamente, estos dirigentes no entienden de medicina.

Discuten y discuten. ¿Posibles sugerencias?: disminuir los porcentajes de gases, más altos para los países industrializados y más bajos para aquellos en desarrollo; crear fondos financieros para socorrer a los países pobres y transferir tecnologías para los atrasados.

Estas medidas atacan solamente los síntomas. Si las causas no se atacan, la enferma (Tierra) seguirá enferma. Se quiere recetar aspirina cuando en realidad se necesita hacer un trasplante.

Dice L. Boff: “No bastan los remiendos, necesitamos recomenzar, es decir, encontrar una forma diferente de habitar la Tierra, de producir y de consumir con una mente cooperativa y un corazón compasivo”.

El problema no está en la Tierra sino en nuestra relación con la Tierra. Ella ha vivido más de cuatro mil millones de años sin nosotros y puede continuar tranquilamente sin nosotros.

LA CUMBRE ES UNA VITRINA DE INTERESES. Se dice pero no se dice, se hacen promesas pero a muy largo plazo y condicionadas, las buenas intenciones son tan generosas como escasos los compromisos,… Un continuo estira y afloja que siempre ganan los países más fuertes. La Tierra no tiene ni voz ni voto.

El sueño de buscar la felicidad a través de la acumulación material y del progreso sin fin, usando para eso la ciencia y la técnica con las cuales se puede explotar de forma ilimitada todos los recursos de la Tierra. Esa felicidad es buscada individualmente, entrando en competición unos con otros, favoreciendo así el egoísmo, la ambición y la falta de solidaridad.

En esta competición, los débiles son víctimas. Durante siglos predominó este sueño ilusorio, haciendo pocos ricos por un lado y muchos pobres por el otro, a costa de una espantosa devastación de la naturaleza.

Raramente se plantea la pregunta: ¿puede una Tierra finita soportar un proyecto infinito? La respuesta nos viene siendo dada por la propia Tierra. Ella sola no consigue reponer lo que se le ha extraído. Perdió su equilibrio interno por causa del caos que hemos creado en su base físico-química y por la contaminación atmosférica que la hizo cambiar de estado. De continuar por este camino comprometeremos nuestro futuro.

Podría haber otro sueño alternativo: así como estamos no podemos continuar. Vamos a cambiar de rumbo. En vez de la competición, la cooperación. En vez de progreso sin fin, armonía con los ritmos de la Tierra. En lugar del individualismo, la solidaridad generacional.

Las LECCIONES y EVASIVAS serán numerosas. Pongan atención a las declaraciones posteriores a la Cumbre. ¿Qué puesto ocupa la Tierra en el ranking de nuestros dirigentes? ¿Quiénes asumen su responsabilidad al respecto?

De momento, Copenhague ya dio una terrible lección: la enorme represión contra las personas que se manifestaron reivindicando justicia para la Tierra. 

 

El mochuelo

(diciembre-2009)

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