Miró y volvió a mirar.

Aquel cartel decía exactamente lo que él estaba pensando: PROHIBIDO VER LO EVIDENTE.

 

Lo vio y lo entendió. El mensaje venía a decir que la verdad ya no es verdad, que la realidad se volvió invisible, que las evidencias son puras fantasías y engaños de nuestras mentes.

Está prohibido ver. Nos convirtieron en videntes ciegos.

 

Dictaminó el presidente norteamericano Obama: “se ha hecho justicia”.

Así pues, el asesinato planificado de Osama Bin Laden no fue un acto de venganza, sino un acto de justicia.

Los 79 militares estadounidenses violaron el derecho internacional por invadir el territorio paquistaní para asesinar a Bin Laden, pero eso fue un acto de justicia.

En ningún momento intentaron aprehender a la víctima desarmada, para someterla a un debido juicio, pero lo llamaron un acto de justicia.

En presencia de sus hijos y familiares fueron asesinados, junto con Bin Laden, otras cinco personas incluído un hijo, y maniataron a otras 16, entre ellas a nueve niños entre 2 y 12 años y tres mujeres. Al parecer fue un amplio acto de justicia.

El cadáver de Bin Laden fue sepultado apresuradamente en el mar, sin un examen post mortem como exigen las leyes paquistaníes y el derecho internacional, pero se siguió considerando un acto de justicia.

El director de la CIA, Leon Panetta, declaró que, para conseguir información y localizar a Bin Laden mediante el seguimiento a uno de sus mensajeros, se sometió a continuas torturas a algunos presos como Setmarian o Zubaydah. Naturalmente, todo ello estaba incluido en el acto de justicia.

El presidente norteamericano fue respaldado ni más ni menos que por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Kimoon: “Me siento aliviado de que se haya hecho justicia con este inspirador del terrorismo”.

También felicitaron a Obama los líderes occidentales: Sarkozy, Ángela Merkel, Zapatero,… ¡Se había hecho justicia!

Navy Pillay, alta comisaria de Derechos Humanos de la ONU, lo vio de manera muy diferente, pero sus palabras fueron inmediatamente ridiculizadas y apagadas: las Naciones Unidas condenan el terrorismo pero hay reglas elementales que deben ser respetadas también en la conducción de operaciones de antiterrorismo…Esto debe basarse en el respeto de las leyes internacionales, que no autorizan la tortura ni las ejecuciones extrajudiciales”.

 

Y así, otros muchos ejemplos.

Ante el Congreso de Diputados de España, el presidente israelí Simon Peres proclamó: Israel es un país democrático. Cree en la democracia…

Al parecer, invadir, colonizar, destruir y masacrar al pueblo palestino durante más de 60 años es democracia.

Al parecer, expulsar a la población palestina de sus tierras y robárselas, ocupándolas con asentamientos de colonos judíos, obligando a huir a cinco millones de palestinos actualmente viviendo miserablemente hacinados en 59 campos de refugiados es democracia.

Al parecer, someter la franja de Gaza a un bloqueo total de alimentos y medicinas, humillando y torturando a su población, bombardeándola con fósforo blanco, incrementando la hambruna en esa gran prisión rodeada por un muro ilegal de 700 kms. es democracia.

Al parecer, mantener y torturar cruelmente en prisión a 7.000 palestinos, 270 de ellos menores de 18 años, es democracia.

Al parecer, infringir casi un centenar de resoluciones de la ONU, la Carta de Naciones Unidas, las Convenciones de Ginebra  y el Derecho Internacional es democracia.

Israel y sus gobiernos gozan de la protección política y económica de Estados Unidos y gozan del beneplácito de la Comunidad Europea.  La llamada Comunidad Internacional considera a Israel “uno de los nuestros”, “la única democracia en la región”, el “único Estado democrático del Medio Oriente”.

Con otras palabras lo expresó un experto de la ONU, Richard Falk: Israel goza de una ‘permanente impunidad’ frente a las denuncias en su contra por crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional gracias a la ‘protección geopolítica de EEUU y, hasta cierto punto, de la Unión Europea (UE)’.

 

Aquel hombre seguía contemplando el cartel…

Todo le parecía un himno a la confusión. Los valores quedaban destronados, los principios aplastados, los códigos morales de conducta alterados, las palabras huecas,…¡Todo confundido!

La justicia reducida a un formalismo, la libertad convertida en delito y la democracia en pura simulación, los poderes económicos endiosados y las religiones sumidas en el ritualismo,…

Tal vez éste sea un Gran Reto para los tiempos actuales: luchar para que la realidad sea reconocida como real; que los valores alcancen su valor; que retorne el significado a las palabras y digan lo que quieren decir; que se llame por su nombre propio a la justicia y a la injusticia, a la democracia y a la tiranía, a la sumisión y a la participación, a la represión y a la libertad, a las víctimas y a los victimarios, a los derechos y a los privilegios,…aunque esté PROHIBIDO.

 

El mochuelo

(junio/2011)

 

Dejar un comentario