La gente de la calle oímos cosas, pero apenas entendemos.

 

Cuando los noticieros dicen ¡Suben las bolsas!, de  inmediato comentan que es excelente para el país… ¡El país ha mejorado!

Olvidan que en las bolsas juegan sólo las grandes empresas y las grandes fortunas de cada país, pero nunca esa inmensa mayoría de población que apenas alcanza a cubrir sus necesidades más primarias.

 

Los Organismos pertinentes lo han calculado minuciosamente: En 2011, Argentina crecerá económicamente un 6%, Estados Unidos un 2,8%, Perú un 7,5%, Chile un 5%, Brasil un 4,5%, América Latina un 4,7%, España un 0,9%, Europa crecerá un 1,6%,…

¿Significa que al crecer el Producto Interior Bruto (PIB) de un país, mejora la situación económica de toda su población? Cuando la riqueza de un país crece nos dicen que el país crece económicamente, pero la experiencia dice que no crece todo el país, sólo los de siempre (grandes empresas y grandes fortunas). ¿O no?

 

Definitivamente, la gente de la calle no comprendemos. Países que anuncian un crecimiento económico para este año, anuncian al mismo tiempo un crecimiento de desempleo y un aumento de recortes sociales (menos servicios públicos, sanitarios, educativos, asistenciales,…). Esto no cuadra. Una minoría mejora en tiempos de crisis y una inmensa mayoría de la población empeora.

 

Por ejemplo, en España: El banco BBVA ganó 4.606 millones de euros en 2010, el Banco Santander ganó más de 8.000 millones, Repsol triplicó sus beneficios y ganó 4.693 millones, Telefónica sobrepasó los 10.000 millones de beneficio, los cinco mayores bancos españoles ganaron más de 14.000 millones en 2010.

Pero en ese mismo año 2010, España alcanzó la tasa de desempleo más alta desde 1997: 4.6969.600 personas sin trabajo.

 

La multinacional española Telefónica obtuvo en 2010 un 30% más de beneficios que 2009, 10.000 millones de euros. ¿Un éxito para España…? ¿Para cuál España…?

Telefónica acaba de anunciar que reducirá su plantilla de trabajadores en un 20%. ¿Cómo es posible con todo lo que gana? Pues sí lo es, la multinacional quiere ganar aún más dinero.

Por cierto, con el despido de esos 5.600 trabajadores piensan repartir 450 millones de euros entre sus ejecutivos.

 

Por lo visto, sucede en todos los países del mundo: En Estados Unidos, las grandes empresas exportadoras de grano (Cargill, Bunge, Born) han alcanzado ganancias récord. Las petroleras ganaron cifras multimillonarias. Los diez bancos más importantes estadounidenses ganaron 28.000 millones de dólares el año pasado. Subieron las ganancias de estas grandes empresas, a la vez que subieron los precios de los alimentos y la pobreza de las grandes masas de población. Y es que las grandes empresas controlan los precios de igual manera que controlan a los gobiernos; es más, tienen representantes dentro del gobierno.

Sin embargo, actualmente en EEUU, más de 16 millones de menores de edad viven en la pobreza (2 millones más que antes de la crisis económica que estalló en 2007). Feeding America dice que: en 2010, las ganancias empresariales crecieron a la tasa más rápida desde 1950, mientras se estableció un récord en el número de personas que dependen de la asistencia federal para comer.

La ciudad de Nueva York alcanzó una cifra récord en 2010: 113.553 indigentes en sus calles, que durmieron en albergues municipales.

 

Cuentan que las grandes empresas, las grandes fortunas, las entidades financieras son las dueñas del dinero en el mundo. Y para ganar más y más dinero casi no necesitan ni producir, es suficiente con jugar a la especulación (mueven dinero en las bolsas y en los paraísos fiscales y ese dinero les produce mucho más dinero). Y si no necesitan producir, tampoco necesitan mano de obra.

Dice CEPAL que, si los resultados son positivos, el desempleo en Latinoamérica llegará a los 17 millones de personas en 2012.

 

Han sido esas grandes entidades financieras, con su juego especulativo y su codicia insaciable, las que crearon irresponsablemente unas burbujas ficticias que originaron la gran crisis actual. Cuando las burbujas especulativas reventaron, esas financieras amenazaron con la quiebra. Y enseguida los gobiernos acudieron a rescatarles con cientos de miles de millones de dinero público. Por esta razón, los gobiernos aumentaron enormemente su deuda pública.

Los bancos y entidades financieras se recuperaron y, como hemos visto, volvieron a obtener beneficios multimillonarios, pero las deudas públicas estatales no desaparecieron y las poblaciones siguieron sufriendo la dureza de la crisis (miles de familias pierden cada mes su casita por no poder pagar la hipoteca).

 

Algunos gobiernos endeudados son ahora amenazados por los grandes organismos financieros, que mandan en el mundo. Y estos gobiernos tienen que acudir a los países o entidades más ricas a pedirles prestado dinero para hacer frente a sus deudas. Y sí, les prestan dinero pero con duras condiciones: con intereses altos, con exigencias de reducir el déficit (es decir, gastar menos en servicios  sociales, salarios, pensiones, salud, educación,…), con la promesa de no aumentar la deuda, con privatizaciones de empresas públicas, etc. Grandes recortes que vuelven a golpear a esa mayoría de población más necesitada. Ha pasado en Irlanda, en Grecia, en Portugal,…

Además, todos los gobiernos están aprovechando el rio revuelto para hacer también recortes sociales y favorecer a sus protectores (los dueños del dinero).

 

El desconcierto es descomunal, si encima nos dicen que hay grandes empresas, con enormes beneficios, que ni siquiera pagan impuestos. Por ejemplo, Exxon Mobil con ganancias de 19.000 millones $ en 2009, General Electric Company que ganó 26.000 millones $,…

Algunas hasta recibieron devoluciones en vez de pagar: Chevron que ganó 10.000 millones $, recibió un reembolso de Hacienda de 19 millones; Valero Energy que tuvo ventas el año pasado de 68.000 millones $, recibió un cheque de reintegro por 157 millones $,…

La lista es larga, como larga es la de ricos que defraudan o pagan impuestos simbólicamente en el mundo. En España, por ejemplo, un informe de la universidad Pompeu Fabra asegura que el fraude fiscal de los ricos asciende a 80.000 millones de euros al año.

Paul B. Farrel, prestigioso columnista del diario financiero The Wall Street Journal lanzó un aviso: “O los ricos comienzan a pagar impuestos o se enfrentarán a una revolución”

Mil economistas de 53 países han dirigido una carta a los ministros de Economía del grupo de 20 países más desarrollados (G-20) en la que piden aplicar un tributo del 0,05% al flujo especulativo de transacciones financieras, que permitirá “recaudar cientos de miles de millones de euros que se destinarán a reducir las desigualdades sociales y combatir la pobreza y el cambio climático”.

La respuesta fue inmediata: En Estados Unidos, los multimillonarios organizaron  rápidamente una campaña para que se rechazara cualquier subida de impuestos a los ricos. Y se rechazó.

 

La película continúa. Al parecer es un fenómeno general en todos los países. Los discursos de los gobernantes pueden ser más o menos pulidos, más o menos ‘distrayentes’, más o menos encubridores,…pero la misma cosa.

Quizás eso del Mercado significa y confirma que en el mundo mandan esencialmente los dueños del dinero.

¿Y podremos hacer algo los pueblos…? Pues, hay algunos pueblos que YA se están moviendo…

 

Mirada Solidaria.es

 

  1. josé manuel
    19 May 11 16:26

    Domingo, ya ha empezado la ¨jartura¨. Alegrémonos

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