Que no haya guerra nuclear

¡Que no! ¡Nunca!

Paz y desarme de esas máquinas absolutas

¿Pero basta con eso?

 

África está llena de pobres, de enfermos.

Los pueblos de América indígena

sufren humillación y pobreza.

Lejos de las luces asiáticas siguen

las viviendas de barro del pasado.

Fin al Imperio y sus

crueles guerras expoliadoras.

¡Sí! ¡No más!

Soberanía de verdad para los pueblos

¿Y es suficiente con eso?

 

Un mundo sin guerra nuclear ni imperio todopoderoso

continúa caliente, con menos plantas y animales,

con masas de migrantes, con ricos mandando y pobres sometidos,

sin agua, escaso de energía.

 

No es malo cortar las ramas de la crisis,

los capitales volátiles, la distribución desigual de la riqueza,

pero la necesidad para el mañana es

ir a la raíz y cortarla para cultivar lo nuevo.

 

Juan Alonso

 

(Publicado por ARGENPRESS CULTURAL)

 

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