El salto del 31 de diciembre al 1 de enero no tiene mayor magia ni otro significado que un cambio de almanaque.

2011 sólo es otro número del calendario gregoriano, cuyo nombre se debe a su promotor, el papa Gregorio XIII.

Sin embargo, mucha gente cierra los ojos y expresa deseos y promesas fervientes. Con brindis, uvas, champán, ropa interior de color rojo, etc. Todo un mundo de ritos, alimentados comercialmente, para hacernos sentir ilusiones en el pleno sentido de la palabra.

Incluso se hacen dedicatorias del año: 2011, Año Internacional de los Bosques y Año Internacional de la Química, según la ONU. Año Internacional del Alzheimer, en España. El año del Conejo, según el horóscopo chino.

También los períodos anuales se utilizan para la contabilidad y estadísticas comparativas: Mediciones del IPC, del PIB, de las ganancias o pérdidas de las bolsas, del número de desempleados, de los beneficios de las grandes empresas, etc.

 

Ahora bien, independientemente de la fecha del día, del mes o del año, la gente lo que celebra es el feliz nacimiento de un hijo o de una nieta; o siente la triste pérdida de un ser querido; o teme, en lista de espera, su cercana intervención quirúrgica; o sufre por la pérdida del puesto de trabajo; o se alegra porque la hija aprobó las oposiciones de funcionaria;…

A la gente lo que le importa realmente es la vida y sus circunstancias, más que las fechas.

Por eso, la pregunta procedente es ¿cómo transcurre la vida al día de hoy?

¿Qué calidad tiene la vida nuestra y la de la gente de alrededor, y la de más allá, y la de otros países…? ¿Se vive dignamente en nuestro planeta, en nuestro mundo…? ¿Quiénes sí y quiénes no?

La dignidad de vida es el mercurio que indica el nivel de la Humanidad.

 

¿Cómo está el planeta que nos sostiene? Un total de 950 catástrofes naturales se registraron el año 2010, según Munich Re. De ellas, la gran mayoría fueron acontecimientos relacionados con el clima, como tormentas e inundaciones. Hablamos de indicios del avance del cambio climático, obra exclusiva de seres humanos y no de la naturaleza. Otros seres humanos fueron víctimas de esas catástrofes, 600.000 personas murieron y millones perdieron sus viviendas y cosechas. Y en ésas están.

Otros analistas (*) miran el período del 2010 y su espejo refleja algo muy parecido a los períodos de 2009, 2008,…Más de lo mismo.

Dos superpotencias, una en declive (EEUU) y otra que pide paso (China), con India al acecho. Manda el dinero, los intereses propios…Diálogos imposibles entre Israel y Palestina, guerras e inseguridad en Afganistán, Pakistán, Irak,…Derechos humanos pisoteados en todos los Continentes, Guantánamos que no se cierran y campos de exterminio que permanecen como en Gaza, Cisjordania y Sáhara, muros que se levantan como en tiempos medievales,…El imperio de los mercados financieros que saquean las arcas públicas, las rebajas de impuestos a los ricos, los recortes de servicios sociales a los pobres, los gobiernos convertidos en títeres, la especulación y la corrupción reinando a sus anchas,…Mayor pobreza y mayores ganancias van juntas.

Un mundo que se arma hasta los dientes, mientras millones de personas mueren de hambre. Un mundo donde crece el descontento y brotan sin cesar los movimientos sociales de resistencia.

El balance recuerda al gran poeta chino Mao Tse Tung en un momento de enorme incertidumbre en la Larga Marcha: “Reina un gran desorden bajo los cielos. La situación es excelente”.

 

El nuevo almanaque se llama 2011. Nada ha cambiado con respecto al anterior. La realidad no se mide ni transforma con números del calendario gregoriano. La realidad nunca será suplantada por la ilusión. 

El 12 de enero 2010, uno de los más fuertes terremotos destruyó totalmente los sectores en que vivían las personas de menores recursos, es decir la gran mayoría. Murieron 250.000 personas. Posteriormente, la epidemia de cólera les está rematando.

Ha pasado un año y un millón y medio de personas siguen viviendo en carpas de lona, otras huyeron en busca de ayuda. Algunas quisieron irse a Estados Unidos, pero los marines prohibieron la salida de embarcaciones rumbo a Florida. Ahora Santo Domingo también está deportando a miles de haitianos “sin papeles”, a este operativo le llaman “Cordón Sanitario”.

Nada se ha cumplido. La Unión Europea anunció que contribuiría con 428 millones de euros. Barack Obama dijo que “desplegaría en Haití uno de los mayores esfuerzos de asistencia humanitaria” y ofrecía de inmediato 100 millones de dólares. Naciones Unidas anunciaban donaciones prometidas de más de 2.000 millones de dólares. El G-7 informaba que anularía la deuda de Haití con ellos (890 millones $). El 25 de enero, en Montreal, se reunían los “países amigos de Haití”, junto a Naciones Unidas y FMI, y sugirieron anular toda la deuda externa de Haití. El 1 de abril se reunieron 140 países en la sede de la ONU y se comprometieron a donar 5.300 millones $ en los próximos 18 meses y se llegaría a 10.500 millones en los tres años siguientes. Se prometieron en total unos 11.000 millones de dólares para la reconstrucción de Haití. ¡FANTÁSTICAS PROMESAS SOLIDARIAS!

Tan fantásticas, como fantástica ha sido la decepción. Avanzado el mes de septiembre apenas se había recibido el 9% del dinero prometido. El ex presidente Bill Clinton, designado enviado especial de la ONU en Haití, dijo que llamaría la atención a los países y atribuyó lo ocurrido a la recesión.

Otro dato para redondear la SIMBOLOGÍA de Haití: En la misma capital de Puerto Príncipe, los barrios de la gente rica no sufrieron los daños que experimentaron las precarias viviendas de la mayoría de los habitantes de la ciudad. Los hoteles de gran turismo tampoco se vieron afectados y siguieron recibiendo lujosos cruceros cuando la mayoría no tenía donde cobijarse. En ese mundo nada ha cambiado. Los haitianos ricos que siguen en el país no tienen problemas, la mayoría pertenece a un grupo privilegiado porque son mulatos, lo que también los convierte en una clase distinta que ellos estiman superior. Hay muchos que ya se han instalado en Estados Unidos y no se preocupan mayormente de lo que sucede en su país.

Y por último, algunas ONG tapando los agujeros que buenamente pueden. Otra vez más, la compasión y la caridad teniendo que suplir a la justicia.     

 

¿Qué tal una sugerencia ante el nuevo almanaque de 2011?: Que, en los países ricos, todos los niños y niñas que se portan bien, y también sus padres, escriban cartas a Santa Claus, a Papa Noel y a los Reyes Magos pidiéndoles no que les traigan más regalos, sino que se lleven todo lo que no necesitamos. 

 

Mirada Solidaria.es

 

(*)Referencia a comentarios de Luis Matías López, Juan Diego García y Frida Modak.

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