No porque no puedan suceder, sino porque no hay manera de poder explicar a la gente de la calle muchos de los acontecimientos actuales.

¿Qué está pasando en el mundo donde vivimos? ¿Nos falta capacidad para entenderlo y explicarlo, o nos falta vergüenza para hacerlo?

 

La palabra condena está encarcelada en la prisión de la diplomacia internacional, ¿quién la secuestró?

España abandonó en 1975 su provincia 53 sin acabar el debido proceso de descolonización. La ONU declaró desde el principio que Marruecos no tenía soberanía alguna sobre el Sáhara Occidental, pero Marruecos se adueñó tiranamente del país vecino, lo invadió, lo sitió y lo reprime constantemente. Reciente está la destrucción del ‘campamento de la dignidad’ cuyo atroz ataque se cobró varias vidas saharauis y personas desaparecidas.

Pasan los días, las semanas y no ha sido posible arrancar ni una sola declaración de CONDENA contra Marruecos por parte del Gobierno español, ni de la Comunidad Europea, ni de Estados Unidos, ni de la ONU, ni del Consejo de Seguridad.

Algo muy distinto sucedió, en la madrugada del 23 de Noviembre, cuando surgió la noticia del bombardeo norcoreano a una isla de Corea del Sur, donde murieron dos personas. Corea del Sur llevaba días realizando maniobras militares en la frontera que terminaron haciendo con fuego real. Previo aviso del riesgo, Corea del Norte atacó.

A las pocas horas llovían las CONDENAS. Estados Unidos “condenó firmemente” el ataque norcoreano. Rusia pidió un alto el fuego “inmediato” y calificó “lo que ha ocurrido es condenable. Corea del Norte asume sin duda una enorme responsabilidad”. La Unión Europea expresó una “condena enérgica” de los disparos norcoreanos. El Reino Unido ha “condenado firmemente” el ataque “unilateral” norcoreano. Francia “ha condenado con la mayor firmeza” el ataque norcoreano…

La palabra CONDENA fue liberada momentáneamente. ¿Por qué con Corea del Norte sí y con Marruecos no? ¿Será que la CONDENA sólo se utiliza para los países que con anterioridad están condenados en las listas de las grandes potencias?

 

¿Cuántas fueron las víctimas del terremoto en Haití el pasado enero? Hace días se hablaba de 300.000 personas muertas, un millón 300 mil personas sin vivienda y más  de 766 mil desplazadas. Ahora habla la ONU de otras 2.000 muertes por cólera y unas 60.000 personas infectadas. Naciones Unidas pidió urgente el 12 de noviembre 164 millones de dólares para combatir la epidemia. Sólo ha recibido 16 millones.

Sin embargo, la Comunidad Europea y el FMI acaban de conceder con carácter de urgencia 85.000 millones de euros para rescatar la deuda de Irlanda.

Por supuesto que no son realidades comparables: Haití es simplemente el país más pobre de América. Naturalmente el efecto contagio del cólera no preocupa a la comunidad internacional tanto como la quiebra de la deuda de Irlanda. Para luchar contra el cólera apenas se solicitaba lo equivalente al 0,15 % de la cantidad concedida a Irlanda. Pero las personas no son bancos, así que no precisan respuestas tan urgentes. Es más, las personas pobres casi ni son consideradas personas… ¿Cómo va a existir un fondo de rescate para Haití?

 

Un gesto significativo del mundo desarrollado. El día siguiente al de Acción de Gracias en Estados Unidos se llama Viernes Negro. El 26 de noviembre. Es el pistoletazo de salida a la oleada de compras navideñas, una llamada al CONSUMO DESENFRENADO. Durante ese día se rebajan los precios, se colapsan las grandes superficies y centros comerciales, la publicidad revienta los ojos y es la jornada con mayor volumen de compras en EEUU.

En 1992, el canadiense Ted Dave propuso una iniciativa simbólica alternativa contra los excesos consumistas con el lema “lo bastante es suficiente”. Posteriormente, otros movimientos asumieron la idea y declararon esa fecha como el Día sin Compras extendiéndose por más de 60 países. Es parecido a un día de huelga de los consumidores, una especie de campaña boicot no contra un producto o empresa concreta, sino contra el aparato mercantilista y publicitario y el consiguiente modelo consumista. Quiere promover una reflexión crítica sobre el  consumismo y sus impactos socio-ambientales, el reparto equitativo de la riqueza, la solidaridad, el comercio justo, el consumo crítico y responsable, el libre mercado, las políticas alimentarias, la construcción de alternativas, etc.

Contra un viernes feroz como el Viernes Negro se pretende un viernes simbólico de un Día sin Compras. Pero ¿quién se enteró del Día sin Compras? ¿Quién lo secundó el 26 de noviembre?

¿Es verdad que contra la brutal realidad sólo parecen quedar las acciones-símbolos, que contra el sistema neoliberal imperante y globalizado sólo restan humildes iniciativas simbólicas anti-sistema? ¿Qué se puede hacer para que al menos esas acciones-símbolos sean realmente simbólicas? Los tercos alternativos, con la esperanza que brota de la dignidad humana, confían en que el proceso de cambio de mentalidad de la ciudadanía, aunque lento, pueda ser alternativa en el futuro a un sistema criminal consolidado. ¿Es por eso que tienen sentido las huelgas, las manifestaciones, los movimientos y los gestos de protesta contra la maquinaria económica (G-8, G-20, Banco Mundial, FMI, OMC,…), contra la maquinaria política y militar (Consejo de Seguridad, OTAN,…), contra la máquina ideológica (Agencias y grandes medios de comunicación, publicidad, mensajes tendenciosos de ciertas religiones,…)?

 

Cierren los ojos y piensen en cuál es actualmente el mayor problema del mundo. ¿La crisis, los ajustes económicos, la bolsa, la deuda,…? Parece que en los países ricos sí es ese el problema principal,  a juzgar por el tema estrella de los medios de comunicación. En los otros países tal vez sean el hambre, las epidemias, las guerras,…

Durante muchos años, Irlanda fue ejemplo en Europa: era modelo de bienestar, su Producto Interior Bruto (PIB) crecía como la espuma, se dio todo tipo de facilidades para que los capitales actuaran a su antojo, los bancos daban fáciles préstamos hipotecarios, el precio de las viviendas inflaba la burbuja, se privatizaban servicios públicos, el Fondo Monetario Internacional aplaudía. Con la crisis iniciada en EEUU, las burbujas hipotecarias reventaron, los bancos quedaron endeudados, el gobierno los rescató con docenas de miles de millones de euros, y la deuda del Estado se infló como un inmenso globo al borde de la quiebra. Entonces volvieron los grandes buitres financieros: Ofrecieron al gobierno irlandés un rescate de 85.000 millones de euros (no para salvar al pueblo irlandés, sino a los bancos extranjeros que habían prestado grandes cantidades a los bancos irlandeses para aprovecharse del milagro económico irlandés), y le ofrecieron comprar la deuda al Estado pero a cambio de seguridad, es decir, con condiciones, con unos intereses altos, con una reducción del déficit brutal (subiendo impuestos, reduciendo servicios sociales, despidiendo 100.000 funcionarios, congelando pensiones, privatizando más servicios públicos,…). En definitiva, que sea la población irlandesa la que pague los errores y trastos rotos de la codicia de los bancos.

Ahora Irlanda dejó de ser ejemplo de Europa para convertirse en espejo de Europa: Los poderes financieros decidieron atacar a Europa y a su moneda euro, y para ello se han adueñado de las deudas de los Estados (o se niegan a comprárselas, si no es a interés muy alto) y les van apretando el cuello más y más. Comenzaron por los países más débiles, Grecia  e Irlanda. En su lista, mirando al espejo, están Portugal, España, Italia, Bélgica,…

En este panorama, ¿dónde queda la soberanía de los pueblos, para qué la democracia y sus elecciones, qué lugar ocupan las necesidades prioritarias de las ciudadanías,…?

¿Qué pintan realmente los Gobiernos y hasta qué punto pueden tomar decisiones? ¿De quién dependen realmente nuestras vidas?

 

Nuestro mundo, ¿quién puede explicarlo? ¿cómo entender y razonar lo que está pasando? ¿quién sabe justificar cuanto está sucediendo? ¿quiénes mueven los hilos del mundo y qué ley divina les dio el derecho para hacerlo? ¿quién es ese monstruo insaciable que no quiere dinero para producir bienes para los habitantes del planeta, sino para especular y amasar más y más dinero y con el dinero más y más poder? ¿qué se puede hacer contra él?

 

Mirada Solidaria.es

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