El cambio climático está cambiando el mundo para siempre, y para peor, para mucho peor. No hay duda.

     Lo que debemos aprender ahora es cómo “sobrellevar” este cambio climático, y cómo evitar esta catástrofe reduciendo nuestras emisiones. Es un hecho que, incluso con el aumento actual de la temperatura  –aproximadamente 0’7ºC desde mediados del siglo XIX hasta hoy- estamos empezando a sentir la destrucción por todas partes. Estamos siendo testigos de un aumento de fenómenos climáticos inauditos. Sabemos que las inundaciones han azotado a millones en toda Asia, que los ciclones y tifones han destruido asentamientos enteros en zonas costeras y que las olas de calor han causado la muerte de personas incluso en el mundo desarrollado, y la lista continúa.

     Pero lo que debemos recordar es que estos daños son sólo el comienzo. Que vivimos un tiempo prestado. Si éste es el nivel de destrucción que resulta de sólo un aumento leve de la temperatura, pensemos qué ocurrirá cuando la temperatura suba otros 0’7º, cifra que los científicos consideran resultado  inevitable de las emisiones que ya hemos lanzado a la atmósfera…Luego pensemos en lo que ocurrirá si somos aún más irresponsables, mantenemos nuestro estilo de vida actual y las temperaturas aumentan en consecuencia 5º. Pensemos: es la diferencia de temperatura entre la última era glacial y el mundo que hoy conocemos. Reflexionemos y actuemos.

     Lo más difícil, es reducir drásticamente nuestras emisiones. No hay otra salida. Sabemos que las emisiones están vinculadas con el crecimiento, y éste, con el estilo de vida. Por ello, los esfuerzos para reducir las emisiones se han quedado en retórica y no se han traducido en acción. Esto debe cambiar.

     Vivimos todos en un mismo y único planeta y tenemos que compartir sus recursos. Aunque el mundo desarrollado reduzca su huella ecológica, el mundo más pobre debe ganar espacio ecológico para desarrollarse. Es su derecho. La única pregunta es si podemos aprender nuevos modos de crear riqueza y bienestar. Y la única respuesta es que no tenemos otra alternativa.

Sunita Narain  

Directora del Centro de Ciencias y Medio Ambiente.

 

SON EFECTOS ACUMULADOS

     Las emisiones actuales definen las acumulaciones futuras. Cuando se libera C=2 a la atmósfera, éste permanece allí por largo tiempo. La mitad de cada tonelada emitida permanece en la atmósfera por ujn período de varios siglos y varios miles de años. Esto significa que en la atmósfera aún están los rastros de CO2 emitido por los primeros motores a vapor alimentados con carbón que diseñó John Newcomen a comienzos del siglo XVIII. También están en la atmósfera los rastros de las emisiones generadas por la primera central eléctrica, a carbón, diseñada por Thomas Edison y emplazada en el bajo Manhattan en 1882. Hoy vivimos las consecuencias de los gases de efecto invernadero emitidos por las generaciones anteriores. Igualmente, las generaciones futuras vivirán las consecuencias de nuestras emisiones.

     Lamentablemente, no tenemos a nuestra disposición ningún botón de “retroceso rápido” para disminuir las acumulaciones de gases de efecto invernadero. La gente que viva a finales del siglo XXI no tendrá la oportunidad de volver en sus vidas a un mundo con 450 ppm, si nosotros continuamos en el rumbo del “seguir como siempre”. La acumulación de gases de invernadero que heredarán depende de nosotros. Mantener las emisiones en los actuales niveles no reducirá las acumulaciones, porque éstas son superiores a la capacidad de absorción de los sumideros de carbono de la Tierra. Estabilizar las emisiones a los niveles de 2000 aumentaría las acumulaciones en más de 200 ppm hasta fines del siglo XXI.

     Hacia fines del siglo XXI las acciones que se emprendan hoy serán el factor que más afectará al cambio climático. No obstante, los esfuerzos de mitigación de hoy no producirán efectos significativos sino hasta después del 2030. La razón es que el cambio de rumbo de las emisiones no produce una respuesta simultánea en los sistemas climáticos. Cualquiera sea el escenario de mediano plazo, los océanos, que han absorbido aproximadamente un 80% del aumento del calentamiento global, continuarán subiendo y las capas de hielo continuarán derritiéndose.

Informe 2007-2008 del PNUD

  1. Rafael
    14 Sep 10 8:54

    No hay vuelta de hoja. Por encima de manifiestos, foros internacionales de expertos, estudios, declaraciones y otras formas varias de seguir mareando la perdiz, está muy claro que debemos cambiar nuestra forma de vida… ¡Y tenemos que hacerlo ya, si queremos que no se nos caiga la cara de vergüenza ante nuestros hijos y nuestros nietos!

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