Crece la conciencia de que los medios de comunicación son cada vez más ‘medios de confusión’. No sirven noticias, sino virus (spam), fieles a los dictámenes de sus amos. ¿Informan o contaminan?

 

Cuando en la primavera de 1986 revertió la central nuclear de Chernóbil, el gobierno soviético dictó orden de silencio.

Muchas personas murieron o sobrevivieron convertidas en bombas ambulantes, cuenta Galeano, pero la televisión, la radio y los diarios no se enteraron.

Al cabo de tres días, no violaron el secreto para advertir que ese estallido de radioactividad era una nueva Hiroshima, sino que aseguraron que se trataba de un accidente menor, cosa de nada, todo bajo control, que nadie se alarme.

 

Ahora sí, dieron eco internacional a la reciente declaración de Obama sobre Irak: Nuestras fuerzas de combate abandonarán Irak, a finales de este mes de Agosto, “según lo prometido, tal como estaba previsto”.

Un error insignificante: En realidad la retirada total (¿) de tropas será en diciembre de 2011.

¿Es el fin de la ocupación, como proclaman algunos medios? No. “La cruda realidad es que no hemos visto el final del sacrificio estadounidense en Irak… Pero nadie debe equivocarse: nuestro compromiso en Irak va a cambiar de un esfuerzo militar encabezado por nuestras tropas a un esfuerzo civil encabezado por nuestros diplomáticos”, añadió Obama.

Declaraciones del presidente norteamericano realizadas a finales del mes de Julio, precisamente el mes más mortífero de los últimos dos años en Irak: 535 personas asesinadas, 396 de ellas civiles, según las autoridades iraquíes.

Los medios vitorean a Obama por haber cumplido su palabra. La Humanidad puede respirar tranquila.

Obama da por concluida la liberación de Irak, ‘basada en la libertad y la democracia’, objetivo fundamental de la invasión: ¡La liberación ha sido contundente!

Apenas quedan allá algunos detallitos sin mayor importancia, que los medios no consideran dignos de mención: el gobierno más corrupto del mundo, según los índices internacionales; un terrible clima de inseguridad; los 303 docentes universitarios asesinados, aparte de directores de institutos y colegios, lo que consideran  como «una guerra para borrar la cultura y el futuro iraquíes»; el millón y medio de cadáveres iraquíes; cuatro millones de personas refugiadas-exiliadas; pobreza generalizada y un país endeudado; poblaciones como Faluya, declaradas ‘zonas peligrosas’, a las que todo investigador tiene prohibido el paso, envenenadas por los bombardeos con uranio enriquecido y fósforo blanco; zonas envenenadas donde, como dice el Dr. Busby, han aumentado espectacularmente los índices de cáncer, de mortalidad infantil, de deformidades genéticas, de monstruosos bebés que nacen sin órganos vitales; …

 

A propósito de la llamada Guerra de Irak, ahora sabemos que los grandes medios norteamericanos, como “voceros oficiales”, nos sirvieron casi mil mentiras, que antes habían publicado como verdades absolutas, lanzadas por Bush y siete de sus funcionarios, además de algunos gobernantes extranjeros aliados.

Mentiras, que fueron verdades, y que justificaron el inicio de la invasión y destrucción de Irak.

Unas mil mentiras se llevan comprobadas de momento: Irak responsable de los ataques del 11S, la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein, la posesión de armas biológicas y químicas, su relación con Al-Qaeda, su objetivo de conseguir uranio de países africanos para armas nucleares, Irak obstaculizaba la labor de los inspectores de la ONU, la guerra iba a ser fácil y rápida,… así hasta MIL.

Una tras otra están siendo desmontadas y declaradas mentiras auténticas.

Los medios insisten en el borrón y cuenta nueva, las cosas no son blancas o negras, ninguna empresa humana está libre de errores,…

¿Quieren decir que debe olvidarse todo? ¿Los asesinatos, las personas exiliadas, la pobreza extrema, el uranio empobrecido, las fosas comunes, las prisiones secretas, las torturas, la corrupción y el saqueo, la destrucción,…? ¿También los más de 4.000 soldados muertos estadounidenses y los 30.000 heridos del casi millón y medio que participaron en la invasión?  

Aunque Sadam Husein fuera un canalla, ¿debemos olvidar que Irak era el país más civilizado de Oriente Próximo y Medio, con las mejores universidades, los mejores hospitales, las mejores infraestructuras, con dos de los mejores museos arqueológicos del mundo…? ¿Olvidar que todo ha sido destruido y saqueado, y sus valiosas piezas subastadas actualmente en Estados Unidos?

Nadie estamos libres del olvido, ni siquiera los medios de comunicación: ¿Qué ha pasado con el petróleo iraquí? Supongamos, como nos dijeron, que no era el principal objetivo de los invasores, pero ¿No son empresas norteamericanas y británicas las que se han quedado con la explotación del petróleo iraquí? Dijo Blair: El Reino Unido promoverá una resolución del Consejo de Seguridad que reclame “el uso de todas las ganancias del petróleo para beneficio del pueblo iraquí”. A continuación, el Reino Unido avaló una resolución del Consejo de Seguridad que daba al Reino Unido y a EEUU el control sobre las ganancias del petróleo iraquí. No existe ningún fondo administrado por la ONU.

Se decretó silencio sobre el petróleo, silencio sobre las atrocidades, sobre las torturas, sobre las cárceles secretas, silencio… Los medios, como siempre, son respetuosos con el silencio impuesto y ligeros de cuello para mirar hacia otra parte.

Lo peor de estos silencios es que parecen estar cargados sigilosamente de crímenes de guerra, y “la verdad tiene unas alas que nadie puede cortar”, decía L. Anwar.

 

No se pretende aquí  responsabilizar a los medios de comunicación de todos los males del mundo. Más bien, esto es una manifestación de desconfianza, con cierto fundamento.

Cuesta admitir que haya víctimas de diferentes calidades atendiendo a lo rentables que puedan resultar política o informativamente.

Decían, el otro día, en libreexpresión.org, que el esquema propagandístico  se repite continuamente:

Una bloguera cubana dice que le han dado una brutal paliza y se hacen eco todos los medios aunque no tenga rota ni una uña, mientras tanto asesinan a una decena de periodistas en Honduras -entre más de dos centenares de asesinados y desaparecidos-, y apenas se puede encontrar alguna referencia.

Un sedicente “disidente” cubano se suicida por inanición en una cárcel del país, y no hay otro tema para la prensa que los derechos humanos en Cuba. Al poco aparece una fosa común con más de dos mil civiles asesinados por fuerzas paramilitares en Colombia, incluyendo el propio ejército de aquel país, y la cobertura no llega ni a un 1% de la anterior, ni tampoco se cuestionan los derechos humanos en el cliente predilecto de EEUU en Latinoamérica.

Una joven es agredida en Afganistán y sus heridas son publicadas en portada del TIME como ejemplo de la barbarie talibán, al mismo tiempo más de cincuenta civiles afganos -la mayoría mujeres y niños- son destrozados en un bombardeo de la OTAN, y no merecen ninguna mención.
¿Cómo es posible, así, distinguir entre una noticia y un virus informativo?

Por supuesto, que numerosas Constituciones Nacionales en el mundo hablan del derecho a la libre expresión, y del derecho a recibir y comunicar  información veraz…

 

El mochuelo

 (agosto-2010)
 
 
 
 

 

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