Se lo repetía una y otra vez su profesor: Lo importante es ser un hombre de principios. Sin una buena teoría no se llega a parte alguna… 

El tiempo fue pasando. Aquel alumno no olvidaba la recomendación, pero acabó convencido de que su profesor fue un ‘hombre de tantos, tantos principios…que se quedó en eso, en los principios, y tampoco llegó mucho más allá. Toda su vida la pasó defendiendo o discutiendo teorías y de ahí no pasó’.

Y pensó en tantos profesores, curas, políticos, periodistas, intelectuales,…que se quedaron inmersos en sus puras teorías, más o menos originales o copiadas, con las que nunca pudieron justificar la ausencia de sus praxis.

Entretenidos en definir la meta, nunca emprendieron el camino. Estudiaron a fondo la vida y a las personas, pero nunca aprendieron de la vida ni compartieron el caminar de las personas. Su pureza de ideas y sus grandes ideales les dejó inmóviles. Es como aquello de la fe sin obras, como las excelentes leyes sin desarrollo ni aplicación, como los lindos discursos políticos repletos de las mismas promesas incumplidas de siempre, como los frondosos frutales que no dan frutos,… Mucho formalismo y poco compromiso, mucha teoría y poca práctica.

Pero tal vez hay algo aún más grave que la inoperancia de los principios: Es cuando los principios se absolutizan y se mezclan con otros intereses, y, entonces, se produce un temible puritanismo y un peligroso fundamentalismo.

 

Semejante actitud puede dar lugar a las situaciones e imágenes más grotescas y contradictorias:

 

Imagen de defensor de los derechos humanos:

Miguel Ángel Moratinos, ministro español de asuntos exteriores, acaba de visitar Cuba para mediar en la liberación de los presos políticos. Con su rostro humanitario y de sensibilidad a los derechos humanos, ¿qué valores democráticos o de derechos humanos Moratinos exige a Cuba?, ¿explicará también en Cuba cómo defender los derechos de los trabajadores?, ¿cómo es que nunca acudió a Marruecos, que está más cerca, a mediar por los activistas de los derechos humanos saharauis detenidos, torturados, encarcelados o desaparecidos?

Otra mediadora ha sido la jerarquía de la iglesia católica, también muy sensible a los derechos sociales. ¿Explicarán  también  en Cuba cómo deben defenderse los derechos de las mujeres, entre ellos el de la participación?

 

Imagen de paz y democracia:

Supuestamente para establecer los principios de la democracia en Irak y eliminar un peligro para Occidente, los Estados Unidos invadieron y masacraron al pueblo iraquí. Más de un millón de personas, la mayoría civiles, han perdido la vida.

Exactamente igual está sucediendo en Afganistán, donde tampoco han mencionado para nada el petróleo y otros intereses geoestratégicos.

Como defensores de la paz, avanzan los barcos de guerra estadounidenses e israelíes hacia Irán. Dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel, en nombre de la paz prohíben a Irán cualquier proyecto nuclear, aunque sea para funciones pacíficas, y le amenazan con la destrucción si lo lleva adelante. Según ellos, Irán no garantiza la producción pacífica de energía nuclear. ¿Ellos sí lo garantizan?

En nombre del principio de la defensa propia se asaltan flotillas de ayuda humanitaria, se erigen muros para encerrar a poblaciones enteras, se destruyen hospitales y escuelas,…

¿A qué no estarán dispuestos Estados Unidos e Israel para defender la paz en el mundo? ¿Cuántas invasiones, destrucciones, embargos, atentados,…son capaces de llevar a cabo? ¿Podremos creerles cuando nos hablan de democracia y del derecho de autodeterminación de los pueblos, o cuando se manifiestan como defensores de la diplomacia, del diálogo y de la razón por encima de la fuerza de las armas?

 

Imagen, sólo imagen: (*) 

          Ante el alud de denuncias de abusos sexuales por parte de los curas, el papa  Benedicto XVI declaró que “la Iglesia sufrirá siempre, aunque de diferentes maneras hasta el final de los tiempos”. Perdón, ¿no serán las víctimas de los abusos quienes están sufriendo más?

          En el metro de Madrid, un cartel publicitario sobre el Año Internacional de la biodiversidad dice en grandes letras: “En solo ocho meses gastamos lo que la naturaleza tarda un año en producir. ¿Quiénes gastamos? ¿los españoles?

Dice P. Serrano: Yo no gasto lo mismo que el presidente del Banco de Santander que gana decenas de millones de euros, ni tampoco un indigente que sobrevive en la calle gasta igual que yo. ¿Los seres humanos? Tampoco gasta un habitante de Senegal  igual que yo.

Es un buen principio sensibilizar sobre la necesidad de no seguir consumiendo a una velocidad incompatible con el mantenimiento del planeta, pero ese mensaje de la publicidad tiene como objetivo hacernos creer que la responsabilidad es igual en todos, lo cual, no solamente no es verdad, sino que resulta insultante para miles de millones de habitantes del mundo que no tienen para comer. Y, al mismo tiempo, impune para quienes viven en la abundancia y a costa de esos pobres.

 

          Principio de la integración: ¿Qué ocurrió en España en 1868? ¿Qué escritores había en nuestro país en 1704? ¿Sabría decir tres poetas de la posguerra española? ¿Cuáles son los valores absolutos de la Constitución española?

Si usted es español y no sabe estas respuestas es que no está integrado. Porque estas preguntas forman parte del examen que un juez de Getafe sometía a los inmigrantes para valorar si estaban adecuadamente integrados en la sociedad española.   (El Mundo, 29/06/2010)

 

Probablemente, el alumno de este relato no entendió bien lo que su profesor quiso decirle con ser un “hombre de principios”.

Pero, mientras ha ido dando tumbos por la vida, se ha ido fijando en esa supuesta ‘gente de principios’ (autoridades, jerarquías eclesiásticas, gobernantes, legisladores, jueces, periodistas, dirigentes mundiales,…)  y se siente un tanto decepcionado.

Y observa cómo las desigualdades aumentan sin cesar en este mundo rico, donde tres cuartas partes de la población viven en la pobreza y donde un sector inferior al 20% de la población acumula (‘legalmente’) más del 80% de todos los recursos mundiales.  

Y escucha a los grandes contaminadores y destructores de la naturaleza hablando de ecología. Y ve a los máximos dirigentes mundiales (Consejo de Seguridad) proclamando la paz mundial, al tiempo que son ellos los mayores constructores y vendedores de armamento.

Y  los ‘libres’ mercados y ‘libres’ comercios produciendo la mayor esclavitud mundial.

Y dictadores defendiendo solemnemente los derechos sociales; corruptos presumiendo de respeto a la justicia;  explotadores mostrándose orgullosos de sus trabajadores; demócratas practicando la tiranía y la tortura; representantes de Iglesias enormemente enriquecidas predicando la pobreza; gobernantes adalides de la libertad invadiendo países ajenos;…

Y a este viejo, que fue alumno, le cuesta creer en la supuesta “gente de principios”. Sus teorías, sus mensajes, sus discursos, sus sermones,…los considera palabrerías. Sus principios son meras teorías, retórica hueca. Su defensa de los valores y derechos humanos son puro maquillador de imagen.

Los ‘principios’ pueden ser excelentes, pero dejan de serlo cuando se venden al diablo de los intereses.

Total, que hay frases que quedan muy bonitas, y más en boca de un profesor, pero que no dejan de ser sólo eso, frases.

 

El mochuelo

(julio-2010)

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(*)   Refer.  A las “Perlas de junio y julio” de Pascual Serrano publicadas en Rebelión.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

  1. Juan
    17 Jul 10 11:59

    Hay editoriales que me parecen especialmente valiosos y éste es uno de ellos. Me gusta sobre todo el “aterrizaje” que haces con las “situaciones e imágenes más grotescas y contradictorias”.
    Feliz y fresco verano para ese Mochuelo.

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