¿Cuándo pagará Israel por sus numerosos crímenes?

 

La palabra impunidad procede del vocablo latino impunis, que significa ‘sin castigo’. Impunidad es quedar sin castigo una cosa que lo merece.

Impunidad es cuando no se castiga, no se sanciona, no se aplica la justicia a quien es culpable por haber cometido un delito o una falta.

Es decir, ha cometido un delito, una acción penada por las leyes por realizarse en perjuicio de alguien.

Y si queda impune, si el delincuente no es castigado: o es porque se considera prepotente, un dictador que está por encima de las leyes nacionales e internacionales; o es porque los responsables de aplicar la ley y la justicia no lo hacen, o no quieren hacerlo esgrimiendo excusas.

Es de suponer que estemos al menos de acuerdo en estos términos que definen los diccionarios.

Y, por lo demás, habrá que preguntarse ante cada caso: ¿hay o no hay delito?  Y si lo hay ¿por qué no se castiga? Esta es la lógica de los pueblos.

Pero la lógica de la impunidad es muy diferente. Los ejemplos suelen aportar claridad.

 

Todo el mundo conoce el ataque de soldados israelíes a la ‘Flota de la Libertad’. Una flotilla de seis barcos civiles, que transportaba a unas 750 personas con 10.000 toneladas de ayuda humanitaria para Gaza y cuyo objetivo principal era protestar contra el bloqueo israelí.

El asalto israelí con armas de fuego produjo al menos una decena de muertos, algunos arrojados al mar, y treinta heridos.

De nada sirvieron las banderas blancas mostradas por los tripulantes de la flotilla. De nada sirvió que estas personas estuvieran desarmadas. De nada sirvió que se encontraran en aguas internacionales. De nada sirvió que entre los expedicionarios hubiera voluntarios de diferentes religiones y nacionalidades, una veintena de parlamentarios europeos, un premio Nobel de la Paz, un superviviente del Holocausto, algún bebé,…

Una cadena de detalles se van conociendo poco a poco: Todos los miembros de la expedición quedaron incomunicados (les cortaron el internet y demás medios de contacto); sólo el gobierno de Israel podía manifestarse sin posibilidad de una versión alternativa; ni siquiera se pudo conocer el número exacto de muertos y de heridos;  secuestrada la expedición, se les llevó al puerto israelí de Ashdod, donde fueron obligados a renunciar al derecho de apelación ante la Justicia israelí: o firmaban escrito de renuncia de sus derechos judiciales o eran encarcelados; efectivamente, fueron distribuidos en diversas cárceles; fueron interrogados durante largas horas, encapuchados y les confiscaron todo el material gráfico; la radio pública israelí anunció que la censura militar prohibió la difusión de toda información sobre los muertos y heridos enviados a hospitales;…

 

Ante las numerosas manifestaciones civiles de repulsa y condena en todo el mundo, los embajadores israelíes en el exterior repetían una y otra vez el mismo guión:

– El bloqueo de Gaza es legal, porque es legal bloquear al enemigo terrorista para que no nos haga daño.

– Por delante de cualquier otra cosa está la defensa propia. Si es preciso atacar, usaremos todos los medios a nuestro alcance en defensa de nuestra población y no importa que sea en aguas internacionales. Desconocíamos si realmente trasportaban ayuda humanitaria o armamentos y material de apoyo a los terroristas de Gaza. Ya lo había comentado el ministro  de Exteriores israelí, Aviador Lieberman, quien consideró la iniciativa de los activistas “propaganda violenta” y había advertido de que su Gobierno no piensa permitir “ninguna amenaza a la soberanía israelí por tierra, mar o aire”.               
– Israel es un país soberano con poder absoluto para determinar las medidas adecuadas para su autodefensa. Israel es independiente para calcular los peligros y responder con las medidas que considere oportunas. No importa nuestra imagen, ni las presiones internacionales, sino nuestra propia defensa.

– No es necesaria ninguna Comisión extranjera de investigación. Israel es un Estado Democrático de Derecho, con separación de poderes y con instituciones capacitadas para analizar responsablemente  los acontecimientos.

 

Israel sigue acumulando violaciones: El Estado de Israel impone su interpretación del Derecho, especialmente Internacional Humanitario, y de los convenios y acuerdos internacionales; Israel no se siente responsable ante la comunidad internacional ni con obligación de responder ante sus Instituciones Judiciales; Israel se permite el lujo de obviar las resoluciones de la ONU (acaba de rechazar también el texto de desarme nuclear de dicho Organismo); Israel se considera con derecho a controlar el mar de Gaza como sus propias aguas territoriales y a detener a convoyes de ayuda que lleguen por ese camino; Israel, como dueño y señor, impide la entrada de personalidades y representantes europeos a Cisjordania; Israel está ocupando Gaza y, aunque sea ilegal, tiene la responsabilidad según el derecho internacional de velar por el bienestar de los habitantes de la Franja, pero su bloqueo ha impuesto a los palestinos de Gaza (1,5 millones de personas) una dieta de hambre durante los últimos cuatro años, lo que está calificado como crimen contra la humanidad;…

 

Pero el tema de nuestro comentario es: ¿Estamos ante un caso de impunidad? ¿Israel ha cometido delito atacando a la ‘Flota de la Libertad’?

Analizando los datos, Israel ha cometido varios delitos de carácter internacional: por ejemplo, ha abordado barcos en aguas internacionales y sin contar con los permisos necesarios; ha herido o dado muerte a civiles indefensos ajenos a cualquier conflicto; ha atacado buques en los cuales iban civiles desarmados y, también, parlamentarios europeos especialmente protegidos;…

¿En tal caso, debería ser castigado?: Lógicamente sí. Y existen instrumentos legales bastantes para exigir responsabilidades a los auténticos responsables de estos atroces hechos, y también a los ejecutores de los mismos, y sancionarles. Pero para que esos instrumentos funcionen es preciso que la ONU y la comunidad internacional dejen de encubrir a los criminales que los cometen y que, cuando los casos llegan a los tribunales, no sean archivados por un erróneo sentido de la justicia fundamentado en razones políticas y basándose en que “Israel es una democracia” y que dicho Estado cuenta con mecanismos revisores y con un sistema judicial capacitado para depurar responsabilidades.

 

La impunidad es hija del olvido, dice Galeano. Ese tiempo que todo lo borra, especialmente los delitos de los poderosos. ¿Recuerdan lo que pasó al juez Garzón por intentar averiguar las fosas comunes de víctimas del franquismo en España?

¿También el tiempo borrará tantos años de Israel cometiendo crímenes impunemente?

La impunidad es hermana de la complicidad. Ahora hemos visto a nuestros dirigentes mundiales hablando titubeantes: “Es precisa una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente del incidente”, como si no supieran lo que piensa Israel sobre las investigaciones. El propio gobierno israelí ha calificado de “hipócrita” esa declaración.

Es grotesco que, durante las negociaciones en el Consejo de Seguridad, se acordara retirar de la declaración final precisamente un párrafo en el que se instaba a Israel a que cumpliera con las obligaciones derivadas de las leyes internacionales y humanitarias.

Todos, la ONU, el Consejo de Seguridad, los Estados Unidos, la Comunidad Europea “han lamentado la pérdida de vidas humanas y han calificado de grave y preocupante el incidente”, pero ninguno de esos organismos ha condenado a Israel. Eso sí, añaden la hipócrita coletilla de siempre: “la situación de Gaza es insostenible, piden a Israel levantar el bloqueo a Gaza  y manifiestan que la única solución al conflicto palestino-israelí es un acuerdo negociado”.

Pero Israel sigue haciendo de su capa un sayo, y, al mismo tiempo, continúa recibiendo enorme ayuda económica norteamericana, firma permanentemente contratos comerciales con la Comunidad Europea, ha sido aceptado como miembro de la OCDE, participa como otro país europeo en los festivales de Eurovisión y en las competiciones deportivas europeas, el gobierno español modificó la Ley sobre jurisdicción universal para evitar condenas a dirigentes israelíes,…

Estamos ante un evidente caso de Impunidad y además mantenida.

Israel lleva décadas burlándose de la comunidad internacional en nombre de su propia seguridad. Tantas décadas como la comunidad internacional lleva demostrando su complicidad. Es la mejor manera de anular la legalidad internacional, los derechos humanos y la justicia.

No es extraño que el sociólogo estadounidense James Petras diga que: “Israel es uno de los principales enemigos de la humanidad”.

Lo peor de la lógica asesina de la impunidad es que es insaciable, tanto como indefensas son sus víctimas. 

 

Mirada Solidaria.es

  1. cándido
    05 Jun 10 23:56

    Comprendo, aunque no lo comparta como solución, las ganas de Irán y el Mundo Árabe de eliminar a Israel; parece legítima defensa. Comprendo que la ONU es una gran mentira y que la Humanidad está muy lejos del “paraíso perdido”, y me confirmo en que éste será humanamente imposible en ésta Tierra. Sólo queda la esperanza de que cada uno cumplamos nuestra tarea vital y solidaria, para intentar merecer su advenimiento.

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