Apenas saben echar cuentas, los pobres no entienden de economía, simplemente la sufren.

 

Un ejemplo. A principios de abril, el Consejo de Ministros español modificó la Ley del Suelo para ampliar el plazo de tres años que la banca y las empresas constructoras tenían para construir en los suelos urbanizables.         
Con el auge del ladrillo, la banca y las constructoras compraron a precio barato gran cantidad de suelo urbanizable para seguir con el pelotazo especulativo. Según la ley del Suelo, se debía construir en un plazo máximo de tres años, pasados los cuales los terrenos recuperan su calificación como «rústicos», con lo que su valor disminuye notablemente y sus propietarios, banca y constructoras, pierden montones de millones de euros. Ahora, ese plazo acaba de ampliarse hasta finales de 2011. Y no es extraño que se vuelva a ampliar, si para esa fecha no se han creado las condiciones que les permita construir con garantías de obtener cuantiosos beneficios.
Todo un regalo del gobierno a la banca, un suculento regalo cuyo valor es difícil de cuantificar, pero que algunos expertos comentan que no hacerlo hubiera sido catastrófico para la banca.         
Hubo otros terrenos en los que sí edificaron, construyeron miles de viviendas y consiguieron hipotecar a todo hijo de vecino. Es la otra cara de esta moneda, de la moneda de la especulación financiera, formada por multitud de familias obreras y trabajadoras aprisionadas entre el desplome de la construcción de vivienda protegida y la necesidad de vivienda. La salida fue hipotecarse.

Y llegaron las vacas flacas: la misma especulación financiera que nos había hipotecado nos enviaba ahora al paro reduciendo o eliminando buena parte de nuestros ingresos. Muchas familias, con unos ingresos económicos muy disminuidos, no pueden hacer frente a los gastos para vivir ni al pago de la hipoteca.  
En el año 2008 se practicaron 58.000 ejecuciones hipotecarias, 114.000 en 2009 y 180.000 para 2010. En tres años, 350.000 familias en España han perdido su casa, o lo que es lo mismo: ¡cada día 320 familias pierden su vivienda!   
¿Qué es una ejecución hipotecaria? Cuando un trabajador no puede pagar su hipoteca, el banco saca a subasta la vivienda, si no la vende, el banco se queda con la propiedad de esa vivienda pero a un precio igual al 50% del valor de tasación. El otro 50% más los costes judiciales debe pagarlos el propietario de la vivienda.

Resumiendo: el trabajador pierde su vivienda y queda endeudado, porque tiene que seguir pagando el 50% de su valor y los gastos jurídicos. (1) 

 

Algo parecido sucede entre países. Es otro ejemplo.

La famosa Deuda Externa de los países empobrecidos (o llamados eufemísticamente ‘en vía de desarrollo’) no es otra cosa que una hipoteca.

Hubo una teoría: Desarrollo es igual a progreso, a modernización, a mayor producción y riqueza, a mayor bienestar social. Una teoría de los países ricos y ya desarrollados del Norte que vendieron y con la que asombraron a los países pobres y subdesarrollados del Sur: “Desarrollarse o morir”, “Ustedes deben industrializarse…es la única vía válida para el desarrollo”, “No importa atramparse en principio, porque el progreso y la solvencia están asegurados”,…

Hubo una oportunidad financiera: En 1973 se cuadruplicó el precio del petróleo. Una avalancha de dólares (petrodólares) llegó a los bancos de los países del Norte (900.000 millones). Para no ahogarse en semejante riada de dólares, ¡Qué mejor que invertir en préstamos a los países pobres “para superar el subdesarrollo”! Los bancos ofrecieron dinero fácil y a bajos intereses. 

Hubo muchas alucinaciones: En los países pobres, dictadores militares aprovecharon para armar a sus ejércitos represivos; grupos privilegiados se convirtieron en “nuevos ricos”; algunos gobiernos montaron obras gigantescas y llamativas que no necesitaba el pueblo;…sólo una insignificante parte del dinero prestado se dedicó realmente a obras de desarrollo.

En 1982 la deuda era de 854.000 millones de dólares, en 1990 ascendía a casi un billón y medio de dólares, en 1995 la deuda era de dos billones de dólares… (Por más que cada año han devuelto, por el préstamo e intereses, más de 200.000 millones de dólares…la deuda sigue aumentando).

Hubo varias trampas: Los bancos subieron los intereses (de 1970 hasta 1980 se multiplicaron por cuatro, del 5% se pasó al 20%) y sus beneficios se quintuplicaron; se apreció fuertemente el dólar (por lo que resultaba más caro comprar la única moneda de pago de la deuda); en el comercio mundial  bajaron los precios de los productos del Sur (de 1973 a 1990 los precios de las materias primas de países del Sur bajaron un 40%) que era la principal fuente de ingreso para el pago de la deuda; al no poder pagar la deuda, sólo les dejaron una vía de salida: conseguir préstamos del FMI (Fondo Monetario Internacional que ejercía de policía de los bancos, grandes empresas y países fuertes) para poder pagar los préstamos de la deuda…pero ¿a cambio de qué?

Hubo un castigo: el FMI concedía los nuevos préstamos pero con estrictas condiciones (los llamados PAE, Planes de Ajuste Estructural). El FMI obligaba a los países deudores a privatizar sus empresas públicas y a abrir sus fronteras para que las multinacionales pudieran adueñarse de sus recursos naturales. Les obligaba a producir sólo para la exportación, aunque los habitantes murieran de hambre y se sobreexplotaran sus recursos naturales y se deteriorara el medio ambiente. Les obligaba a recortar los gastos sociales de educación, salud, bienestar,… (Durante la década de los 80 los países pobres redujeron los gastos de Salud en un 50% y los de educación en un 25%). Les obligaba a cerrar empresas locales, a reducir plantillas de empresas públicas, a la congelación de salarios, devaluación de monedas nacionales, subidas de intereses,… al desempleo, En definitiva, el FMI marcaba las políticas a seguir en esos países, “políticas de mano dura”, políticas de asfixia.

Hubo unas graves consecuencias: Los países quedaron asfixiados, atrapados y sin salida. La deuda que originaron los grandes bancos, los gobernantes irresponsables y grandes multinacionales recayó sobre las poblaciones pobres de esos países. Los pobres del Sur pagan la deuda con su muerte. En lugar de desarrollarse y progresar (mensaje inicial), estos países resultaron más subdesarrollados y empobrecidos (El intercambio comercial entre países ricos y pobres se deterioró a pasos gigantescos, de 1980 a 1983 los términos de intercambio descendieron 25%, en 1986 el descenso era del 35%…). La Deuda se ha convertido en eterna, a pesar de que si sumamos las cantidades devueltas está pagada y requetepagada.

Semejante inmoralidad e injusticia tiene mucho que ver con que sólo una quinta parte  (20%) de la población mundial acapare actualmente más del 80% de todos los bienes y recursos del mundo.

La Deuda Externa se ha convertido en una bomba de relojería.

¿Recuerdan como llaman a este sistema asesino? NOEI, Nuevo ORDEN Económico Internacional.

 

Pues, aún hay cínicos, inmorales, irresponsables, que justifican estas injusticias y desigualdades. No es verdad, la pobreza no es una fatalidad ni un castigo divino. Está organizada día a día por una máquina económica pensada no para servir al ser humano sino para hacer triunfar los intereses de los poderosos.

Sus reglas más profundas son la avaricia, la supremacía del comercio y la competitividad.

El resultado es un sistema económico en el que los países del Norte roban a los países del Sur, las clases ricas sacan las riquezas de las clases pobres y los bancos y las grandes empresas se apoyan en las espaldas de los débiles.

El resultado es un sistema que en nombre del crecimiento productivo concentra la riqueza en manos de élites y usa la riqueza de todos para beneficio de unos pocos.

El resultado es un sistema que en nombre de la eficacia económica produce desempleo y en nombre del mercado divide a las personas en útiles e inútiles. Los útiles son los que tienen dinero para gastar (consumidores), los inútiles todos los demás.

Los países del Sur han sido expoliados y sus poblaciones sumidas en la miseria, en beneficio de unos cuantos grupos privilegiados del Norte.

Es mentira, la pobreza no es un fenómeno natural. Como es mentira que el mundo está dirigido por los gobernantes, por los partidos, por la ONU y otros Organismos Internacionales…en el mundo mandan los insaciables y avariciosos dueños del dinero. Ellos producen las crisis y se benefician de ellas (no hay más que ver la actual riada de millones de dinero público inyectada a los bancos y entidades financieras).

¡Un violento DESORDEN Económico Internacional!

 

El Mochuelo

(junio-2010)

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(1) Referencia  al Editorial de Noticias Obreras Núm. 1.504

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