En una entrevista al argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz 1980, le preguntaban (1):

 

Hay quien dice que lo peor que le ha pasado a México es estar tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. ¿Esto vale para toda América Latina?

     – Yo creo que Estados Unidos es una espina clavada en América Latina. Históricamente, Estados Unidos ha considerado América Latina como su patio trasero, como su territorio y no permite que nadie se meta allí. Y eso es peligroso. Hay tres grandes ejes que Estados Unidos ha establecido para América Latina: el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la triple frontera, las bases militares norteamericanas que están en Paraguay y las fronteras de Brasil y Argentina. Las bases en Paraguay están a 200 kilómetros de la frontera con Bolivia y esto está generando una situación preocupante, y más con los gobiernos emergentes que quieren tener voz propia.

– Desde Europa muchas veces se tacha a Hugo Chávez o a Evo Morales de líderes populistas y poco serios.

     – ¿Europa es seria? Europa es muy eurocentrista. Si Chávez no hubiese hecho nada, [Europa] hubiese estado conforme con Chávez. Si Bolivia no hubiese comenzado a revertir su situación, nadie hablaría de Bolivia, como nadie habla de Paraguay ni de la dominación que sufre. Tampoco nadie habla de las grandes trasnacionales o de la dominación europea.

– Pero son gobiernos muy personalistas y puede que a veces Europa no entienda su manera de actuar.

     – Venezuela tenía entre el 70% y el 80% de la población analfabeta y una gran concentración del poder económico y cultural estaba en manos de unos pocos. Hace dos años, la UNESCO declaró Venezuela libre de analfabetismo. Lo mismo está pasando en Bolivia. En Argentina, sin embargo, hoy tenemos muchísimos analfabetos, pobreza. Cuando un Gobierno comienza a mirar a los sectores más necesitados hay reacciones.

– Pero, ¿por qué todo gira en torno a la figura de un único líder?

     – ¿Qué ha hecho Chávez? Es un hombre con una visión intercontinental y, por eso, está tratando de articular varios países. Por ejemplo con el Banco del Sur o Tele SUR. Ahora empezamos a tener una voz propia. La dominación no empieza con lo económico, empieza con lo cultural, y eso es lo que les molesta de Hugo Chávez.

– ¿Y de Evo Morales?

     – Evo Morales y yo nos conocemos desde hace más de 30 años. Es un hombre que empezó a pensar en su pueblo y eso choca a quienes controlaban los grandes intereses y tenían el petróleo, el gas, la energía, los recursos naturales. En Argentina, por ejemplo, hay una democracia aparente. Argentina no es un país soberano, hemos privatizado todo excepto tres cosas: el perro, el gato y el loro. ¿El petróleo dónde está? Repsol, que está haciendo desastres, se lleva todo y no deja nada. Se llevan el oro, la plata, el cobre, los minerales estratégicos, no queda nada en el país. ¿A eso lo llamamos democracia? ¿Hacia dónde va América Latina con tantas bases norteamericanas, con tanta pobreza, con tanta marginalidad? Pero Europa se da el lujo de criticar a Chávez, a Morales, a Correa y a todos aquellos que no sostienen el modelo que Europa quiere.

– Usted dice que hay que plantearse un nuevo contrato social.

     – Este sistema capitalista se está cayendo, aunque tampoco queremos lo que está surgiendo con China. ¡Cuidado! ¿Hacia dónde vamos? Necesitamos un nuevo contrato para nosotros mismos, aunque puede que no lo veamos.

 

     Sergio Ferrari entrevistaba a la senadora colombiana Piedad Córdoba (2):

 

– Acaba de iniciar esta segunda semana de abril una gira europea que había ya pospuesto desde hace un tiempo. ¿Cuál es el principal objetivo de la misma?  

     – La comunidad internacional debe reconocer que en Colombia hay un conflicto social armado. Nos preocupa el autismo de muchos países que motivados por sus intereses económicos y el de sus empresas transnacionales hacen la vista gorda sobre la realidad profunda que vive mi país.

En ese sentido, venimos a presentar una vez más el tema de los derechos humanos; hablar de la grave crisis humanitaria que confrontamos hoy. Y subrayar la necesidad de una salida política negociada para Colombia… En suma, buscamos activar a la comunidad internacional para que apoye la negociación en mi país. Justo en un momento en que el presidente Uribe cierra todas las puertas para el intercambio.

– Sin embargo, voceros del Gobierno reiteran su voluntad política para la negociación

     – Es un mero discurso para la galería. No corresponde con los hechos en la realidad cotidiana. Por ejemplo, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) han venido planteando una disposición política para el intercambio de prisioneros desde hace dos años… El hecho que la última liberación unilateral (finales de marzo) se haya retrasado casi un año es responsabilidad principal del Gobierno. Éste apuesta mucho más por la salida militar.

– Es decir, a la visión conceptual de la “seguridad democrática” que el presidente Uribe ha promovido durante toda su gestión gubernamental…Y que asegura haber obtenido éxitos evidentes.

     – El Gobierno considera como ejemplo de sus grandes éxitos, la “Operación Jaque” (liberación de Ingrid Betancourt en julio del 2008) o la operación militar que incluyó la invasión al Ecuador (en marzo 2008 que le costó la vida a Raúl Reyes, dirigente de las FARC).

Pero si se contrastan estos elementos con los casi 5 millones de desplazados internos; con los 5.000 casos de falsos positivos civiles inocentes asesinados y presentados como guerrilleros muertos en combate, o los 200.000 desaparecidos en la última década de los cuales habla el último fiscal, llegamos a la conclusión que la política de seguridad constituye un total y rotundo fracaso. Sin menospreciar el impacto del 10% del presupuesto nacional destinado al rubro militar.

 – ¿Un balance mucho más negativo que positivo?

     – La política de guerra preventiva promovida por Uribe que se origina en los Estados Unidos en un inicio apareció como muy vistosa y presentable. Pero detrás de la misma no había más que la estrategia de control del territorio beneficiando a los grandes intereses militares y económicos.

Esa misma estrategia le permitió al Gobierno identificar y denunciar como “terroristas” a todos los que no están de acuerdo con él. Yo misma estoy acusada de terrorista en mi país. Nunca he tomado un arma. Nunca he sido miembro de ninguna organización armada y pertenezco a un partido político legal.

Podríamos hablar de otros corolarios de la grave crisis humanitaria que produjo esa estrategia oficial. El descubrimiento de una fosa común en Macarena donde habrían sido enterradas 2.000 personas… Otro tema muy sensible que casi no recoge la opinión pública internacional es el de la situación de las cárceles; las torturas; los confinamientos indecorosos… Sin olvidar la denuncia de jefes paramilitares detenidos sobre la construcción de hornos crematorios donde esos grupos han reducido los cuerpos de adversarios políticos.

Por otra parte, si se quiere hacer un balance, hay que tener en cuenta la situación social actual.

– ¿Qué quiere expresar cuando habla de la actual situación social?

     – Uribe Vélez deja 18 millones de pobres; 8 millones de indigentes; un 16% oficial de desempleo. Nada de esto puede ser considerado como resultado positivo de la seguridad democrática.

– ¿Cómo evalúa las elecciones legislativas de marzo pasado en la que fue reelegida como senadora nacional?

     – Hubo tantas irregularidades, corrupción, compra de votos… que yo misma que fui cómodamente elegida -para mi sorpresa, dada la campaña de desprestigio contra mi persona por parte del Gobierno- quisiera que se repitan esas elecciones. Fue un fraude impresionante que hacía años no se veía en esa magnitud en Colombia. Se violó un derecho humano básico: el de elegir y ser elegido.

– Una proyección sobre las elecciones presidenciales del próximo 30 de mayo…

      – No veo la perspectiva de grandes cambios. Especialmente cuando se observa que el candidato con más opción para ganar la presidencia según las encuestas es el ex Ministro de Defensa del actual gobierno. Responsable de los falsos positivos y de tantas violaciones graves de derechos humanos. Si se confirma esta tendencia se profundizará una política derrotada, la de la seguridad democrática.

– Quisiera concluir por dónde comenzamos… ¿Qué espera en concreto de la comunidad internacional?

      – Ninguna caridad. Sino el acompañamiento en la búsqueda de soluciones negociadas. El compromiso, la responsabilidad y la solidaridad con un país que vive una guerra tan cruenta. Que se entienda que Colombia está siendo convertida en una punta de lanza para desestabilizar a los otros países de la región y se evite así que nos hundamos en un conflicto regional.

Y tres puntos esenciales de síntesis: el compromiso con la crisis humanitaria que vivimos; compresión sobre que el paramilitarismo es un fenómeno siempre vigente; y que se paren los asesinatos extrajudiciales y la persecución de defensores y defensoras de derechos humanos así como contra líderes sociales, comunales, estudiantiles. Por último, que se asegure un seguimiento y asistencia de cerca a las presas y presos políticos, comunales, sociales.

 

Mirada solidaria.es

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(1) Lea del Pozo. Público.

http://www.publico.es/internacional/240881/unidos/espina/clavada/america/latina

 (2) Sergio Ferrari. Rebelión. Para concluir el conflicto es necesaria una salida política negociada

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